NOTICIAS: 17.03.2025
La Asociación Española de Pediatría ha actualizado su guía de recomendaciones para ayudar a los padres y madres a educar a sus hijos en el uso de las tecnologías
MADRID. Las pantallas entretienen, ayudan en el aprendizaje, permiten una mejor comunicación… pero un abuso de estos dispositivos electrónicos resulta perjudicial para todos, y de forma especial para niños, niñas y adolescentes, ya que son más vulnerables a sus riesgos al estar todavía en desarrollo. Cada vez hay más evidencias científicas de que el empleo de esta tecnología de manera continuada durante la infancia y la adolescencia es contraproducente. Por eso, acaba de actualizarse el Plan Digital Familiar que proponían en 2023 la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) para poner límites a las pantallas en los hogares con menores. Mira lo que dice la ciencia acerca del uso de las pantallas según la edad y, si lo consideras oportuno, prueba a establecer en tu casa el Plan Digital Familiar que proponen los expertos.
En España, el 93 % de los menores entre 10 y 15 años hace uso de ordenadores o tabletas y el 95 % utiliza Internet, según el Observatorio Nacional Tecnología y Sociedad (ONTSI). Además, siete de cada diez tienen móvil al que acceden normalmente desde los 11. Y de ahí pronto comienzan a meterse en las redes sociales, a pesar de que la mayoría de las plataformas indican que hay que tener 14-16 años para inscribirse.
Riesgos del abuso de pantallas
Pero el uso excesivo de pantallas tiene un impacto multifactorial, es decir, que afecta a diversas áreas relacionadas con la salud y el bienestar, lo que reduce la calidad de vida, tal y como alerta la Asociación Española de Pediatría. Y es que no son pocos los riesgos del abuso de pantallas en la salud física, mental, sexual y social. A ellos en estas edades se une la alteración en el neurodesarrollo y el aprendizaje.
👉 Físicos
- Dolor de espalda y articulaciones, provocadas por posturas inadecuadas o uso prolongado de teclados y mandos.
- Fatiga visual: ojo seco, picazón, lagrimeo, visión borrosa y aumento o inicio de miopía en los niños y adolescentes y estrabismo, además de dolor de cabeza y fatiga.
- Obesidad. Comer con la tele (tableta) o pendiente del móvil se asocia con mayor riesgo de dieta poco saludable y un consumo de alimentos hipercalóricos; todo ello aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad infantil. También reduce la interacción de la familia.
- Sedentarismo. Está demostrado que los adolescentes que ya tienden al sedentarismo pasan más tiempo usando pantallas. Una disminución de la actividad física, unido a una ingesta más calórica, favorece la obesidad.
- Riesgo cardiovascular. La falta de ejercicio físico por dedicar demasiado tiempo a las pantallas aumenta el riesgo de desarrollar síndrome metabólico.
- Sueño alterado. Utilizar las pantallas antes de dormir aumenta la somnolencia diurna y disminuye la nocturna, además de reducir la secreción de melatonina y retrasar el reloj circadiano. Asimismo, un mayor tiempo de uso de las redes sociales y videojuegos se asocia con permanecer menos horas en la cama, acostarse más tarde y dificultad para conciliar el sueño.
👉 Mentales, sociales y sexuales
- Menor volumen cerebral. La evidencia científica apunta a que, debido al uso excesivo de pantallas, se produce una disminución del espesor de la corteza cerebral en varias regiones. Con más de dos horas se aumenta el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
- Atención disminuida. Tener la tele como ruido de fondo ya genera distracción para el aprendizaje de vocabulario, la atención y el juego. Tener pantallas cerca hace que estemos más pendientes de ellas.
- Ansiedad y alteraciones del comportamiento por sentir la necesidad de estar conectados y tener dificultades para aceptar límites de los adultos.
- Impulsividad, con disminución de la capacidad de esperar.
- Aislamiento social y elevada comparación social.
- Acceso a contenido inadecuado. A pesar de los controles parentales, se encontrarán con situaciones e informaciones inadecuadas para su edad o no veraces, que podrían llevar a aceptar conductas sexuales de riesgo o provocar disfunción sexual.
Por su parte, la Agencia Española de Protección de Datos añade que el uso inadecuado y excesivo de Internet tiene consecuencias muy graves sobre el desarrollo de la personalidad de los menores llegando a casos de adicciones, sexting o ciberbullying.

Uso de pantallas según la edad: qué dice la ciencia y recomendaciones de pediatras
Por eso, a través del Plan Digital Familiar de la AEP y que respalda la AEPD, se quiere ayudar a padres e hijos para que juntos aprendan a utilizar las pantallas de forma positiva y así disminuir los riesgos que conlleva un empleo inadecuado. “Es importante que nosotros, como padres, eduquemos a través del ejemplo, les supervisemos, estemos disponibles para ellos y establezcamos límites; en definitiva, que les ayudemos a gestionar su uso”, apunta María Salmerón, coordinadora del grupo de trabajo de Salud Digital del Comité de Promoción de la Salud de la AEP, el encargado de elaborar el documento.
