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El alcohol, demasiado presente en los ancianos hospitalizados

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Un hombre ante varios botellines de cerveza. / R. C.

NOTICIAS: 08.06.2021

El 22% de los pacientes de más de 80 años presenta hábitos de consumo activo y el 12%, un consumo problemático

 

Madrid. Octogenarios y nonagenarios suelen quedar inexplicablemente excluidos de las investigaciones sobre alcoholismo en adultos, cuando la realidad señala que es un problema que afecta ampliamente a las personas de estas edades. Los médicos internistas han hecho un estudio cuyos resultados preliminares indican que uno de cada cinco pacientes hospitalizados mayores de 80 años (el 22%) presenta un consumo activo de alcohol y el 12%, un consumo problemático. Y ya se sabe que beber puede provocar demencia, daño en el hígado, en el páncreas, arritmias cardíacas o riesgo de cáncer.

Pero los galenos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), han dado un paso más y, en un ejercicio de cierta valentía profesional, han preguntado a más de mil colegas sobre su consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias durante la pandemia con resultados sinceramente llamativos: casi el 10% admite fumar y de ellos, y casi el 60% de los internistas encuestados reconoció consumir alcohol, lo que trae a colación ese célebre dicho de ‘consejos vendo que para mí no tengo’.

Pero vayamos por partes. Los médicos internistas finalizaron la semana pasada la VI Reunión del Grupo de Trabajo de Alcohol y Alcoholismo de la SEMI, que se desarrolló de forma virtual y congregó a 150 médicos internistas online. La reunión fue inaugurada por la vicepresidenta primera de SEMI, la doctora Juana Carretero, y por el doctor Miguel Marcos Martín, coordinador del Grupo de Trabajo de Alcohol y Alcoholismo de la SEMI, que habló del «repunte durante la pandemia del consumo de tóxicos y de patología psiquiátrica». Carretero, por su parte, incidió en el «gran y serio problema que supone el alcohol», haciendo mención al alcoholismo en el anciano y a la importancia de la prevención del alcoholismo.

En el marco de esta reunión se presentaron datos sobre alcoholismo en mayores de 80 años ingresados en hospitales, una población que normalmente queda relegada en las investigaciones sobre hábitos tóxicos. El objetivo era realizar, precisamente, una evaluación integral de la posible influencia del consumo de alcohol sobre complicaciones previas, alteraciones neurológicas, grado de dependencia funcional/deterioro cognitivo/fragilidad y complicaciones durante el ingreso hospitalario por cualquier causa de estos pacientes.

Los primeros datos preliminares ya aproximan claves y tendencias de  elevancia y muestran que se ha detectado un consumo activo de alcohol en el 22% de pacientes analizados, que el 11,5% cumple criterios de consumo problemático y que el 3,5% presenta dependencia. También se ha constatado que solamente en el 25% de las historias clínicas analizadas (1 de cada 4) se recogen los parámetros relativos al consumo de alcohol.

Consumo de alcohol entre médicos

Durante la reunión online, asimismo, se han evaluado y analizado datos sobre el consumo de alcohol durante la pandemia, tanto entre la población general, como en el colectivo de médicos internistas. Precisamente, este estudio elaborado para conocer los hábitos tóxicos de los internistas españoles durante la pandemia y con participación de 1.015 profesionales, muestra que el 8,8% refirió ser fumador. De ellos, un 71,9% incrementó su hábito tabáquico o comenzó a fumar. Por otro lado, además, el 57,4% de los internistas encuestados reconoció consumir alcohol, con una mediana de 3 unidades de bebida estándar (UBE; cada UBE equivale a 10 gr. de alcohol) semanales; de estos, un 35,8% se inició en el consumo de alcohol o lo aumentó en la pandemia.

Asimismo, hasta el 1,5% afirmó haber consumido las que en el estudio llaman ‘sustancias de uso recreativo’ (entre ellas la marihuana o el hachís). Por otra parte, 188 (18,6%) afirmó haber precisado fármacos para combatir el insomnio y 58 (5,7%) tomó antidepresivos. De ello, se concluye que la pandemia acentuó el consumo de tóxicos y psicofármacos en el colectivo de internistas españoles.

Durante la reunión virtual también se presentaron los datos de una encuesta entre internistas sobre el conocimiento de sustancias tóxicas, con 194 respuestas (el 77,5% médicos adjuntos). El 77% de los participantes considera sus conocimientos sobre ello regulares o malos, aunque el 85% reconoce preguntar por tóxicos a sus pacientes. Este porcentaje baja al 68% si el paciente es mayor de 85 años. El 83% sabe identificar un consumo de riesgo de alcohol aunque el 75% indica que no usa ningún tipo de cuestionario en su práctica clínica habitual para evaluar alcoholismo y el 65% no suelen preguntar por otros tóxicos que no sean alcohol y tabaco si no tiene una sospecha clínica de consumo.

La doctora Dolores García de Lucas abordó el binomio ‘Alcohol y diabetes’. Indicó que el alcoholismo en personas diabéticas «condiciona la adherencia a la terapia y la dieta, los controles de glucemia y el uso de insulina (aunque la tengan prescrita), así como la regularidad del ejercicio». Según aseveró García de Lucas, «el consumo excesivo de alcohol en pacientes de edad avanzada con DM2 aumenta las complicaciones micro y macrovasculares y se relaciona con el desarrollo de hipertensión, fibrilación auricular y favorece la hipoglucemia, la fragilidad y la sarcopenia«.

Por su parte, la doctora Belén Alonso Ortiz ha indicado, en relación al ‘Alcohol, fragilidad y paciente pluripatológico’, que asociadas de un modo u otro al alcohol se pueden estimar unas tres millones de muertes al año evitables y que el alcoholismo se relaciona con más de 200 enfermedades«.

Según la Encuesta Europea de Salud 2020, el 49% de la población de entre 75 y 84 años reconoce haber consumido alcohol en los últimos 12 meses, algo que afirma también el 30% de personas de 85 o más años. Entre los principales riesgos del consumo de alcohol en pacientes mayores destacan el aumento del riesgo de caídas, el declive acelerado de la calidad de vida, mayor riesgo de eventos cardiovasculares, aumento del riesgo de sangrado (sobre todo en anticoagulación) y más riesgo de arritmias cardíacas..

El consumo de alcohol se asocia con múltiples problemas para la salud a corto y largo plazo, incluyendo fundamentalmente deterioro cognitivo (demencia), neuropatía, alteraciones digestivas, daño en el hígado, en el páncreas, arritmias cardíacas o riesgo de cáncer. Dejar de beber alcohol no solo produce una mayor sensación de salud y bienestar sino que previene el desarrollo de las enfermedades mencionadas: cáncer, demencia, cirrosis hepática, pancreatitis o arritmias cardiacas como la fibrilación auricular.

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Biblioteca: POLÍTICAS DE SALUD PÚBLICA SOBRE EL CONSUMO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS. MANUAL PARA LA PLANIFICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LA SALUD 

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