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ENTREVISTA Pedro García Aguado: «El comportamiento de la adicción a las drogas es el mismo que al móvil o redes sociales»

NOTICIAS: 24.02.2022

Pedro García Aguado, presentador de televisión y exwaterpolista, presenta esta mañana en el Revellín la puesta en marcha del proyecto FES de la Plataforma de Juego Sostenible, en colaboración de la asociación Bet On Ceuta

Jugador de waterpolo, adicto a las drogas, medallista olímpico, presentador de televisión y ahora, estudiante de primero del grado de Psicología. A Pedro García Aguado le ha dado tiempo de hacer muchas cosas en sus 53 años (Madrid, 1968), aunque la definición con la que más cómodo se siente es la de “Pedro, el que aprendió de sus errores y se formó para ayudar a los demás”. Este martes por la mañana, estará en el Teatro Auditorio del Revellín presentando la puesta en marcha del Proyecto FES de la Plataforma de Juego Sostenible en Ceuta, que tiene como objetivo “la prevención de adicciones del comportamiento en adolescentes basada en los principios de formación, educación y sensibilización, sobre el uso de nuevas tecnologías”. Ayer se paso por las instalaciones del Club Natación Caballa para hablar a los jugadores de waterpolo de su experiencia y prevenirles para no caer en ningún tipo de adicción.

Además de ser embajador de este proyecto, Aguado se está preparando para ser psicólogo. Su formación anterior está completada por un Curso de Experto Universitario en Violencia Filioparental en la Universidad Pablo de Olavide Sevilla que le sirvió para “poner con letra todo lo aprendido en ‘Hermano Mayor’”. Su experiencia personal y los años que lleva dedicándose a ayudar a personas que pasaron por lo mismo que él, le han llevado a ser es experto en la Prevención y Tratamiento de la adicción.

Pregunta.- Viene a Ceuta a presentar la puesta en marcha del Proyecto FES en la Ciudad, ¿en qué consiste?
Respuesta.- Llegar a los jóvenes es muy difícil. Todos hemos sido jóvenes y cuando lo somos creemos que lo sabemos todo. Pero según el lenguaje que utilices, según la forma que tengas de intentar llegarles, les llegas y el proyecto FES está pensado para eso. Para no dogmatizar, sino formar, educar y concienciar de algunas de las situaciones que se están dando desde hace poco tiempo y que la Organización Mundial de la Salud viene a denominar como adicciones comportamentales y que tienen que ver con esto de las nuevas tecnologías. Como pueden ser los smartphones, las redes sociales, los videojuegos, los juegos online. Además, el proyector quiere aglutinar información para que tanto jóvenes como padres y madres sepan manejarse en ese entorno.

P.- ¿Se puede enseñar a utilizar estas nuevas tecnologías de forma responsable? Por ejemplo, sin caer en una adicción a las apuestas o al juego online como sucede entre muchos adolescentes. 

R.-Hay que hacer una distinción importante. A un adolescente no le puedes enseñar ni le debes enseñar a apostar. Primero porque es ilegal, hay una edad que está regulada que son 18 años, tanto presencialmente como online.

P.- Hay muchos chavales que con 18 años todavía son adolescentes. 

R.- Absolutamente. Entonces ya entraríamos en cómo se puede hacer ese tipo de concienciación o sensibilización por si empiezan a desarrollar una actividad como la del juego. Pero yo no diría que hay que enseñar a jugar, igual que, salvando las distancias, no hay que enseñar a beber alcohol. Hay personas que posiblemente por sus circunstancias, tengan más predisposición a desarrollar una patología. Lo que hay que hacer es decir ‘el juego existe de esta manera y esta’ y ‘la legislación del juego es esta’. Y luego también, ver que opciones de ocio saludable hay que no tengan solo que ver con los juegos online, con las apuestas o con estar todo el día metido en redes sociales. Eso es un poco el objetivo del proyecto FES.

P.- ¿Prevención?

R.- Y sobre todo fomentar un ocio saludable, como el deporte.

P.- Pero, una vez que ya han caído en esa adicción del comportamiento, ¿cómo se les enseña a que la relación con las nuevas tecnologías sea sana? 

