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Alerta juvenil frente a las bebidas energéticas: esta es la guía para reducir el consumo

Por la izquierda, Aridane Cuevas, Eva Prida, Helena Navarro y Cristina Fernández, ayer, en la Escuela de Comercio, en la presentación de la guía. JUAN PLAZA

NOTICIAS: 09.02.2021

“Es un tema muy serio», advierte el Conseyu de la Mocedá sobre estos productos, que alcanzan al 32% de los chicos gijoneses

 

Pablo Antuña

Asturias – La edad media con la que los jóvenes empiezan a consumir bebidas energéticas se sitúa en los 13,4 años. En el caso de los chicos, su consumo llega hasta un 49%, por el 31% de las chicas. Son datos de un estudio nacional, que ayer puso en valor el Conseyu de la Mocedá, dentro de una campaña que ha iniciado entre los jóvenes para visibilizar los riesgos de este tipo de bebida y reducir su consumo. El Conseyu se encuentra trabajando con una guía y talleres en los centros educativos para alertar de una problemática que afecta a una porción importante de la población. En Gijón, en torno a un 32% de jóvenes que consumen estas bebidas, según los datos recopilados por las enfermeras Eva Prida, Helena Navarro y Cristina Fernández, en una muestra entre personas de 14 a18 años.

“Es un tema muy serio, lo que más nos alerta es que la percepción de ese riesgo entre los jóvenes es muy baja”, advierte Prida. “El marketing de este tipo de bebidas es muy grande, aparecen grandes figuras deportivas y eventos, y al final la sensación que queda es como tomarse una coca-cola, y no es así”, lamenta, antes de añadir un caso que todavía le preocupa más: “Hemos apreciado que hay un importante número de casos que lo mezclan con el alcohol, y eso sí que es una bomba”.

El Conseyu de la Mocedá ha querido sensibilizar, con una campaña por los centros educativos, de los riesgos que pueden causar la ingesta descontrolada de estas bebidas. “El problema es que se confunden bebidas isotónicas con energéticas. No hay una legislación que las regule. Hasta el punto de que se pueden obtener en una máquina expendedora en un colegio o en un gimnasio”, cuenta Aridane Cuevas, presidenta del Conseyu de la Mocedá. “Hemos notado que los chicos consumen más por su mayor adicción a los videojuegos o los eventos deportivos. Creen que estas bebidas les harán estar más despiertos, pero en realidad el cerebro no tiene la misma respuesta”, subraya. Eva Prida enumera algunas de las dolencias que pueden causar las bebidas energéticas: “Insomnio, nerviosismo, mareos o taquicardias”.

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