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Pedro García Aguado: Mis hijas saben mi historia (18-02-2015)

MADRID, Habrá quién se pregunte qué hace él en 'Levántate'. Un hombre tan duro, que te suelta las verdades así, en plan americano, sin vaselina ni nada, rollo sargento Foley, el de 'Oficial y Caballero' (que tela cuando le obliga a hacer flexiones a Richard Gere bajo la lluvia...) Pero es que para Pedro García Aguado, ya sea entre canción y canción, patada y patada o platos y vasos tirados al suelo, lo del conflicto familiar es algo que se le da de perlas.

Quizás 'Levántate' sea un poco más 'Gente Corriente', que todo tiene su pizquita -de más- de almíbar, pero presión por enfrentarse a un público y a un escenario hay y de la buena.

En su estreno en Telecinco, barrió ante millones de espectadores. Y si no, que se lo digan a Michael Jackson que se convirtió en blanco por animadversión a su padre y manager. Los padres y los hijos tienen que preparar sus actuaciones a dúo y alguna peleílla, alguna falta de autoestima o algún lloro cae. Y para eso está él, cantar no canta, pera las 40 -cuando valora una semana de trabajo y ensayo- te las suelta a base de bien. Como él dice, aunque el 'music hall' no sea lo suyo, se ha tirado a la piscina por mucha agua desconocida que fuera. Quizás porque profesionalmente, tantas veces se tuvo que tirar al agua que sabe que algún braceo lo da, por algo fue campeón de waterpolo.

Y en la vida, lo mismo. Se pegó un chapuzón en el mundo de las adicciones, y aún se está secando. Once años fuera y ahora invirtiendo su pasión de padre en que a sus hijas no les suceda lo mismo. Con la mayor va de compras, con la pequeña, monta a caballo... Si hubiera sido el padre de los niños de la Infanta Cristina, habría tenido que diversificar mucho más las aficiones...

P.-'Hable con ellas' insinuaste que la Infanta te tiró los trastos...

R.-Noooo, a mí no. Yo le estaba dando un beso a mi mujer, y ella dijo: "No comas pan delante del pobre", pero no porque quería que yo la besara, sino como diciendo que ella no tenía supuestamente pareja. Pero estaba con Iñaki. Yo no era objetivo de la Infanta.

P.- Vaya... Entonces no tenías opciones de pertenecer a la monarquía....

R.-No. De todas formas a mí me caen bien, yo soy monárquico. Éramos deportistas y convivíamos muchos juntos. PQuién te iba a decir entonces que ibas a ser ese tipo duro que, ahora, en un 'talent', se iba a convertir en un blando de narices...

R.-(risas) Es que el tipo duro ha sido siempre un tipo blando, lo que pasa es que cuando un chaval se comporta de forma antisocial tienes que ponerte muy serio. Pero cuando ese chico cambia su actitud, yo soy mucho más cercano y mucho más conciliador. Aquí no hace falta ser duro porque las circunstancias o las situaciones que se crean no son ni mucho menos las de 'Hermano mayor'. Pero sí que tienen sus discrepancias.

P.-¡Qué diferencia entre los chavales de 'Hermano mayor' y los de 'Levántate'!

R.-Jo... Qué lecciones están dando estos chicos a sus padres... A veces hay que expulsar, y muchas veces el padre se viene abajo y es el hijo el que lo tranquiliza y le dice que no pasa nada, que se lo ha pasado muy bien y que ha aprendido mucho. A mí se me pone la piel de gallina. Y hay historias muy fuertes, como un tío que vino con su sobrina porque el padre de esta niña falleció meses atrás. La niña lo miraba con una cara de orgullo como diciendo: Jolín, lo que estás haciendo porque yo viva este sueño.

P.- Ver estas historias entre padres e hijos, ¿a ti te ha traído muchos recuerdos?

