Google
 Novedades
 Noticias Vieiro
 Información sobre Vieiro
 Dónde estamos
 Saludas
 Actividades
 Servicios
 Nuestras Asociaciones
 Premios y galardones
 Reconocimentos
 Recortes de Prensa
 Gente contra la droga
 Revista
 Publicaciones
 Galerías
 Enlaces
 Estado de cuentas
 Hazte socio
 Infórmate
 Contacto

S. M. La Reina
Xunta de Galicia
Diputación Coruña
Alcalde de Carballo
Alcalde Laracha
Alcalde de Cabana
Alcalde Laxe
Alcalde Coristanco
Alcalde Malpica
Alcalde Ponteceso
25/08/2019
Busca noticias: 
Vista de Impresión


Novedades


Narcotrafico (05-10-2015)

Hacer clik aquí para ver gráfico original

MADRID, Sobre un espejo o junto al lavabo de cualquier local de ocio nocturno de Mallorca, la cocaína, convertida ya en raya, acaba un viaje de más de 10.000 kilómetros que inició meses atrás en Sudamérica. Un camino en el que su precio se ha multiplicado por diez mientras su pureza se ha reducido a una tercera parte. Tras décadas con los clanes gitanos como líderes del negocio, las bandas de marroquíes y de colombianos han tomado el relevo. Éstas últimas, con contactos directos con los cárteles de su país. Así funciona el mercado de la droga en la Isla.

En 2012 llegó el cambio. La operación Robins, cuyos tentáculos alcanzaban Menorca y Mallorca, mostró el fin del viejo modelo del narcotráfico. Palma aparecía entonces eclipsada por unos nuevos actores con epicentro en la Part Forana. En los últimos meses, casi un centenar de personas han sido detenidas en un rosario de operaciones que han golpeado de lleno a los tres grandes protagonistas del ciclo en la Isla: los clanes gitanos, las familias marroquíes y las organizaciones colombianas. Pero, ¿cómo se mueve la droga que se cuela en el archipiélago?

El origen

La cocaína que se sirve en los principales núcleos turísticos mallorquines nace, en realidad, al otro lado del Atlántico. Bolivia, Brasil pero sobre todo Colombia, son los principales exportadores de una sustancia que recorre miles de kilómetros mientras se encarece cada vez un poco más en su camino. «De allí llega hasta Holanda a través de contenedores, donde está el puerto seco más importante de Europa», explica el teniente jefe del equipo de Delincuencia organizada y Drogas de la Guardia Civil de Baleares, Miguel Jimena. En Sudamérica, el kilo ronda los 4.000 euros. A su llegada al Viejo Continente cuesta ya 40.000.

La policía constata con cada nuevo operativo la importancia de la vía holandesa en la entrada de droga a Mallorca. Sin embargo, la aparición de organizaciones colombianas en los últimos tiempos ha demostrado que algunas tienen contacto directo con los cárteles de aquel país. «Tienen un acceso más directo, con un par de llamadas están en el origen y se ahorran intermediarios. Así el precio es más barato», explica. La mayoría de sus integrantes, destaca, tienen antecedentes por narcotráfico allí.


Llegada a España

La vía aérea -con mulas que transportan «no más de un kilo- y la vía terrestre -«en dobles fondos de coches e incluso en ruedas»- son su principal forma de acceso a nuestro país. Una vez aquí, y antes de dar el salto a Baleares, la cocaína pasa por Madrid, Barcelona o la zona de Levante. Allí donde, explica el teniente, se ubican las infraestructuras necesarias para su almacenaje: las conocidas guarderías de la droga.

'Welcome to Mallorca'

La cantidad de controles existente en los aeropuertos baleares hace que la vía marítima sea fundamental para la importación de cocaína. «Hemos comprobado que en ocasiones se repiten áreas que ya existían con el contrabando, sobre todo en la zona norte de Mallorca», señala el responsable. Está menos controlada que el sur y más cercana a muchos núcleos turísticos clave para su posterior venta durante la temporada, como Cala Millor o Alcúdia. Las mismas que antes fueron rutas de entrada para el hachís. De ahí que gran parte de la actividad se centre ahora en la Part Forana, como confirmó la Guardia Civil en una operación precisamente con ese nombre a principios de este año.

El milagro de los peces

En todos los envíos y correos interceptados por la Benemérita se ha encontrado un máximo de 5 kilos de cocaína en el interior de la rueda de un coche. ¿Por qué? Porque su adulteración posterior permite a los narcos obrar algo parecido al milagro de los panes y los peces. «Con sustancias químicas conocidas como precursores cortan la cocaína y consiguen triplicar la cantidad», afirman. Función que, en la jerga del gremio, corresponde al cocinero. Así es cómo, también, su pureza pasa de un 60% en origen al 20% de la que se consume en Son Banya. En algunos casos, se han encontrado alijos de menos del 10%. Sin embargo, el objetivo es esconder este truco. De ahí que muchas bandas, como las desmanteladas en la operación Constante, contaran con prensas que vuelven a crear bloques uniformes de un kilo de cocaína -con el símbolo del dólar en un lado- para aparentar que no se han modificado desde su origen.

Las bandas colombianas

La operación Constante o el macrojuicio celebrado esta misma semana en la Audiencia Provincial contra 13 narcos -con una condena total de 33 años de cárcel- han mostrado el auge de las bandas colombianas en el negocio de la droga en Mallorca. «Siempre hay un integrante que perteneció a algún cártel en su país en una posición más baja. Entonces se independiza y se intenta asentar en la Isla para mejorar su situación como cabecilla de una nueva organización», detalla el teniente Jimena. Aquí se organizan en pequeñas bandas que, lejos de considerarse competencia, colaboran como una suerte de clúster: juntas negocian la compra de cocaína, se prestan mercancía y se facilitan la financiación si es necesario. Tienen antecedentes en Colombia, pero aquí la mayoría está en situación regular, con nacionalidad española. «Por eso, sobre el papel, muchos escapan a los controles de riesgo», reconocen desde la Guardia Civil.

