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Europa no puede establecer “por ahora” la seguridad del cannabidiol como alimento por las “incertidumbres” sobre sus “peligros”

NOTICIAS: 09.06.2022

Los científicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no pueden establecer, “por ahora”, la seguridad del cannabidiol (CBD) como nuevo alimento debido a las “importantes incertidumbres” sobre los “posibles peligros” derivados de su ingesta y a las “lagunas de datos” al respecto.

 

 

MADRID. Los científicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no pueden establecer, “por ahora”, la seguridad del cannabidiol (CBD) como nuevo alimento debido a las “importantes incertidumbres” sobre los “posibles peligros” derivados de su ingesta y a las “lagunas de datos” al respecto.

Así lo precisó este miércoles la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) en un comunicado en el que recordó que el cannabidiol es una sustancia que se obtiene de la planta Cannabis sativa L. y que también puede sintetizarse químicamente.

La Comisión Europea ha establecido que el CBD podría considerarse un nuevo alimento si cumple los requisitos que establece la legislación de la UE sobre nuevos alimentos y, tras recibir numerosas solicitudes para su uso en el marco del Reglamento sobre nuevos alimentos, solicitó a la EFSA que emitiera un dictamen sobre si su consumo es seguro para el ser humano.

 

En concreto, la Comisión Técnica de Nutrición, Nuevos Alimentos y Alérgenos Alimentarios (NDA) de la EFSA ha recibido, de momento, 19 solicitudes para el uso de CBD como nuevo alimento, que está “evaluando”, y “algunas más” que están “pendientes de tramitación”, según detalló la agencia española dependiente del Ministerio de Consumo.

“Al evaluarlas, ha quedado claro que hay lagunas de conocimiento que deben abordarse antes de que se pueda llegar a una conclusión sobre la seguridad del CBD”, explicaron los expertos de la EFSA.

A este respecto, el presidente de dicha comisión técnica, Dominique Turck, admitió que se han identificado “varios peligros relacionados” con la ingesta de CBD y juzgó “necesario subsanar la importante falta de datos sobre sus efectos en la salud” antes de proceder a las evaluaciones.

SIN CONCLUSIONES

No obstante la EFSA estimó «importante subrayar, en este momento, que no se ha llegado a la conclusión de que el CBD sea un alimento no seguro”, tal y como puntualizó en una declaración en la que resume el estado de los conocimientos sobre la seguridad de su consumo y destaca las áreas donde se necesitan “más datos”.

Para alcanzar su conclusión, los expertos realizaron búsquedas bibliográficas tanto en animales como en humanos con el fin de “identificar problemas de seguridad” y resolvieron que “muchos” estudios en humanos se han llevado a cabo con Epidyolex , un medicamento autorizado para tratar epilepsias refractarias.

“En el contexto de las condiciones médicas, los efectos adversos se toleran si el beneficio supera el efecto adverso. Esto, sin embargo, no es aceptable cuando se considera el CBD como un nuevo alimento”, espetó la agencia, que afirmó que la “mayoría” de los datos humanos mencionados en las aplicaciones de CBD investigaron la eficacia de Epidyolex en dosis terapéuticas y que, dada la “complejidad e importancia” de los receptores y vías de esta sustancia, las interacciones “deben tenerse en cuenta al considerarla como nuevo alimento”.

Junto a ello, insistió en la necesidad de “aclarar los efectos sobre el metabolismo de los medicamentos” y advirtió de que todavía no se dispone de datos suficientes sobre su efecto en el hígado, el tracto gastrointestinal, el sistema endocrino, el sistema nervioso y la función psicológica de las personas.

Con todo, la EFSA hizo hincapié en que los estudios en animales muestran una “toxicidad reproductiva significativa” y se mostró convencida de que “la medida en que esto ocurre en los seres humanos en general y en las mujeres en edad fértil debe evaluarse específicamente”.

Tras la interrupción de las evaluaciones de nuevos alimentos derivados de esta sustancia, la jefa de la Unidad de Nutrición e Innovación Alimentaria de la EFSA, Ana Afonso, explicó que dicha “interrupción” es “algo habitual cuando falta información”. “Los solicitantes son responsables de subsanar la falta de datos”, espetó, para añadir que este organismo está “colaborando” con ellos con el objetivo de «aclarar la forma de proporcionar más información que aclare las incertidumbres”.

En el marco del seguimiento de este proceso, la EFSA tiene previsto organizar una sesión informativa dirigida a los solicitantes y a otros grupos o personas “interesados” en esta cuestión, que se celebrará por vía telemática el 28 de junio.

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