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Cannabis, alcohol y ludopatía, el resultado de una asfixiante pandemia

Una ciudadana de Israel fuma cannabis EP

NOTICIAS: 07-02-2021

Crece su consumo entre las personas que no pueden adquirir otro tipo de drogas por su elevado coste.

 

La situación provocada por el coronavirus ha cambiado los hábitos de consumo en el mundo de las drogas. A esto se le añade cómo multitud de adicciones, asociadas a estupefacientes o no, han aumentado desde que el Covid-19 llegó a nuestras vidas. Además, el consumo de estas durante una etapa crítica puede desencadenar consumos y hábitos problemáticos a medio o largo plazo. Por ejemplo, durante el confinamiento se multiplicaron las escenas de estanterías vacías de licores, cervezas y vinos en supermercados.

Según detalla el Hospital Vall de Hebrón de Barcelona, se le una una época de crisis económica. Esto hace que muchas personas vean al alcohol como un catalizador de su estrés y falta de oportunidades laborales mientras se encuentran en su casa. Además, crece su consumo entre las personas que no pueden adquirir otro tipo de drogas por su elevado coste, por lo que utilizan el alcohol para sustituir o paliar las dificultades que eso les comporta.

José Antonio Molina, doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Macdrid, detalla a El Independiente cómo el factor económico hace que por ejemplo, suba el consumo de cannabis. «Con los datos que tenemos hasta ahora se observa que han disminuido todas las sustancias excepto los derivados del cannabis que se han manenido o subido», relata el autor de ‘SOS. Tengo una adicción’.

El psicólogo Antonio Molina subraya cómo los encuestados alegan que «ha bajado la disponibilidad» de adquirir drogas relacionadas, por ejemplo, con el ocio nocturno ya que en estos espacios su adquisición es más sencilla. Además, realiza una comparativa con lo que ocurrió en la anterior crisis económica de 2008 donde hubo sustancias que por su coste elevado, como la cocaína, descendieron. Sin embargo subieron, al igual que en esta, el cannabis y los hipnosedantes, tranquilizantes o benzodiacepinas.

El confinamiento, principal variable

Eulalia Alemany, directora técnica de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), explica los múltiples factores que han podido influir. «Al haber estado confinado el acceso se ha complicado, y cuanto más joven tienes menos oportunidades de ocio. Al estar todo el rato en el mismo espacio, como con los confinamientos perimetrales, también baja su disponibilidad. Además hemos estado, y estamos, compartiendo los mismos espacios de convivencia con nuestros familiares o amigos por lo que vuelve más complejo su consumo.

Cannabis, alcohol y ludopatía, el resultado de una asfixiante pandemia

 

Los últimos datos disponibles son la XIII Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES). Esta, publicada el pasado mes de marzo de 2020 —niveles pre pandemia—, detalla cómo ha descendido el consumo de tabaco diario (el 32,3% de la población 15-64 años) y el 4,2% de la población de 15 a 64 años presenta un posible consumo de riesgo de alcohol, la cifra más baja desde 2009.

Veremos dos disyuntivas: gente que ha estado contenida y se tome más licencias para consumir o gente que no necesite aditivos

JOSÉ ANTONIO MOLINA, PSICÓLOGO

Además, la muestra de este estudio se realizó entre los meses de febrero y marzo de 2020, algo que convierte a los resultados en previos a la situación provocada por el Covid-19. José Antonio Molina asevera que a día de hoy «la situación es bien distinta». «Junto con las variables económicas y la de la salud propia, que nos afectarán, hará que veamos dos disyuntivas», detalla. «Gente contenida que luego cuando se levanten las restricciones se tome más licencias a la hora de consumir, o gente más preocupada por su salud que ya vea suficiente disfrute estar en compañía sin necesidad de un aditivo».

Internet, mayor acceso y peligro

Sin embargo en el informe de EDADES se hacía referencia a cómo el 3,7% de la población de 15 a 64 años ha realizado un posible uso compulsivo de internet (2,9% en 2017/2018) y el 2,2% presenta un posible juego problemático o trastorno del juego (2,6% en 2017/2018). Antonio Molina, psicólogo, asegura cómo las «adicciones sin sustancia», como los videojuegos o las apuestas online han sufrido un repunte.

Cannabis, alcohol y ludopatía, el resultado de una asfixiante pandemia (2)

    • El pasado mes de abril la Red de Atención a las Adicciones (UNAD) y la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) demandaron al gobierno que, mientras estuviese vigente el estado de alarma, suspendiesen «de forma temporal». Según apuntó la directora general de FAD, Beatriz Martín Padura, «en estos difíciles momentos de confinamiento preocupa que el juego con dinero y las apuestas online en menores aumenten y creen problemas de ansiedad, insomnio, deudas o malas relaciones familiares».

«Riesgos que para FAD van más allá de la ludopatía -que afecta en torno a un 2,10 % de los menores· y que son, por ejemplo, la ansiedad, el nerviosismo, la irritabilidad o el insomnio; las malas relaciones familiares por mentiras o pequeños hurtos; o problemas de rendimiento escolar o de absentismo; consecuencias de un juego problemático que afecta en torno a un 18 % de los escolares de 14 a 19 años», explicó la organización.

Fuente: El Independiente

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