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28/06/2017
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Una explicación médica a la adicción sexual (19-04-2017)

foto:Carlos Pol Bravo, máster en Sexología y director científico de la Central Médica de Sexología de España.

MADRID, “Todo en exceso es malo”, dice el conocido y sabio refrán. El sexo, uno de los mejores placeres en el mundo, pero puede llegar a ser bastante peligroso si se convierte en una obsesión. Kienyke.com habló con el doctor español Carlos Pol Bravo, médico psiquiatra, máster en sexología y director científico de la Central Médica de Sexología de España, sobre ¿cómo reconocer a un adicto sexual?

Para empezar, el experto resalta que existe una importante diferencia entre una “vida sexual hiperactiva” y una adicción al sexo.

“Primero hay que definir qué es un adicto sexual, porque no se puede etiquetar de esta forma a una persona que tenga una vida sexual hiperactiva o que sea hipersexual, porque un adicto sexual es una persona con un trastorno obsesivo compulsivo proveniente de una patología psiquiátrica”.

Es decir, un adicto de esta índole tiene un obsesión con el sexo y una necesidad de practicarlo compulsivamente, para reconocer esta enfermedad, el médico psiquiatra Carlos Pol Bravo hace tres distinciones.

¿Puede ser peligrosa la adicción sexual?

Las llamadas calientes, que una pareja que se separa por un par de días se llame para decirse cosas ‘subiditas de tono’ no tiene nada de malo, es la cosa más normal del planeta, incluso si se hace con el ‘amiguito con derechos’, ‘el tinieblo’ o como le quieran llamar.

El adicto sexual no le importa tener este tipo de llamadas con quien sea, no importa si es la vecina, una compañera de trabajo o una prostituta, lo único que le interesa es decir todo tipo de obscenidades que se le pasan por la cabeza mientras se toca.

“En este tipo de casos, si las llamadas son muy repetitivas hacia una persona se considera acoso sexual y se debe procesar de forma penal”, dice Bravo en caso que una persona vea afectada su tranquilidad por un adicto sexual.

Algo muy típico en este tipo de personas es que no les importa ver páginas eróticas o pornográficas en cualquier lugar, “podrían tenerlas abiertas incluso en el trabajo y estar completamente inmersos en ellas”.

Desviación de pensamiento, es decir, su mente fantasea todo el tiempo. “Cualquier objeto o situación los pone a fantasear con el sexo, pueden ver a una persona jugar con un lapicero ee inmediatamente tener una fantasía sexual”, expresó Bravo.

Agrega que este tipo de personas solo piensan en el aquí y el ahora, es decir, no son ese tipo de sujetos que planean una relación sexual “no se imaginan las velas, las rosas, la champaña, la cena, una cita no. Su estructura de pensamiento es demasiado elemental”.

Por otro lado, una adicción por el sexo pasa a un terreno peligroso cuando la obsesión se vuelve imponente hacia alguien, obsesionarse con una persona en especial, acosarla, y si ésta en algún momento le dio vía libre pueden creerse su dueño y adoptar un comportamiento posesivo dentro de su fabulación.

En estos casos, la mejor manera de ayudarlos es haciéndoles tomar conciencia de su enfermedad y hacerles la invitación de visitar a un siquiatra, pero nunca obligarlos.

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fuente: kienyke >>
 



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