Para ello, ofrecen unas recomendaciones generales para las familias como, por ejemplo, evitar el empleo de varias pantallas a la vez (multitarea digital) o su uso en el baño y dormitorios, ceder a los menores dispositivos antiguos, no tener soportes de pantalla en carritos o coches, fomentar el pensamiento crítico y planificar tiempos de desconexión con actividades en familia y, preferiblemente, de ejercicio físico.
Además, sugieren otras propuestas también basadas en recomendaciones científicas que las familias podrán adaptar a sus circunstancias particulares dependiendo de la edad de sus hijos y su situación. Una vez elegidas (y si se ve necesario consultarlas con el pediatra), se puede obtener una copia impresa de todo el plan, colocarlo en un lugar disponible para todos los miembros de la familia e ir actualizándolo según se van consiguiendo objetivos o ampliando la edad. Estas son las más destacadas:
⭐ Niños y niñas de 0 a 6 años: ¿pueden ver dibujos animados?
A estas edades, los peques aprenden a través de los sentidos y por repetir e imitar actitudes, comportamientos y lenguaje de sus padres, cuidadores e iguales. Además, todavía no disponen de la capacidad de memoria y atención necesarias para procesar la información ni aprender de los dispositivos digitales.
Y si bien hay estudios que demuestran que los mayores de 15 meses pueden aprender palabras a través de las pantallas táctiles, la asociación de pediatras también reconoce que “tienen problemas para su interpretación”. En cambio, afirman que la ciencia sí ha demostrado que las pantallas provocan un efecto desplazamiento de los estímulos adecuados para el neurodesarrollo; especialmente, el ruido de fondo y estar solos frente a la pantalla interfiere en el desarrollo de su memoria.

La nueva evidencia científica relaciona el tiempo de pantallas de los progenitores con la frecuencia de rabietas en sus hijos para llamar su atención. “El uso de dispositivos por parte de los padres en los tiempos de crianza dificulta la interpretación de las necesidades de los hijos, generando malestar en la infancia y adolescencia expresado como rabietas o alteración de la conducta”, añade la pediatra.
Además, los estudios recuerdan que el uso rutinario de teléfonos o tabletas para premiar, distraer o calmar genera dificultad para el desarrollo de estrategias de autogestión; ocasiona dependencia de las pantallas para la regulación de las emociones y determinará dificultades de autorregulación en etapas posteriores.
➡️ Recomendaciones
- No hay un tiempo seguro. Limita el uso digital a videollamadas con familiares y amigos y solo con un fin concreto (leer un cuento corto, cantar una canción…), y nada de hacerlo en la comida o cuando vayan a dormir.
- Los dispositivos electrónicos no deben utilizarse como cuidadores. “Si los acompañamos cuando usan las pantallas, interaccionar con nosotros, repetir y explicar lo que ven o interactuar con las imágenes les ayuda a procesar la información”, explican los pediatras.
- Tampoco son chupete emocional para manejar las rabietas.
- Si usan pantallas, mira antes si el contenido es adecuado o no para tu hijo. “Los cambios de imágenes rápidos, con colores estridentes o ruidos fuertes bloquean su capacidad atencional”, indican los expertos. Ten en cuenta que la capacidad de atención a los 3 años es de 6 a 9 minutos y a los de 4 años de 8 a 12 minutos. Lo idóneo es elegir contenidos interactivos que permitan al menor participar contestando preguntas o repitiendo.
- Sé un buen ejemplo. A estas edades los niños y niñas empiezan a entender los límites. Así que regula tu propio uso y en los tiempos que estés con tu hijo, elimina las pantallas para estar presente y disponible.
⭐ Niños y niñas de 7 a 12 años: ¿a qué edad pueden tener redes sociales?
Los escolares de Primaria pueden comenzar a usar los medios digitales de manera más productiva, dicen los expertos, quienes aconsejan una visualización en tiempos cortos y acompañados por un adulto.
Y es que, a pesar de que a esta edad ya son más autónomos, para un niño, niña o adolescente que aún no puede controlarse, resulta muy difícil desconectarse de una tecnología diseñada para que pasemos el máximo tiempo posible conectados a ella con “estrategias como las notificaciones continuas, los ‘me gusta”, los comentarios, las actualizaciones continuas del contenido o el scrolling infinito”, con el fin de obtener nuestros datos para que, a su vez, pasemos más tiempo.
Por eso, los pediatras sostienen que un buen momento para establecer límites claros en el uso de pantallas para toda la familia y crear hábitos de vida saludables: “el descanso, la alimentación saludable, el ejercicio físico regular, el tiempo en familia y los periodos de desconexión”.

