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Abellán Perpiñán (economía): «¿Vamos a prohibir fumar en el coche? Eso sí es una intromisión y no los ‘nudges'»

José María Abellán Perpiñán, catedrático de Economía de la Universidad de Murcia y experto en nudges.

NOTICIAS: 09.01.2022

El catedrático de Economía José María Abellán Perpiñán defiende el uso ‘nudges’ en las políticas públicas.

Soledad Valle.

MADRID. Lleva años clamando en el desierto las bondades de los nudges (se leen ‘nuches’) para combatir el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, el alcoholismo… El desierto son los distintos niveles de la Administración que podrían utilizar estos pequeños empujones hacia la dirección correcta, que son los nudges, en el diseño de sus políticas públicas.

José María Abellán Perpiñán, catedrático en Economía de la Universidad de Murcia, aspira a que más pronto que tarde la Administración pública y, de manera especial, las administraciones sanitarias reconozcan la utilidad de estos instrumentos que se emplean de manera habitual en Reino Unido o Estados Unidos.

Para explicar bien sus aplicaciones acaba de coordinar un volumen Nudges saludables. La economía del comportamiento y la política sanitaria, con la colaboración de la Fundación Gaspar Casal y AstraZeneca. En su presentación, en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, ha defendido la persuasión de los nudges frente a las políticas de prohibición. Aunque, la mejor receta: el uso combinado de los dos instrumentos.

Pregunta: Ni el término ni la idea parece que estén cuajando demasiado en los servicios públicos de España. 

Respuesta: Así es. Esa es la percepción que tengo, porque existe un enorme desconocimiento de las potencialidades que reviste esta herramienta de la economía del comportamiento, de la economía conductual. De la posibilidad que tiene para cambiar conductas que a largo plazo pueden ser muy beneficiosas para el sistema sanitario.

P.: ¿Por ejemplo?

R.: Haciendo que pacientes crónicos controlen mejor los parámetros de su enfermedad en casos de diabetes, hipertensión… Consiguiendo que se adopten estilos de vida más saludables, que se haga más deporte. Todo este tipo de cuestiones pueden ser impulsadas a través de los nudges que se han traducido en España como acicates, impulsos, como empujoncito, en este caso, saludable.

P.: Usted señala retos clásico de la medicina preventiva. ¿Qué nudges se le ocurren para atajar la obesidad? 

R.: Hay algunos países, como el Reino Unido, donde existen los supermercados saludables, que no son supermercados donde estén prohibidos los alimentos procesados, sino que los distintos productos de consumo están dispuestos de tal forma que en el recorrido que hace el consumidor los alimentos saludables están más accesibles, requiere menos esfuerzo hacerse con ellos. Están dispuestos más a mano, a la vista, a la altura de los ojos. Son los que, cuando llegas a la caja a pagar, están ahí. En lugar de haber chocolatinas o chicles. Así que eso, de alguna manera, incita al consumidor a comprar alimentos más saludables.

P.: Y ¿para atajar el consumo excesivo de alcohol o el tabaquismo?

R.: Hay países donde para atajar el problema de las adicciones se utilizan los incentivos económicos, que, a veces, se llaman medidas de refuerzo financiero. No hablo de personas drogodependientes, sino de reducir la ingesta de alcohol, de deshabituación tabáquica. Así, un nudge, que se utiliza para combatir el tabaquismo, consiste en enrolar a fumadores habituales en un programa en el que tienen que depositar una cantidad de dinero en forma de fianza, que es recuperable pero solo si pasan una serie de análisis de orina en los que se verifique, durante un tiempo, que efectivamente no están fumando. Ellos se comprometen a que si vulneran ese pacto, no recuperan la fianza y el dinero se donará a una asociación benéfica.

En otros casos, para promocionar la actividad física o favorecer la deshabituación tabáquica vale establecer pequeños premios si la persona lleva un estilo de vida correcto o pautado, que se han articulado como si fuera un juego de azar. Esto se ha instrumentado de esta manera y tiene un mayor impacto que los pagos directos.

«Existe mucha ambigüedad o incertidumbre, por ser generoso, sobre el efecto final que ha tenido la subida de la fiscalidad en las bebidas azucaradas»

P.: Pero, ¿no es más fácil y directo prohibir? 

R.: Sí, pero siguiendo con el ejemplo del tabaco, lo que observamos en las últimas encuestas de drogas y otras adicciones del Ministerio de Sanidad es que el impacto inicial que tuvo la ley antitabaco se ha ido diluyendo con el paso del tiempo y el porcentaje de fumadores recalcitrantes, los que declaran en la encuesta un consumo diario, se mantiene e incluso aumenta. Está en el 30%.

Ante esto hay una oleada que pide endurecer la ley, prohibiendo fumar en los coches particulares. Pues bien, lo que digo es que no vamos a prescindir de la prohibición, pero si queremos llegar a esos fumadores recalcitrantes parece que la prohibición ha llegado hasta donde puede llegar. ¿Vamos a prohibir que una persona que va sola en su coche fume? Esto sí que me parece una intromisión en la libertad individual enorme. Tiene pleno sentido que haya un equipo de trabajo, una unidad de análisis que pensara cómo diseñar este tipo de intervenciones psicológicas para hacer que aquel segmento de población que es refractaria a la prohibición cambie sus hábitos nocivos.

P.: En el libro, usted también valora hasta qué punto cuando se retira ese incentivo, ese nudge, se mantiene el hábito que hemos querido corregir. 

R.: Sí, claro. Cuando hablamos de los empujones saludables, de los nudges, no hablamos de poner en marcha una determinada intervención que nos parece ocurrente, si no que hay que evaluarla después. Esta es una gran cuestión sujeta a estudio y de la que existe una evidencia que llamamos de carácter mixta -con resultados contradictorios-. Hay determinadas intervenciones de refuerzo financiero o de implementación de incentivos económicos que una vez que se retira el incentivo el efecto en los pacientes se diluye. En casos de adherencia a medicamentos o prescripción por genéricos. Pero hay otros estudios que muestran que se mantienen a largo plazo. 

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