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«La mayoría de adictos no piden ayuda hasta que se ven al borde de lo peor»

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NOTICIAS: 03.11.2021

En la Asociación Vieiro advierten sobre el repunte del consumo de drogas en la Costa da Morte

 

pablo varelaPABLO VARELA

CRBALLO / GALICIA. En esa lucha interna del adicto a las drogas por enfrentarse al problema, parte de la solución está en el paso adelante que dé su entorno. En la Asociación Vieiro, con treinta años de vida y lucha contra el consumo de estupefacientes, advierten de que «el problema sigue ahí». Nunca dejó de estarlo, pero en la entidad detectan un repunte de cocaína y heroína en la comarca. La Costa da Morte, una zona de tránsito para el tráfico de sustancias, también tiene puntos negros de venta. «Están establecidos en las zonas perimetrales de Carballo, pero también hay trapicheo en distintas zonas del núcleo urbano», advierte Xosé María Arán, vicepresidente de Vieiro.

Entre los meses de enero y octubre de este año, en la asociación estiman que, entre las personas que solicitaron información a Vieiro, un 59 % tiene su principal adicción en la cocaína, con el alcohol en un segundo peldaño, con un 14 % del total de consultas de ayuda. «Las edades de las personas derivadas a tratamiento abarcan un amplio tramo de edad que comprende entre los 17 y 50 años. Diferenciándolos, se observa que la mayor parte de las personas derivadas a centros terapéuticos se encuentran entre los 30 y 35 años de edad, un 57 %, seguidos por un 29 % de personas de entre 40 y 50 años, y un 14 % que son menores de 18 años», detallan desde la Asociación Vieiro.

Abordar al afectado no es una tarea sencilla. «No suelen reconocer el problema. Para que la persona enferma acuda directamente a nosotros tiene que estar realmente mal», expone Arán. Señales como pequeños robos o malas contestaciones en el ámbito familiar suelen poner en alerta al entorno del adicto, imprescindible para ejecutar el acercamiento al afectado. «Esto comienza con un conocido o un pariente próximo percatándose de lo que pasa. Y quienes recurren a nosotros, generalmente, son ellos, porque la mayoría de los adictos lo hacen a cuentagotas o no lo hacen hasta que se ven al borde de lo peor», agrega Arán.

Desde Vieiro exponen que el confinamiento por la crisis sanitaria del covid-19 pudo engañar a la vista. «Parecía que el consumo de drogas había decaído un poco, pero no fue así, porque veías a los adictos yendo a algunos caminos por los montes. Seguían igual, saliendo de paseo», explica el vicepresidente de la entidad. Esto derivó, según apuntan desde Vieiro, a que el número de robos en áreas rurales se incrementase. Por ello, piden que se dote de más medios a la Guardia Civil. «No solo en lo referente a la prevención, sino al control. Este problema está muy vivo, y no tiene la visibilidad necesaria hasta que aparecen noticias llamativas», exponen.

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Las nuevas tecnologías

Durante este año, según los últimos datos facilitados por la Asociación Vieiro, un 61 % de las personas que demandaron información sobre conductas adictivas fueron mujeres. En la entidad atienden a vecinos que residen en el área geográfica que abarca desde A Coruña a Fisterra, una comarca realmente amplia y donde los puntos de distribución, en líneas generales, son conocidos.

Ocurre que, además de las drogas, en Vieiro se topan con otras problemáticas arraigadas desde hace años, como el tabaco, y otras más recientes, ligadas a las nuevas generaciones, como el juego online y las nuevas tecnologías. De hecho, algo más de un 10 % de las consultas informativas recibidas este año en la agrupación iban orientadas a problemáticas con el uso excesivo de dispositivos móviles o videojuegos, clasificadas como adicciones no comportamentales. Porque, al final, algunas adicciones no solo agrietan la salud, sino que compiten por la atención del enfermo hasta hacerle perder la noción del tiempo y de aquellos que lo rodean.

Es, en definitiva, un frente inmenso muy difícil de atajar si los seres queridos de los afectados no aportan su granito de arena. «En nuestro caso vemos a pacientes crónicos pero también a gente nueva, que va llegando poco a poco», dice Arán. Es decir, que es esencial un trabajo preventivo que evite a posibles víctimas acabar dentro de un agujero negro. «Hay a quien se le manda el programa y no consigue permanecer en él o aguantarlo en el tiempo», afirma Arán. Y el reto, como antaño, sigue siendo exactamente el mismo: evitar que la semilla de la adicción llegue a germinar.

Fuente: La Voz de Galicia

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