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Dejar el tabaco es fácil: constancia y ayuda médica, la receta del hospital coruñés

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Julia Tábara y María José Camarero, en el hospital Abente y Lago | javier alborés
La Unidad de Tabaquismo del Chuac lleva más de una década ayudando a la población a dejar de fumar; la doctora Julia Tábara y la enfermera María José Camarero se encargan del seguimiento y apoyo a cada paciente.

Es posible salir del tabaco y de cualquier droga. Solo hace falta constancia y ayuda profesional médica, indica la doctora Julia Tábara, responsable de la Unidad de Tabaquismo del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), que funciona en el hospital Abente y Lago.

Junto a ella, la enfermera María José Camarero y un equipo de profesionales proporcionan seguimiento y apoyo a aquellos que desean dejar uno de los hábitos más peligrosos y menos perseguidos en la actualidad.

Es importante y casi imprescindible que el fumador esté “mentalizado y 100% seguro” de que quiere dejarlo. Una vez en la Unidad de Tabaquismo, se valora si realmente el paciente “está preparado para hacer un intento serio de abandono” y, después, se le prescribe un tratamiento médico “porque se triplican las posibilidades de conseguirlo”, dice Tábara.

Mediante compuestos como la vareniclina y el bupropion –en ocasiones también se utiliza la terapia sustitutiva de nicotina en forma de parches, chicles y otros–, se hace un seguimiento clínico de la incidencia en el cuerpo. “Sobre todo los recetamos a los que fuman más de diez cigarros al día. La Seguridad Social financia los dos primeros, los sustitutivos de la nicotina no se consideran fármacos”, explica la médico del Abente y Lago.

Motivación
Desde la Unidad de Tabaquismo inciden en la importancia de motivar e incentivar a los pacientes. Llevarlos de la mano para que no se desvíen del objetivo y proporcionarles apoyo en todo momento. “Utilizamos un cooxímetro que mide el monóxido de carbono, como los que usa Tráfico para las alcoholemias, pero solo para motivar. Los pacientes ven cómo va bajando su tasa de monóxido y se sienten mejor”, apunta Tábara.

Este servicio del Chuac comenzó hace más de una década (2005-2006) y tiene una lista de espera de más de un año. “Tenemos muchísima demanda”, cuenta la doctora responsable, que recuerda que esta unidad fue creada para ayudar a dejar el tabaco a los que estaban esperando un transplante.

“Una de las condiciones para acceder a un transplante de pulmón, por ejemplo, es llevar sin fumar un mínimo de seis meses. Una vez que abrimos el servicio y se vio que funcionaba, nos empezaron a pedir colaboración los pacientes de cirugía vascular: transplantados cardíacos, aquellos que tuvieron que ser amputados y no conseguían dejar de fumar por la ansiedad…”, relata Julia Tábara.

El efecto fue “contagioso”, dice. “Una vez que un fumador lo consigue, quiere ayudar a los demás a que lo dejen, y ahí nos fueron llegando cada vez más casos. En el fondo, la mayoría de los fumadores quiere parar, pero no sabe cómo empezar ni tiene cerca a alguien que les ayude en todo el proceso, les empuje y los motive. Un ‘coach’, que se dice ahora”, señala la facultativa.

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Un tema que preocupa “muchísimo” a Julia Tábara es la celeridad con la que se empieza a fumar en la actualidad. “El tabaquismo se ha reducido en la población a nivel general, pero los adolescentes fuman muchísimo”.

Alerta de que el tabaco “es la droga más adictiva que hay, más que la cocaína o la heroína” y la que “mejor vista está legalmente”. “La gente lo intenta y en cuanto tiene el síndrome de abstinencia le es muy fácil acceder al tabaco de nuevo. Es necesario reforzar las campañas informativas en los centros educativos y ponerse las pilas, porque lo de los cigarrillos está muy olvidado”, incide.

La doctora hace hincapié en la educación para paliar este problema. “Hay que insistir, que los jóvenes no lo vean como algo normal, porque no lo es”, espeta.

Rememora que hace años se podían adquirir pitillos sueltos y que “eso se está repitiendo, pero sin un sistema de vigilancia o multas”. Hasta en los hospitales, explica, se suele ver a gente fumando en la puerta “sin que haya represalias”.

Tábara es partidaria de aumentar los precios de las cajetillas porque “está demostrado” que tiene un impacto en la reducción de los fumadores. “Es algo exponencial, claramente”, comenta, aunque advierte de la proliferación de lugares para adquirir tabaco en sacos, lo que también reduce costes y provoca más adictos.

Y contra aquellos que comienzan a abandonar el hábito bajando el consumo de pitillos diarios, la doctora del Chuac es clara: “Reducir es sufrir. Tiene que dejarse de un día para otro. A los que fuman más de un paquete les doy, como mucho, una semana para que paren definitivamente. Tiene que ser así”, manifiesta.

Una carrera de fondo
“Medimos dos tasas, la de abandono y la de éxito. Es cierto que más del 30% tiran la toalla, pero logramos casi un 60% de éxito en los casos que llevamos. Hay que quitarse de la cabeza la idea de que si recaes has fracasado, porque eso es lo normal con el tabaco o con cualquier adicción. Los que lo consiguen a la primera son unos privilegiados y la media para dejar de fumar son tres o cuatro intentos”, señala la médico coruñesa, quien añade que esto es una carrera de fondo y “quien es cabezota, quien lo intenta una y otra vez, lo consigue”.

El momento vital y las compañías influyen, reconoce Julia Tábara, y “no siempre se está preparado para abandonar el hábito”. Pero afirma rotunda que es posible salir de esa espiral de nicotina y sustancias tóxicas. “Solo hay que pedir ayuda, aquí está la Unidad de Tabaquismo pero hay muchísimos médicos de atención primaria que hacen terapias de deshabituación tabáquica”, dice.

“El mono fuerte es la primera semana y el primer mes. Pero una vez que pasa eso, lo controlas mejor. Si estás dispuesto a pelear, lo tienes hecho”, subraya la médico, quien cree que “hoy en día, con los problemas que se sabe que provoca, hay que ser muy inconsciente para coger un cigarro”.

No hay límite de edad –“he tenido pacientes de 80 y muchos años”– y muy pocos casos se dan por perdidos en el Chuac. Julia Tábara es positiva y perseverante: “Solo dejo que tiren la toalla los enfermos terminales. El resto puede salir de esto, es la propia industria tabacalera la que hace creer que no”, concluye.

Fuente: Ideal Gallego>https://www.elidealgallego.com/articulo/coruna/dejar-tabaco-es-facil-constancia-ayuda-medica-receta-hospital-corunes/20200307231956430659.html

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