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Entendiendo la adicción

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NOTICIA: 27.04.2021

Aunque romper una adicción es difícil, se puede lograr

 

Madrid – La adicción implica el deseo intenso de algo, la pérdida de control sobre su uso y la participación continua en ese algo a pesar de las consecuencias adversas. La adicción cambia el cerebro, primero subvirtiendo la forma en que registra el placer y luego corrompiendo otros impulsos normales como el aprendizaje y la motivación. Aunque romper una adicción es difícil, se puede lograr.

¿Qué causa la adicción?

Durante muchos años, los expertos creyeron que solo el alcohol y las drogas potentes podían causar adicción. Sin embargo, las tecnologías de neuroimagen y las investigaciones más recientes han demostrado que ciertas actividades placenteras, como los juegos de azar, las compras y el sexo, también pueden apropiarse del cerebro.

Nuevos conocimientos sobre un problema común

En la década de 1930 se creía que las personas que desarrollaban adicciones tenían, de alguna manera, imperfecciones morales o les faltaba fuerza de voluntad.

El consenso científico ha cambiado desde entonces. Hoy se reconoce la adicción como una enfermedad crónica que cambia, tanto la estructura, como la función del cerebro. Así como una enfermedad cardiovascular daña el corazón y la diabetes daña el páncreas, la adicción se apropia del cerebro.

Principio del placer

El cerebro registra todos los placeres de la misma manera, ya sea que se originen con una droga psicoactiva, una recompensa monetaria, un encuentro sexual o una comida satisfactoria. En el cerebro, el placer tiene una firma distintiva: la liberación del neurotransmisor dopamina en el núcleo accumbens (un grupo de células nerviosas que se encuentran debajo de la corteza cerebral).

Todas las drogas, desde la nicotina hasta la heroína, provocan un aumento particularmente poderoso de dopamina en el núcleo accumbens. La probabilidad de que el uso de una droga o la participación en una actividad gratificante conduzca a la adicción está directamente relacionada con la velocidad con la que promueve la liberación de dopamina, la intensidad de esa liberación y la confiabilidad de esa liberación.

Las drogas adictivas proporcionan un atajo al sistema de recompensa del cerebro al inundar el núcleo accumbens con dopamina. El hipocampo deposita recuerdos de esta rápida sensación de satisfacción y la amígdala crea una respuesta condicionada a esos estímulos.

Proceso de aprendizaje

La dopamina no solo contribuye a la experiencia del placer, sino que también juega un papel en el aprendizaje y la memoria, dos elementos clave en la transición de “gustarle a uno algo” a “volverse adicto a ello”.

La exposición repetida a una sustancia o comportamiento adictivo hace que las células nerviosas del núcleo accumbens y la corteza prefrontal (el área del cerebro involucrada en la planificación y ejecución de tareas) se comuniquen generando un proceso que nos motiva a actuar para buscar la fuente del placer.

¿Tienes adicción?

Determinar si se tiene una adicción no es tarea sencilla. Y admitirlo no es fácil, en gran parte debido al estigma y la vergüenza asociados con ello. Pero reconocer el problema es el primer paso hacia la recuperación.

Si responde con un “sí” a cualquiera de las siguientes tres preguntas, eso sugiere que podría tener un problema de adicción y que debería, como mínimo, consultar a un proveedor de atención médica para obtener más evaluaciones y orientación.

  • ¿Usa más sustancia o se involucra en el comportamiento con más frecuencia que en el pasado?
  • ¿Tiene síntomas de abstinencia cuando no tiene la sustancia o no se involucra en el comportamiento?
  • ¿Alguna vez le ha mentido a alguien sobre el uso de la sustancia o el alcance de su comportamiento?

Si crees que podrías sufrir de una adicción, puedes solicitar orientación y consulta en este centro de desintoxicación de Sevilla.

Desarrollo de tolerancia

En la naturaleza, las recompensas generalmente solo vienen con tiempo y esfuerzo. Las drogas y los comportamientos adictivos proporcionan un atajo, inundando el cerebro con dopamina y otros neurotransmisores y nuestros cerebros no tienen una manera fácil de resistir ese ataque.

Como resultado de estas adaptaciones, la dopamina tiene menos impacto en el centro de recompensa del cerebro, lo que hace que se tenga que tomar más para obtener el mismo “subidón” de dopamina.

La compulsión se hace cargo

En este punto, la compulsión se hace cargo. El placer asociado con una droga o conducta adictiva desaparece y, sin embargo, persiste el recuerdo del efecto deseado y la necesidad de recrearlo (el deseo). Es como si la maquinaria normal de motivación ya no estuviera funcionando.

La recuperación es posible

No basta con “simplemente decir no”, como sugerían los eslóganes de los años ochenta. En cambio, puede protegerse (y curarse) de la adicción diciendo “sí” a otras cosas. Por ejemplo, cultivando intereses diversos que le den sentido a la vida.

Comprenda que los problemas son generalmente pasajeros y, quizás lo más importante sea reconocer que la vida no se supone que siempre deba ser placentera.

Fuente: El confidencial digital

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