R.- Ahí está la pata del proyecto FES que es la Educación. Nos dirigimos directamente a papás y a mamás para que entiendan que el universo digital en el que conviven sus hijos y desde la autoridad que como padres tienen pueden orientar y guiar en el buen uso de todas estas actividades. Por eso es tan importante que los padres conozcan estas plataformas. Y de ahí, que haya cuatro módulos dirigidos a las AMPAS para que sean capaces de anticiparse a los posibles problemas que pueda traer un uso abusivo tanto de redes sociales, de vídeojuegos, etc.

 

«Cuando los privas del móvil, hay agresividad, ansiedad incluso, síndrome de abstinencia»

 

P.- ¿Cómo pueden los padres identificar si su hijo tiene una adicción de comportamiento?

R.- No soy psicólogo todavía, pero según estos expertos, sí que hay una serie de síntomas que hacen saltar las alarmas. Cuando tu hijo por ejemplo, empieza a tener dificultades para dormir. ¿Por qué? Porque es por la noche, cuando no hay control parental, cuando aprovecha para estar en el chat, jugando o apostando. En los adolescentes el mal uso de redes sociales, vídeojuegos y demás les lleva a tener un bajo rendimiento escolar, les lleva a tener estados de ánimo muy cambiantes, no los típicos de la adolescencia, sino más acentuados. A veces, pérdida de apetito. Pero sobre todo, cansancio, mucho porque no le dedican las horas que le tienen que dedicar al sueño.

P.- ¿Cuál sería el siguiente paso?

R.- Yo que vengo del mundo de las adicciones, de haberme recuperado de mi adicción y de llevar 18 años ayudando a personas a superar trastornos adictivos, y les doy el mismo mensaje que a personas que han desarrollado adicciones a sustancias. En este caso son adicciones sin sustancias, no química, como dice la OMS. Pero el comportamiento es exactamente el mismo. Cuando privas al chico o a la chica del móvil, hay agresividad, ansiedad incluso depresión. Llegan a tener lo que se llama síndrome de abstinencia. Cuando un padre o una madre detecta esto tiene que llamar a un especialista. Gabinetes de psicólogos, psiquiatras, incluso ya a centros destinados a tratamiento de las nuevas adicciones. Tienen que hacerlo tranquilamente, entendiendo que no es culpa de ellos.

P.- En su caso, pidió ayuda para hacer frente a su adicción, pero si esa persona no lo hace, ¿cómo se hace para que se deje ayudar?

R.- Es uno de los objetivos del proyecto FES, la concienciación y la sensibilización. Hemos de entender que se está desarrollando un trastorno como es la adicción a las tecnologías y los padres y madres tienen que estar muy pendientes. Es un asunto complicado en  adolescentes y en adultos. En mi caso yo pedí ayuda a los 34 años, pero yo llevaba mal desde los 17, seguramente. Como estaba triunfando en el deporte, nada de eso me hizo entender que tenía un problema y una enfermedad tan seria como la adicción. Entonces, yo creo que es un trabajo tanto de orientadores, de los propios profesores, como también de los padres, que son los primeros que tienen que darse cuenta, de solicitar la ayuda aún a expensas de que su hija o hijo no reconozca el problema.

 

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FOTO: REDUAN

 

P.- Y, ¿si no quiere? No lo puedes obligar, ¿no?

R.- Hay muchísimas formas de abordar lo que es la intervención familiar en esos casos. Está la entrevista motivacional, un especialista o profesional entrevista al chico o la chica y le hace tomar conciencia. Eso es a buenas, si el chaval o la chavala colabora. Pero como no son conscientes, salen con la frase típica de ‘yo para qué voy a ir al psicólogo si no estoy loco’. El psicólogo no trata la locura, trata este tipo de trastornos. Si se pone la cosa muy dura y difícil, hay que valerse de la figura del intervencionista familiar. Una persona que se planta en casa, habla con la chica o con el chico, asesora a los padres cómo pueden obligar a su hijo a ir a un tratamiento porque lo necesita, no tirándole de los pelos para ir a consulta, sino con la ley en la mano.