El respeto a la jerarquía es un valor fundamental en estas bandas, por lo que los cabecillas son los únicos dados a mostrar su «poderío económico» con coches, relojes de lujo y ropa de marca. «Parte de los ingresos se destina también a la inversión en los locales de ocio y discotecas para argumentar que tienen una vía de ingresos legal», apunta el responsable. Aún no se ha podido demostrar que los utilicen, también, para dar salida a la droga.

Marroquíes, los emergentes

La operación Robins sirvió a la Benemérita para constatar también que los clanes marroquíes se estaban pasando del hachís a la cocaína. «En Baleares se consume muy poco hachís; Mallorca, como Cádiz o Algeciras, es un puerto de entrada hacia Centroeuropa».

Para entonces, ya conocían las vías de entrada de sustancias a la Isla. Ellos, a diferencia de los colombianos, no la consumen: sólo trafican. «Llevan una vida muy austera y se asientan en localidades donde ya existe una gran población marroquí que les permite no sólo pasar más desapercibidos sino también sentirse más seguros», sostienen desde la Guardia Civil. Sa Pobla, Inca, Llucmajor o Manacor han sido algunos de los municipios en los que se han desmantelado bandas en los últimos años.

La operación Forana demostró la importancia real que tienen las familias de origen marroquí en este negocio: «Hoy por hoy son los más fuertes». Ciudadanos, muchos también en situación regular, que trabajan en kebabs y cafeterías y que, al acabar la jornada, se dedican al narcotráfico. «En su caso, el dinero que generan con la droga lo envían a su país, donde invierten. En esa operación encontramos integrantes que tenían, incluso, hoteles allí», relata.

Son Banya, cliente Vip

En el cambio de era del mercado mallorquín de la droga, sólo dos localizaciones han permanecido inalterables: Son Banya y Son Gotleu. «Siguen siendo los principales lugares de compra a las organizaciones. Toda banda sabe que serán su principal cliente», asegura. Después de Forana, recuerdan, no hubo cocaína en el poblado durante todo un fin de semana. «Nadie se atrevía a salir porque, como ahora, no sabían hasta dónde habían llegado las averiguaciones».


El ocaso de los clanes gitanos: de jefes a vender papelinas

La transformación del negocio de la droga en Mallorca viene marcada por el desplazamiento que han sufrido los clanes gitanos. «Algunos están desarbolados, aunque otros siguen activos en la venta. Sin embargo, su papel ha cambiado», sostiene el teniente Jimena. ¿Qué fue antes: el desmantelamiento policial de estas organizaciones familiares o su conversión? Guardia Civil y Policía Nacional, en continuas operaciones desde los años 90, han golpeado la actividad de bandas ligadas al narcotráfico como la de 'La Paca' -pendiente de una nueva sentencia que debe aceptar las escuchas- o el de 'El Pablo', de nuevo en prisión tras una redada realizada el pasado mes de junio. Los clanes gitanos, afirman desde la Benemérita, ya no manejan el 'cotarro'. Su histórico protagonismo en el que controlaban todo el ciclo de la droga en la Isla -desde su entrada hasta la venta-, ha quedado atrás. «Ahora son prácticamente compradores para la venta al por menor, pero en esa faceta de compra sí tienen un papel muy fuerte», explican. Tienen relación con las bandas internacionales que han heredado el papel central en la actividad, pero sólo como la de quien acude a un supermercado a abastecerse. «No hemos detectado conflictos ni guerra entre las diferentes nacionalidades. En parte porque a todos les conviene ese nuevo reparto de responsabilidades y de riesgos», argumenta el teniente. Antes, el monopolio del negocio de la droga suponía que los clanes corrían con el peligro de ser cazados en cualquiera de las fases del comercio. Ahora son el penúltimo escalón y gestionan una importante parte de los puntos de venta. Una situación que quizá podría cambiar en breve porque colombianos y marroquíes intentan también crear sus propias 'tiendas'. Bajo una apariencia de austeridad, el patrimonio económico de los clanes se traducía en viviendas de lujo, coches de alta gama e incluso animales exóticos. Mientras 'La Paca' era fotografiada dando el biberón a uno de sus monos, los guacamayos de 'El Pablo' gritaban mientras la Policía registraba su 'fortín' en el barrio de La Soledad. Ambos habían invertido en numerosos inmuebles. El patriarca de los Campos Maya tenía cerca de 50 propiedades repartidas por toda España. Su 'ocaso' ha conllevado que algunos pasen de la cocaína a la marihuana como negocio principal. «Permite ser independiente porque pueden gestionar su plantación y además las penas de cárcel son menores porque no se considera un gran riesgo para la salud», explica el agente. Sólo en este último gran golpe en La Soledad se encontraron 1.000 plantas.


Las cifras del mercado de la cocaína

Precio. En origen, en Sudamérica, el kilo de cocaína cuesta 4.000 euros. A su llegada a Europa, su precio ya está en 40.000. En el mercado, un gramo se vende por unos 50 euros.
Pureza. La sustancia que llega a España ronda el 60% de pureza. La que se consume en la Isla, ya cortada y adulterada, no supera el 20%. En algunos casos, ni el 10%.
Conexión con los cárteles. Las nuevas bandas colombianas tienen contacto con los cárteles, lo cual reduce los intermediarios.

# Enlace permanente a esta noticia
Utiliza este enlace para copiar como acceso directo o para añadir a favoritos.
fuente: El Mundo >>
 



Patrocinan: