ActualidadPortada

Los epidemiólogos reclaman un etiquetado de información nutricional en bebidas alcohólicas

NOTICIAS: 13.11.2022

La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) reclamó este jueves un etiquetado de información nutricional para bebidas alcohólicas y una mayor regulación de publicidad en redes sociales, por lo que ha puesto en marcha una campaña que lleva por lema ‘Sabiendo lo que consumes, proteges tu salud’.

 

 

MADRID. La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) reclamó este jueves un etiquetado de información nutricional para bebidas alcohólicas y una mayor regulación de publicidad en redes sociales, por lo que ha puesto en marcha una campaña que lleva por lema ‘Sabiendo lo que consumes, proteges tu salud’.

Con motivo de la celebración el 15 de noviembre del Día Mundial Sin Alcohol, el Grupo de Trabajo sobre Alcohol de la SEE ha puesto en marcha esta campaña financiada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Consistirá en la difusión de tres vídeos con los que persigue concienciar a la población de los riesgos que el consumo de alcohol tiene sobre la salud y de la influencia de la publicidad de esta sustancia entre los más jóvenes.

Los epidemiólogos lamentaron que, pese a recomendaciones sanitarias de la Unión Europea, la legislación española no obligue a las empresas que producen bebidas alcohólicas a colocar etiquetas con la información nutricional de sus productos y advertencias sobre los daños que produce el consumo de alcohol, de forma similar a lo establecido con los envases de tabaco, como ya han incorporado varios países europeos.

En este sentido, la SEE recordó que una copa de vino o una caña de cerveza contiene unas 120 calorías, un dato que muchos consumidores desconocen, y que tres cañas o copas de vino equivalen a una porción de tarta.

ALTA GRADUACIÓN

En el caso de las bebidas de alta graduación como el ron, el whisky o el vodka, estas tienen unas 300 calorías por copa; 450 si se les añade algún refresco con azúcar. Es decir, casi lo equivalente a una hamburguesa, con la diferencia de que las calorías que proporciona el alcohol son ‘calorías vacías ’al no aportar ningún nutriente de valor para el organismo, además de asociarse con otros efectos negativos para la salud de aquellas personas que lo consumen y de otras.

La exposición a la publicidad por parte de menores es otro de los asuntos que más preocupa a la sociedad científica. De hecho, el 70% de los adolescentes de entre 14 y 18 años bebieron alcohol a lo largo del último año, y uno de cada tres se ha emborrachado en el último mes. La SEE relaciona este elevado consumo de alcohol en menores con la publicidad.

De hecho, aseguraron los epidemiólogos, el día a día está lleno de mensajes que incitan al consumo de alcohol, como el mobiliario de las terrazas y los establecimientos hosteleros, en los que es habitual que haya logotipos de bebidas alcohólicas.

REDES SOCIALES

Además, “las redes sociales son una parcela en la que la regulación de este tipo de publicidad es más compleja y la industria de las bebidas alcohólicas introduce elementos publicitarios de distinto formato”, señalaron desde la SEE.

Por este motivo, la SEE propone abordar la regulación de la publicidad en estos soportes, puesto que existe evidencia científica de que una menor presión y promoción publicitaria de las marcas de bebidas alcohólicas se asocia a un menor consumo por parte de las personas más jóvenes.

La campaña también aborda la falsa creencia de que existe un consumo de alcohol seguro. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen 3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol, un factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos.

Por lo tanto, los expertos indicaron que el consumo de bajo riesgo para la salud es una caña o un vaso de vino al día en el caso de las mujeres y dos en el caso de los hombres, si bien eso no significa que sea inocuo.

Además, “superar estas cantidades es muy fácil. Cualquier consumo de alcohol puede ser perjudicial para la salud, por ejemplo, pequeñas cantidades aumentan el riesgo de tener cáncer de colon y de mama, entre otros efectos negativos”, recordaron.

Fuente

Comparte esto:

«Sin las pastillas no puedo dormir»: por qué los jóvenes consumen cada vez más psicofármacos

Previous article

Indagando en las peligrosas aguas del cannabis

Next article

You may also like

Comments

Comments are closed.

More in Actualidad