 

Hay que pedir ayuda a expertos aun a expensas de que su hija o hijo no reconozca el problema

 

Las tres obligaciones que tiene un chico o una chica en España si quiere seguir viviendo en casa de sus padres, tenga 10 o 36 años, son las de obedecer, respetar y ayudar a liberar las cargas del hogar, según sus posibilidades. Esto sería el extremo, pero tendrían que ejercer esa forma fuerte para obligar a su hijo o hija a ponerse en tratamiento. Es muy duro tener que obligar a alguien a ponerse en tratamiento.

P.- Más, si es un hijo o una hija. 

R.- Como padre, estás obligado a protegerlos. Por eso también el proyecto FES es tan interesante, no solo se ocupa de mandar mensajes a los jóvenes, también a las familias.

P.- En más de una ocasión ha dicho que ‘los chavales no son malos, sino que se comportan mal’. ¿A qué se refiere con esa diferenciación?

R.- Es una teoría mía, no empírica. Los únicos datos que tengo para justificar esa afirmación es el programa de ‘Hermano Mayor’. Había comportamientos muy disruptivos y en muchos de los casos, los chicos y las chicas  terminaban por cambiar su comportamiento. Entonces qué pasa, ¿que antes eran malos y ahora no? A lo mejor una persona que tenía una educación en valores, un buen fondo, circunstancias de la vida le habían hecho mal aprender a comportarse de esa manera porque así conseguía lo que se proponía. Pero si al final alguien te puede asesorar, orientar y guiar pues se cambia el comportamiento.

 

El que se salta la ley es el que se abre un perfil en una casa de apuestas o una red social sin tener la edad

Otra cosa son las psicopatologías, conocidas como el sociópata o el psicópata. Personas que no saben lo que está bien o está mal y para conseguir lo que quieren pasan por encima del otro, pero eso es un trastorno psicológico. Yo no entiendo la maldad intrínseca del ser humano. Y ese es el matiz que hago que es muy importante para papás y mamás que no les digan a sus hijos ‘es que eres malo, eres un vago, eres un trasto’. No. A veces tienen comportamientos que no son los que tu esperas o tu quieres, pero eso está condicionado por algo que muchas veces tiene que ver con cómo está educado.

P.- ¿Depende todo de cómo ha sido educado?

R.- No todo. Es un factor que influye y tiene mucho peso en el comportamiento. Me baso en lo que escribió Javier Urra en su libro ‘El pequeño dictador’,  modelos educativos autoritarios, sobreprotectores, o negligentes, suelen dar como resultado niños y niñas con muy baja tolerancia a la frustración que reaccionan con violencia cuando las cosas no son como quieren porque han aprendido a salirse siempre con la suya. Yo no le juzgo como mala persona, sino como un aprendizaje erróneo. Otro tema son los trastornos en los que yo para nada soy experto.

P.- ¿El fácil acceso a internet, redes sociales, portales de apuestas ha favorecido la aparición de esas adicciones?

R.- Si un modelo educativo favorece la aceptación de los límites, aunque tenga facilidad para acceder a una red social si no tengo la edad permitida y en mi casa me han educado en la aceptación de esos límites, no accederé a esa red social. Independientemente de que sea fácil o difícil abrirme una cuenta. Por eso el proyecto FES tiene en medio la Educación. Si una persona tiene una buena educación, una buena aceptación de los límites, una serie de valores, cumple la norma. Esas redes sociales, casas de apuestas digitales y esos sitios web están dedicados solo a mayores de 18 años, cumplen la ley. El que se salta la ley es el que se abre el perfil sin tener la edad. Se enfadan mucho cuando lo digo, pero hay muchos padres y madres que sin quererlo están incumpliendo la ley porque favorecen y permiten que su hijo o hija de diez años tenga TikTok o igual ni se enteran de que tiene OnlyFans. Sí que es cierto que hay cierta facilidad, pero el que se está saltando la ley es el que se abre la cuenta.

 

Yo pedí ayuda a  los 34 años, pero llevaba mal desde  los 17, seguramente

 

P.- ¿Qué consejo daría a estos padres?

R.- Formación. Es a lo que corresponde la ‘F’ del proyecto FES. Formamos tanto a los adolescentes como a papás y mamás para que entiendan en el océano y el universo digital donde se mueven sus hijos y no estar de espaldas a las tecnologías ni mucho menos, sino saberlas utilizar para evitar los riesgos y los problemas que conlleva su mal uso.

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