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En España se producen 3.000 nuevas infecciones de VIH cada año

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Un seropositivo de VIH, en un centro de acogida de Chiclana (Cádiz). / ÓSCAR CHAMORRO

NOTICIAS: 01-12-2020

Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, la OMS advierte que 12 millones de personas no reciben tratamiento alguno

 

Antonio Paniagua
Madrid,  Sonia Fariza se contagió del VIH en 1988, al compartir una jeringuilla contaminada. «Fue una época muy dura. He conocido gente a la que diagnosticaban la enfermedad y a los tres meses ya estaba muerta». No es su caso, pues a pesar de ser portadora del VIH desde hace 32 años, nunca ha desarrollado una enfermedad asociada al patógeno. «Me libré de una buena. Por lo visto hay varios tipos de virus, unos más agresivos y otros menos, y el mío es muy tonto», dice con ironía. No se desintoxicó de las drogas hasta el año 92, y ni siquiera durante la adicción experimentó ningún tipo de inmunodeficiencia.

Sus defensas estuvieron casi siempre altas, pero a partir del año 2000 tuvo que empezar a tomar fármacos, lo que hizo que se su carga viral se convirtiera en indetectable e intransmisible. Se considera una persona afortunada. Su hija, de 18 años, nació libre de VIH. «Todos los días tomo mi pastilla, que para mí es agua bendita, y poco más hago, aparte de llevar una vida y una alimentación sanas», explica.

En España existen aproximadamente unos 150.000 portadores del VIH. Con motivo de la celebración del Día Mundial contra el Sida, que se tiene lugar hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) repasa el estado del combate contra la pandemia. Pese a los avances logrados, el sida sigue siendo uno de los problemas más graves de salud pública. Gracias a los avances terapéuticos, las personas infectadas por el VIH pueden ahora vivir más tiempo y con mejor estado de salud. En 2019, un 67% de los 38 millones de personas contagiadas por el VIH estaba recibiendo tratamiento antirretroviral. Aun así, 12 millones de personas con el virus no reciben terapia, circunstancia que pone «en peligro» el objetivo de acabar con el agente causante del sida como amenaza de salud pública en 2030.

Diagnósticos tardíos

En España, el último informe del Pllan Nacional sobre el Sida, que ofrece datos de 2018, muestra que se producen más de 3.000 nuevas infecciones al año, lo que supone una tasa de casi siete por cada cien mil habitantes. Casi la mitad de los pacientes son diagnosticados cuando la infección por VIH está ya evolucionada. Ocurre entonces que los niveles de los linfocitos CD4 -los glóbulos blancos que combaten las infecciones- se reducen por debajo de los 350 por milímetro cúbico de sangre. Cerca del 48% son diagnósticos tardíos, fenómeno se registra un 10% más en las mujeres.

A José Fley, de 29 años, le comunicaron que era portador del virus hace cuatro años. Lo contrajo en una relación sexual en la que no hizo uso del preservativo. «Yo había salido de una tener una relación de varios años con quien nunca lo empleaba y entonces tampoco recurrí a él». Después de varios test que dieron resultado negativo, los análisis encontraron una carga viral bastante elevada. «He tenido problemas de interacciones con fármacos por ser asmático y tomar corticoides. Los fármacos me producían complicaciones. Además, los medicamentos exacerban mis emociones. A veces, si estoy triste, la tristeza se agudiza, y si estoy estresado, se triplica el estrés», cuenta Fley, quien alega que la eficacia de los tratamientos contribuyen a poder ocultar que se es portador del VIH.

Para este seropositivo de VIH, el sida es una enfermedad crónica que se puede superar. Pero no ocurre lo mismo con el estigma social, porque «va asociado al tabú de sexo y a la capacidad de control de una persona». «Primero, no hay educación sexual en las aulas, con lo que la gente está bastante desinformada. Sigue habiendo discriminación porque para muchos el VIH está asociado al mundo gay, la prostitución y las drogas», argumenta José Fley.

Cuando trabajaba en hoteles, Sonia Fariza prefirió mantener en secreto que era seropositiva. Solo conocían su situación su familia y los más allegados. Ahora que vive de una pensión y no está sujeta a los vaivenes del mercado laboral, ha optado por hace pública su condición, animada, entre otras personas, por su hija.

Fley, que lleva tres años con su actual pareja, que no está infectada por el VIH, mantiene relaciones sexuales sin preservativo, ya que con su carga viral indetectable no transmite el virus. «Él se sigue haciendo las pruebas, aunque no tiene necesidad. Es un acuerdo que tenemos los dos. Él sabe que, como persona indetectable, no puedo transmitir el VIH», sostiene.

Fuente: La Rioja

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