También advierten que es “una etapa crítica para la generación de confianza con los hijos”. De ahí que sea importante crear espacios con cada uno para poder hablar de lo que necesiten. “Ese espacio de confianza mutua que permitirá que, si en el futuro tienen un problema, acudan a nosotros como referentes”, señalan los expertos.
➡️ Recomendaciones
- Los niños pueden usar pantallas menos de una hora al día, incluyendo el tiempo escolar y los deberes.
- Limita la utilización de los dispositivos con acceso a Internet.
- Cuando tus hijos estén con las pantallas, lo conveniente es que estén bajo la supervisión directa de un adulto, con dispositivos fijos y que nunca lo hagan en el baño y dormitorio.
- Antes de que accedan a la tecnología, pacta límites claros tanto en tiempo como en contenidos adaptados a su edad.
- Retrasa el uso de redes sociales. “Su desarrollo cerebral aún está incapacitado para entender las repercusiones de sus actos”, recuerdan los expertos. Y si les dejas entrar en plataformas de vídeo o servicios de mensajería, siempre deben hacerlo desde dispositivos familiares, preferiblemente fijos.
- Háblales de los riesgos (ciberacoso, información inadecuada para la edad, pornografía, quedar con desconocidos, envío o recepción de imágenes con contenido sexual) para que sean conscientes de ellos y de sus soluciones. Puedes apoyarte en la línea de ayuda de INCIBE o usar el Canal Prioritario de la AEPD, por si dais con contenido sensible (sexual, violento…) publicado en Internet que deba ser retirado.
- Ten en cuenta que el ejemplo siempre es la mejor herramienta educativa. Participar en el Plan Digital Familiar contribuye a ello.
⭐ Adolescentes de 13 a 16 años: ¿pueden tener teléfono móvil?
Según van creciendo y madurando, los adolescentes buscan una mayor autonomía de sus padres y la conexión social es necesaria para su bienestar psicosocial. Y son precisamente las pantallas y los medios digitales los que forman parte de su vida social, educación y entretenimiento. Pero no por ello hay que dejarles solos y permitir que las pantallas desplacen a los hábitos de vida saludable y a otras formas de ocio.
Y es que, a estas edades, las pantallas interfieren de dos formas, según explica la evidencia científica: aumentando la activación de la región límbica, al estar expuestos a sistemas de gratificación inmediata, y disminuyendo la actividad frontal por efecto desplazamiento de los estímulos adecuados para la edad.
Además, los chavales tienden a estar a varias pantallas a la vez. Esta multitarea digital se relaciona con peores resultados cognitivos, una reducción de la capacidad de filtrar las distracciones y un incremento de la impulsividad y disminución de la memoria de trabajo. De ahí que los adolescentes que pasan mucho tiempo con pantallas tengan más probabilidades de sufrir dificultades cognitivas graves.
A medida que avanzan de manera más autónoma en el mundo online, “los adolescentes necesitan oportunidades para correr riesgos. Para ello, es necesario que tengan a sus amigos como redes de seguridad y sientan que pueden acudir a sus padres en busca de apoyo y orientación cuando se enfrenten a una dificultad o un problema que no puedan gestionar”, comentan desde la Asociación Española de Pediatría.
➡️ Recomendaciones
- Los adolescentes pueden usar los medios digitales como mucho dos horas (tiempo escolar y para deberes incluidos).
- Prioriza los teléfonos sin acceso a internet y, por tanto, retrasa la edad del primer móvil inteligente (con conexión a internet). “El smartphone es un dispositivo que permite en la más estricta intimidad hacer una infinidad de cosas que pueden ser inadecuadas en esta franja de edad”, recuerdan los expertos.
- Administra sus dispositivos y su contenido. Las aplicaciones de control parental brindan la posibilidad de protegerles con contraseñas, la desactivación de anuncios, la activación del modo de búsqueda segura y el bloqueo de contenido. Puedes ayudarte con el catálogo de recursos de INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad).
- Habla con tus hijos e hijas a menudo sobre las experiencias que están teniendo y las decisiones que están tomando en línea.
- Establece límites y, si lo crees necesario, no dudes en intervenir para ayudarles a mantenerse seguros y saludables en el mundo digital. Recuérdales los riesgos y las posibles soluciones.
- ¿Redes sociales? Los propios proveedores de redes sociales recomiendan no usarlas en menores de 14 años. Aun así, desde la AEP animan a intentar retrasar su acceso. Explícale por qué ves innecesario tener redes sociales. Y si se lo permites, intenta que no usen el móvil para ello, sino que lo hagan desde dispositivos familiares fijos.
- Como siempre, el ejemplo es lo más constructivo. Cumplir el Plan Digital Familiar y actualizarlo cuando lo consideréis forma parte de ese espejoFuente: Consumer
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