NOTICIAS: 03.05.2026
Cocaína y alcohol, las drogas más consumidas en la Costa da Morte
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Imagen de archivo de 9,5 kilos de heroína intervenidos en una operación llevada a cabo en Carballo. CESAR QUIAN
Según el estudio anual del colectivo antidroga Vieiro, correspondiente al 2025
Cocaína y alcohol son, por este orden, las drogas más consumidas en el conjunto de la Costa da Morte. Así lo indica el informe anual correspondiente al 2025 elaborado por la asociación Vieiro, con sede en Carballo. En lo que respecta a los estupefacientes, la cocaína es la que está más presente entre los que solicitan información a los especialistas de la entidad. Su consumo aparece tanto de forma exclusiva como en situaciones en las que se combina con otras sustancias, especialmente alcohol y heroína, «dando lugar a distintos patrones de policonsumo». El alcohol mantiene, de otro lado, una presencia significativa en las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra, ya sea como sustancia principal o con una ingesta vinculada con otras drogas, como asimismo lo confirman los positivos detectados en los controles de Tráfico de la Guardia Civil y la Policía Local de Carballo.
Otra de las drogas en auge es la heroína. La droga que causó verdaderos estragos en los ochenta y principios de los noventa vuelve a cobrar un triste protagonismo, debido a su bajo coste en el mercado negro, como consecuencia de un aumento significativo de la oferta, como lo demuestran las últimas operaciones llevadas a cabo por la Policía Nacional, Guardia Civil y Servicio de Vigilancia Aduanera en la comarca. Eso sí, en Vieiro indicaron que su presencia en las calles «continúa siendo menor» que la cocaína o el alcohol. También el cannabis tiene mucha aceptación entre los consumidores de sustancias estupefacientes.
Pero si hay un dato preocupante es el de la edad de inicio en el coqueteo con este tipo de sustancias nocivas para la salud. En Vieiro explicaron que en el caso de la cocaína empieza a darse casos de cierta dependencia a partir, incluso, de los catorce años. El último informe de la asociación carballesa es demoledor. El 11 % de los que aseguraron consumir de forma habitual se iniciaron en el consumo entre los 11 y 14 años, mientras que un 66,7 % lo hicieron entre los 15 y los 18 años. «El perfil global refleja el inicio temprano del consumo, la progresión hacia trayectorias de adicción consolidadas y la acumulación de factores sociales, familiares, económicos y jurídicos que condicionan la situación de los usuarios, lo que pone de manifiesto la necesidad de una intervención integral», alertan desde Vieiro. Además de las drogas, en la entidad carballesa también identifican otras conductas adictivas, siendo especialmente relevante «el uso problemático de las nuevas tecnologías», otro de los motivos de preocupación en el colectivo que preside Fina Rey.
El perfil del drogodependiente es, en términos generales, de baja cualificación educativa, con predominio de estudios básicos o incompletos. La situación laboral se caracteriza por la inestabilidad o la ausencia de empleo, con casos de desempleo, contratos temporales o situaciones de incapacidad permanente. Esta realidad social viene acompañada de una vulnerabilidad socioeconómica significativa, en la que confluyen distintas fuentes de ingresos como prestaciones, ayuda familiar o actividades puntuales, que en muchos casos conviven con las consecuencias legales derivadas del consumo.

Xosé María Arán, vicepresidente del colectivo antidroga Vieiro de Carballo.
Xosé María Arán, vicepresidente de Vieiro: «O fentanilo é moi residual, pero hai, polo menos, unha persoa en Carballo que o ofrece»
Xosé María Arán es vicepresidente de Vieiro. Considera que la problemática de las drogas es un poco como el mar: «Por arriba parece calma, pero nos baixos hai moito movemento». Insiste en que una de las grandes preocupaciones es el crecimiento exponencial del consumo de cocaína, incluso en edades muy tempranas y que el policonsumo está a la orden del día. En relación al fentanilo, una de las drogas de mayor tirón en las grandes ciudades, Arán dejó claro que en la Costa de Morte su consumo es «súper residual», pero añadió que tiene constancia de que en Carballo, existe «polo menos, unha persoa que o ofrece».












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