R.-A mí me ha tocado mucho la fibra. Desde el mismo momento en que me pidieron fotos de mi infancia con mis padres para la cabecera del programa... No las encontré... Y me puse muy triste. También eran otros tiempos... Lo que pasa es que al divorciarse mi madre de mi padre, a saber dónde fueron a parar todos esos recuerdos. Me ha sabido mal que sólo salieran fotos de mi padre. Eso me ha tocado. Y cuando veo a los niños cantar... Mi madre es que está enfermita ahora, así que todo toca mucho.

P.- Aunque tú no cantes con tus hijas, ¿con qué actividades te gusta unirte a ellas? ¿Compartís algo que os una?

R.-(risas) Va a sonar un poco frívolo, pero es verdad: con mi hija mayor, lo que nos une es ir de compras. Hago lo que no he hecho con mis novias: aguantarle el bolso. Y con la pequeña, que tiene un poquito más falta de autoestima, hago equitación. Me encanta ir a verla, porque me dice que encima del caballo es feliz.

P.- ¿Cantan?

R.-La pequeña, Natalia, es mucho de ver vídeos de música y bailar, tiene mucho sentido del ritmo. Y cantar las dos han cantado en el colegio y yo creo que se les daría bien.

P.- ¿Qué opinan del programa?

R.-Es que ellas no están pendientes de mi trabajo, yo creo que ahora no saben ni qué estoy haciendo... Ellas no ven 'Hermano mayor', pero éste es otra cosa... Mira, el otro día pillé a mi hija pequeña con el iPad viendo la entrevista de Risto, el trozo donde me emociono, y estaba casi llorando, preguntándome: "¿Estás bien?", y yo le dije: "Claro, lo que pasa es que yo también me emociono con cosas".

P.- Es que desde Risto eres otro....

R.-¿Sabes qué pasa? Mi historia yo la conté hace tiempo, pero la he contado siempre desde la frialdad, pero con el paso de los años, y sobre todo ahora con la cantidad de historias que vivo, me están removiendo constantemente la mía. Yo había protegido mis sentimientos para que no me doliera. Pero ya llevo once años rehabilitado, así que puedo darme el derecho a sentir. Sí que es cierto que la entrevista de Risto fue de dos horas y media. Él se abrió mucho a mí también, me contó muchas cosas de su niño y su separación que evidentemente luego no salieron, pero me llevó a un entorno donde yo me sentía feliz. En esa entrevista la gente vio mi lado humano, no el personaje de 'Hermano mayor'. De todas formas los chicos de ese programa saben que aunque les dé caña también tengo un corazón grande.

P.- ¿Tú a tus hijas ya les habías contado tu historia?

R.-Mis hijas saben mi historia, sí. Y he tenido la suerte de que no he tenido que hacer demasiado hincapié en el tema de "no consumáis". Yo no les hablo de lo divertido que es beber, sino de lo que me hizo sufrir. Y ellas lo saben porque de pequeñas no me tuvieron a su lado. Hubo un año en el que casi no me vieron. Mi historia la saben, aunque no se la he contado en plan sórdido. Y mi libro todavía no se lo he dejado leer. Yo sé que mucha gente comienza el consumo muy pronto por falta de autoestima, de seguridad en sí mismos, de ser aceptados por un grupo, y yo a mis hijas siempre les digo: "Hijas mías, yo os quiero tal y como sois". Eso a ellas les hace sentir seguras para no entrar en contacto con esas sustancias tan peligrosas antes de tiempo.

P.- ¿Lo de cantar padres e hijos lo vas a incorporar en tus terapias?

R.-Me lo han dicho, y sí, porque las endorfinas que se segregan cuando están unidos en el escenario son tremendas. A ninguno de los concursantes los he visto discutir después de actuar, a ninguno. Sí han podido tener diferencias en la preparación de la canción, pero no en la actuación. Es maravilloso cómo se les iluminan los ojos con el público. Ves a esa madre mirando al niño o al niño como loco mirando a la madre. Es brutal.

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fuente: El Mundo >>
 



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