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El rompecabezas de la composición de las nuevas drogas, con sede en Lisboa (22-07-2015)

PORTUGAL, Nuevas composiciones, nuevos productos y nuevos empaquetados pero un objetivo recurrente, el de imitar los efectos de drogas tradicionales, es la premisa de buena parte del trabajo de control que se realiza en el Observatorio Europeo de las Drogas y la Toxicomanía, con sede en Lisboa.

El trabajo de la unidad de nuevas drogas de este centro no ha hecho más que crecer en la última década, ante retos como la rapidez con que se crean y modifican esas sustancias -casi siempre sintéticas-, así como la sofisticación con que esquivan las leyes.

De acuerdo con los últimos informes, mientras que en 2006 se detectaron por primera vez en el continente unas seis nuevas sustancias psicoactivas, en 2014 fueron 101.

El grupo más importante dentro de éstas son los cannabioides sintéticos, fabricados para actuar sobre los mismos receptores en el cerebro que el cannabis, explica Ana Gallegos, directora de la unidad de nuevas drogas del observatorio europeo.

A menudo se venden con aspecto de porro, en el que la sustancia psicoactiva se ha disuelto y rociado con un spray sobre yerbas legales naturales como tabaco.

"En muchos casos la droga se sintetiza en países como China o la India en grandes cantidades, el coste de una tonelada es muy pequeño y cuando vienen a Europa llegan a países donde estas sustancias no están controladas", añade Gallegos, que apunta además a que en ocasiones no se detectan en los controles habituales de drogas.

El trabajo de su departamento comienza cuando se reciben las primeras muestras de una nueva sustancia y se analiza su composición química.

Desde Lisboa se relacionan estudios científicos con noticias aparecidas en prensa, informaciones de las policías de los 30 países implicados en el observatorio (los 28 de la Unión Europea más Noruega y Turquía) o alertas recibidas en observatorios de todo el mundo.

Gallegos señala que las innovaciones en sustancias psicoactivas se hacen globales en muy poco tiempo, lo que obliga a su unidad a vigilar de cerca qué sucede en todo el mundo en este campo, además de procesar los datos de su red formal de informadores europeos.

Cuando el seguimiento de sustancias aporta pruebas de toxicidad, tráfico internacional y presencia en varios países, se realiza un estudio que, tras un viaje de ida y vuelta a Bruselas y la aprobación de dos informes, insta a los países participantes del observatorio a tomar medidas en el plazo máximo de un año.

A pesar de que este procedimiento se adelanta a los convenios internacionales y a las listas de sustancias ilegales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el informe sobre nuevas drogas publicado este año por el observatorio subraya que el mayor peligro es la velocidad con que aparecen, cambian y causan daños en la salud pública.

Gallegos cree que agilizaría su trabajo el poder realizar estudios de farmacología y toxicología para sustancias específicas, para sumarlos a la información procedente de los laboratorios de toda Europa.

Y es que el informe apunta a que otro de los problemas fundamentales es el desconocimiento de los efectos de esas drogas, junto con su venta en mercados abiertos, como Internet o las "smart shops".

En ausencia de estudios, a veces son los propios usuarios quienes dan pistas sobre los efectos de una nueva droga en foros de Internet.

Son los llamados psiconautas, explica Gallegos, un grupo de consumidores muy exigentes de sustancias psicoactivas en busca de nuevas experiencias, que a menudo poseen conocimientos en química o farmacología.

Un 8 % de los jóvenes europeos de entre 15 y 24 años admite haber consumido alguna vez nuevas sustancias que imitan los efectos de drogas tradicionales, según el último Eurobarómetro.

Gallegos replica que el trabajo de su unidad se basa más en la química que en la estadística, ya que en el mundo de las nuevas drogas el propio usuario puede tener desconocimiento de lo que ha consumido.

No obstante, más allá del resultado de las encuestas, el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías aclara que las incautaciones de nuevas drogas se han multiplicado por siete desde 2008.

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fuente: El Día >>
 



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