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Las jornadas de fiesta acarrean un incremento del botellón en Carballo

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ANA GARCÍA
ANA GARCÍA

La presencia de la Guardia Civil tuvo un efecto disuasorio en Corcubión

s. g. rial / j. v. lado
carballo, Cee / la voz 03/03/2019

En la mañana de ayer, el Parque do Anllóns de Carballo amaneció lleno de restos de un macrobotellón nocturno. Las jornadas de fiesta incrementan un problema que se padece de manera regular, pero más en días señalados. Botellas, vasos, cristales rotos, plásticos, bolsas, recipientes diversos, vino derramado sobre el suelo, restos sobre los bancos… Todo ello esparcido en una amplia superficie a lo largo de este parque pegado al río, una de cuyas señas de identidad es el palco de la música, que por supuesto también se utiliza para beber durante las noches de marcha. Casi más grave aún es que muchas papeleras estaban vacías.

Las imágenes del estado del parque se mostraron en un vídeo en el Facebook de La Voz de Carballo y desataron la lógica indignación de decenas de personas, que censuraron con sus comentarios la actitud gamberra e incívica de los autores. Antes de mediodía, por cierto, ya estaba todo limpio. Los operarios del servicio de la limpieza, a cargo de Aspaber, se emplearon ayer aún más a fondo de lo habitual para dejarlo impoluto. Hasta la próxima.

«Hai moito, e hai tamén zonas que van cambiando», señala Dolores Fernández, directora de Aspaber, que tiene un amplio anecdotario (e imágenes) de los efectos del botellón descontrolado que sus usuarios tienen que limpiar una y otra vez. En la zona de copas el trabajo también es más intenso determinadas jornadas.

Xosé María Arán, directivo de Vieiro, asegura que el botellón es un problema conocido, que ya viene de hace muchos años, y al que cuesta poner coto. No hay una zona concreta, aunque sí algunas más usadas, como la propia del Parque do Anllóns o la biblioteca Rego da Balsa, donde tras denunciar la situación le colocaron unas vallas en la parte trasera, «pero segue igual». La venta de alcohol se sigue produciendo, y es complicado ponerle fin porque basta que en la pandilla haya un mayor de 18 años para que sea esa persona la que compre. A veces hay comercios que hacen la vista gorda, y es difícil seguirles la pista cuando usan bolsas sin serigrafiar, por ejemplo. En todo caso, el problema es de fondo: al hecho de consumir alcohol se une la falta absoluta de respeto urbano, derramando basura por todas partes. En el Parque do Anllóns, el gamberrismo no se queda solo en los botellones. No hace tanto que un grupo de chavales plantó fuego al magnolio centenario, que ardió por dentro. Por suerte, se recuperó bien.

Situación encauzada

Un mes después de que en Corcubión saltasen todas las alarmas, porque determinados puntos como el entorno de la Casa da Cultura se habían convertido en la capital comarcal del botellón, con presencia de jóvenes llegados desde Fisterra a Malpica, la situación parece que se va encauzando. El alcalde, Manuel Insua, que fue el encargado de poner el grito en el cielo por la proliferación del consumo de alcohol y drogas, asegura que la simple presencia de la Guardia Civil ya tuvo un efecto disuasivo. «Non houbo denuncias nin nada diso, pero eu creo que polo simple feito de facerse ver xa se nota o efecto, aínda que é moi pronto para tirar conclusións porque isto tampouco é algo que se solucione dun plumazo», señala Insua, quien advierte que sigue habiendo botellón en el pueblo, pero por lo que le trasladan los vecinos la problemática se ha reducido.

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