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Adicción a la cafeína: síntomas, causas y plan de recuperación

NOTICIAS: 15.04.2022

La cafeína es una sustancia potencialmente adictiva. Son muchas personas las que dicen ser dependientes de ella para empezar o continuar una jornada de trabajo.

MADRID. La adicción a la cafeína es una de esas adicciones que socialmente no se cuestionan demasiado; muchos piensan que la dependencia y el consumo frecuente no pueden perjudicar demasiado a nadie. Por otro lado, ¿cuántas veces has escuchado expresiones como: “necesito un café para afrontar el día”, “si no tomo café me da dolor de cabeza” o “no soy persona hasta tomarme mi café”?

En España se estima que el 80 % de la población adulta tiene un consumo medio de cafeína de entre 200-300 mg por persona y día (2-3 tazas de café) (Lozano et al., 2007). Aunque su ingesta en dosis bajas es segura, las investigaciones clínicas han encontrado que algunas personas se vuelven dependientes de ella y tiene serias dificultades para disminuir su consumo.

Mujer con problema de adicción a la cafeína

Síntomas de la adicción a la cafeína

En la adicción a la cafeína podemos encontrar un patrón de dependencia, tanto físico como mental, similar al de otras adicciones. En general, toda adicción presenta una seria de síntomas comunes que conllevan lo siguiente:

  • Dependencia a las consecuencias reforzantes de la adicción.
  • Preocupación, pensamientos excesivos y deseo de consumir.
  • Saciedad temporal o tolerancia.
  • Pérdida de control.
  • Dificultad en detener o evitar el consumo, a pesar de la existencia de sus consecuencias negativas.

De acuerdo con el DSM-5, el trastorno por consumo de cafeína genera un deterioro o malestar clínicamente significativo que se manifiesta, principalmente, en estos tres síntomas:

  • Un deseo persistente o esfuerzos infructuosos para reducir o controlar el consumo de cafeína.
  • Consumo continuado de cafeína a pesar de saber que se tiene un problema físico o psicológico que probablemente haya sido causado por la ingesta exacerbada de café.
  • Síndrome de abstinencia característico de la cafeína o el uso de cafeína para aliviar o evitar los síntomas de la abstinencia.

La abstinencia de cafeína se produce cuando se interrumpe el consumo de esta sustancia o se reduce considerablemente. Los síntomas son los siguientes:

  • Cefalea (dolor de cabeza).
  • Fatiga o somnolencia.
  • Disforia, desánimo o irritabilidad.
  • Dificultades para concentrarse.
  • Síntomas gripales como náuseas, vómitos, dolor/rigidez muscular.

Este cuadro da forma, a su vez, a un malestar clínico significativo y a un deterioro en lo social, laboral y en otras áreas importantes para el funcionamiento cotidiano de la persona.

Causas de la adicción a la cafeína

La cafeína actúa como antagonista de los receptores de la adenosina, produciendo una buena variedad de efectos opuestos a los de este neurotransmisor, incluidos los efectos estimulantes del comportamiento. Las investigaciones han demostrado que la cafeína estimula la actividad de la dopamina al eliminar los efectos moduladores de la adenosina en los receptores dopaminérgicos.

Un estudio encontró que la liberación de la dopamina en el núcleo accumbens puede tener que ver, igual que en muchas otras adicciones, con la adicción a la cafeína. La ingesta de drogas o sustancias adictivas producen un incremento en la actividad del sistema dopaminérgico mesocrticolímbico. Cuando el consumo es crónico, se producen cambios neuroadaptativos que propician la modificación de las estructuras de dicho sistema.

Los efectos subjetivos que causa la cafeína, tales como bienestar, incremento de la energía, estado de alerta y sociabilidad, pueden mantener las conductas adictivas hacia ella. Las sensaciones agradables son como un “imán” que nos atrae y seduce.

El hecho mismo de sentirse bien con la cafeína se convierte en una razón de peso para volver continuamente a ella. Estas sensaciones operan como una especie de refuerzo positivo que aumenta la probabilidad de que el consumo se repita.

Estos refuerzos influyen en la frecuencia de aparición de la conducta adictiva. Cuanto más placeres generan y más sensaciones de bienestar propicien, más aumentará la probabilidad de que se repita el consumo. Debido a que la cafeína estimula la activación de la dopamina, el placer y otras sensaciones agradables serán un factor común en cada ingesta, lo que enganchará más a la persona a la cafeína.

Hombre con taza de café en el ojo

Plan de recuperación

Un tratamiento que se puede usar para la adicción a la cafeína es la terapia cognitivo-conductual. En ella se integran principios de la teoría conductual, la teoría del aprendizaje social y la teoría cognitiva. El plan de tratamiento típico de esta intervención es el de desarrollar estrategias destinadas a aumentar el autocontrol de la persona.

La terapia de prevención de recaídas también es muy útil para el tratamiento de las conductas adictivas. En ella se ayuda a las personas adictas a identificar las situaciones en que es más probable que consuman. Asimismo, se les enseña a encontrar estrategias que les ayuden a evitar estas situaciones de riesgo y que les permitan desarrollar soluciones a la forma en que se comportan y sienten en relación con el consumo de la sustancia (cafeína) con la que tiene problema.

Hay otros modelos de intervención que sirven para el tratamiento de la adicción a la cafeína, uno de ellos es el modelo transteórico del cambio de Prochaska y DiClemente. En este modelo se considera que los esfuerzos terapéuticos deben ir dirigidos a:

  • Identificar el momento en el que la persona decide realizar cambios que contribuyan a un avance en su recuperación.
  • Describir cómo se efectúan los cambios del punto anterior.
  • Conocer qué es lo que requiere el adicto para superar sus problemas de consumo.

El modelo intenta abarcar todo el proceso de cambio, desde que la persona empieza a sospechar que tiene un problema hasta que deja de existir. Este integra estadios (cómo es la secuencia de cambio), procesos (cuáles son los procesos subyacentes al cambio) y niveles de cambio (a que niveles afecta la conducta adictiva y hacia dónde debe dirigirse la intervención).

La importancia de este modelo en la clínica es su énfasis en la dimensión temporal del cambio. Lo central no es saber cuál es la intervención adecuada, sino si se adecua al momento (estadio) en el que se encuentra la persona. También se focaliza en los procesos cognitivos y conductuales que fundamentan los procesos de cambio.

Para terminar, la adicción a la cafeína se puede evitar si esta sustancia se consume en dosis bajas o moderadas. Ella no es mala en sí misma, es más, tiene beneficios para nuestra salud. Solo que hay que ser responsables y prudentes con la cantidad que se ingiera. ¿Sabes cuánta cafeína consumes al día? ¿Cuántas tasas de café te tomas al día?

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