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Enganchados al ejercicio: cuando el deporte se convierte en adicción

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En los últimos años ha aumentado de forma significativa el número de casos de personas vigoréxicas. (Getty)

NOTICIAS:13.06.2021

La vigorexia es un trastorno mental caracterizado por una obsesión por el estado físico.

DR. XAVIER FÀBREGAS. Médico especialista en adicciones y director de Mas Ferriol
Madrid. En los últimos años ha aumentado de forma significativa el número de casos de personas que realizan ejercicio físico de forma compulsiva, obsesionados por una imagen corporal distorsionada. Nunca se ven suficientemente musculados y se someten a dietas descompensadas, entrenan en el gimnasio cada vez más horas, restringiendo otras actividades de ocio y los contactos sociales y, en muchos casos, utilizan sustancias que perjudican gravemente su salud en el intento de conseguir un cuerpo atlético con el que nunca están satisfechos.
Se calcula que un cinco por ciento de quienes acuden regularmente al gimnasio pueden padecer este trastorno, que se ha bautizado con el nombre de vigorexia.
Suelen ser personas con baja autoestima, con una personalidad obsesiva, perfeccionista y con tendencia a la introversión. Sus dificultades para relacionarse con los demás hacen que se centren en un objetivo imposible, ya que nunca están satisfechos con los cambios corporales que consiguen.
Como otros trastornos en los que el síntoma predominante es la distorsión de la propia imagen, no se perciben a sí mismos como atractivos y fuerzan, en este caso, los entrenamientos, las dietas hiperproteicas y el uso de esteroides anabolizantes para ganar masa muscular.
De forma parecida a como las personas anoréxicas nunca se ven suficientemente delgadas, las vigoréxicas no se ven nunca con la hipertrofia muscular que desearían. Es una enfermedad difícil de tratar porque los pacientes que la padecen no la suelen reconocer, aunque los síntomas son alarmantes para las personas del entorno cercano.

Las consecuencias para la salud de la vigorexia

Trastornos circulatorios, problemas hepáticos y renales, aumento de los niveles de colesterol, atrofia testicular, infertilidad y aumento del riesgo de padecer distintos tipos de cáncer son algunas de las secuelas habituales de las dietas forzadas y del uso de anabolizantes, que son sustancias que se distribuyen de forma ilegal y sin posibilidad de control en la parte oscura de internet, la llamada Deep web.

Además, las lesiones musculares y tendinosas y problemas articulares por el abuso del ejercicio son también frecuentes.

Es importante detectar lo más precozmente posible esta patología, ya que la cronicidad hace más difícil el tratamiento, que tiene que ser multidisciplinar para cubrir todos los frentes en los que se manifiesta este trastorno. La imprescindible colaboración de psicólogos, traumatólogos, psiquiatras, endocrinos, nutricionistas… hace que sea muy complejo el tratamiento y, como en otras adicciones, las recaídas son más que una posibilidad.

Los modelos estéticos favorecen la aparición de estas patologías

Nuestra sociedad necesita poder hacer un debate abierto sobre los modelos de identificación para prevenir, en la medida de lo posible, estas distorsiones. Los criterios estéticos no saludables serán un problema creciente de salud pública. Las dietas salvajes, las operaciones estéticas, el uso de medicamentos para “apoyar” las relaciones sexuales son y serán en los próximos años problema de salud física y mental en aumento.

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