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OPINION: Mujeres, drogodependencia y COVID-19

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Laia Galian Quintana

OPINION: 20.01.2021

Laia Galian Quintana(*)

Es ya conocido que las mujeres consumidoras están más estigmatizadas y, en consecuencia, llegan más tarde y en peores condiciones a los tratamientos, agravándose este hecho cuando tienen hijos e hijas. La crisis sanitaria, social y económica derivada de la pandemia del COVID-19 ha evidenciado aun más las desigualdades de género en la población general y, sobre todo, en colectivos drogodependientes, como las mujeres consumidoras.

De esta forma, se puede decir que la pandemia ha agravado situaciones que ya eran difíciles de por sí con anterioridad al virus; tales como: la medicalización del malestar emocional de las mujeres, circunstancias de sinhogarismo, contextos de violencia de género, etc.

¿Por qué la pandemia ha afectado más a las mujeres?

Las mujeres han vivido la crisis del COVID-19 con mayores niveles de estrés, ansiedad y, en general, más problemas psicológicos que los hombres principalmente por:

– Una mayor sobrecarga de trabajo. La carga de tareas domésticas y de cuidados ha recaído mayoritariamente sobre las mujeres, que han tenido que compaginar el trabajo (o teletrabajo) con el cuidado de hijos/as, personas mayores y otros roles de género. Esto pone de manifiesto el conocido como “falso espejismo de la igualdad”, poder trabajar a cambio de seguir cargando con la mayor parte del trabajo doméstico; incrementándose, aún más, estas dobles jornadas durante el confinamiento.

– Una alta exposición al virus debido a sus circunstancias laborales. En muchos casos, las profesiones que escogen las mujeres están muy vinculadas a los cuidados (medicina, enfermería, geriatría…); así como también son mayoritariamente mujeres quienes trabajan en supermercados y servicios de limpieza.

– Un incremento de casos de violencia de género. El confinamiento empeoró las situaciones de aislamiento de miles de mujeres que conviven con sus agresores; además de dificultar el acceso a los recursos de protección. Del mismo modo, la crisis económica derivada de la pandemia ha agravado las situaciones de dependencia económica de muchas mujeres.

Según Brik y Jimenez (2020) ha aumentado un 20% el consumo de psicofármacos durante el confinamiento, además de que un tercio de las personas que ya los consumían han incrementado la dosis o han cambiado a medicamentos de mayor efecto, habiendo afectado particularmente a las mujeres. La encuesta epidemiológica publicada por la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona indica que las diferencias de género existentes en este aumento del consumo se relacionan con el tipo de trabajo que realizan ellas, sumado al trabajo doméstico no remunerado, la citada doble jornada (Brik  y Jimenez, 2020; Navarro, 2020).

Respecto a las iniciativas en defensa de las mujeres, cabe mencionar la campaña “Mascarillas-19” impulsada desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Canarias; para que las mujeres en situación de riesgo de violencias machistas pudieran pedir ayuda a través de las farmacias. Campaña a la que posteriormente se sumaron otras comunidades autónomas: País Vasco, Andalucía, Navarra…; y que también ha llegado a otros países como Francia y Noruega  (Pont, 2020).

¿Cómo lo han vivido las mujeres drogodependientes?

Durante el confinamiento y las posteriores restricciones por la COVID-19, las mujeres con drogodependencias han tenido que superar más obstáculos para acudir a sus centros de referencia, como: las restricciones en movilidad, el cierre de recursos, limitación de actividades, brecha digital, etc. Sumados a las dificultades ya existentes con anterioridad para iniciar y mantenerse en un mismo tratamiento, derivadas de los mandatos de género. Por ejemplo, requerir servicios de atención a hijas e hijos mientras dure el tratamiento (guarderías).

Respecto al colectivo de mujeres drogodependientes en situación de sinhogarismo, los albergues y recursos temporales de asistencia no tienen en cuenta el riesgo de sufrir agresiones que implican los recursos mixtos. Además,  los servicios de acogida a personas sin hogar no se adaptan a personas consumidoras. Pues el consumo, vetado y estigmatizado de por sí, lo está mucho más en las mujeres, puesto que implica transgredir los roles de género (Montserrat, 2020). Asimismo, el toque de queda incrementa la vulnerabilidad de las personas sin hogar, puesto que, al haber menos gente por la calle, están más expuestas a peligros como: agresiones, insultos o robos (Espinosa, 2020).

¿Con qué dificultades se han encontrado los recursos de asistencia a personas drogodependientes?

Muchos servicios tuvieron que cerrar durante varias semanas durante el confinamiento; y los que siguieron trabajando restringieron sus actividades; por ejemplo, redujeron los grupos de apoyo para asegurar el mínimo de contactos sociales. También se han visto entorpecidos, a causa de las medidas para la contención del virus, los servicios de Reducción de daños (RRDD). Con la consecuente dificultad para acceder al material higiénico y los tratamientos médicos (como los Programas de Mantenimiento con Metadona);debido a la escasez de personal, el cierre de centros, el autoaislamiento, las restricciones en la movilidad, etc. Así pues, según afirma Volkow (2020) el difícil acceso a servicios de RRDD, sumado a las condiciones médicas crónicas frecuentes en este colectivo, ha conllevado un mayor riesgo de contagio de COVID-19 y una probabilidad más alta de sufrir complicaciones graves.

Por otro lado, es importante mencionar que muchos centros de tratamiento han optado por ofrecer atención online. Es el caso de la Fundación Aldaba, a través del Programa Frida, se ha impartido formación en nuevas tecnologías a sus usuarias. La atención telemática y la consiguiente formación han abierto la posibilidad de atender a mujeres rurales, sin las dificultades que implicaban los desplazamientos al centro (Blanco, 2020).

Puesto que, por desigualdades de género, los efectos de la COVID-19 han sido mayores y más graves en el caso de las mujeres, se debería visualizar la necesidad de incorporar la perspectiva de género a todos los ámbitos de la sociedad; evitando recurrir a la visión androcéntrica que ha caracterizado el afrontamiento de la pandemia hasta el momento. Por ejemplo, buscando soluciones menos medicalizadas para las mujeres de la población general, con la finalidad de prevenir el abuso de hipnosedantes. Del mismo modo, se debería procurar formar a profesionales sanitarios en esta perspectiva para integrar la igualdad de género en los tratamientos y recursos de asistencia a personas drogodependientes.

Bibliografia:Blanco, J. (2020, 18 septiembre). Más atención on line para dar respuesta a mujeres drogodependientes. [En línea]. La Razón. Recuperado de: https://www.larazon.es/castilla-y-leon/20200918/lm6dgy223zecfd4wxe3c5an4wi.html [Acceso 5 de Enero de 2021].

Brik, E. y Jimenez, L., 2020. Incremento Del Consumo Psicofármacos En España Debido Al COVID-19. [En línea] ITAD. Recuperado de: https://itadsistemica.com/adicciones/incremento-consumo-psicofarmacos-en-espana-debido-al-covid19/ [Acceso 2 de Enero de 2021].

Espinosa, J. (2020, 28 octubre). El toque de queda aumenta la vulnerabilidad de las personas sin hogar: “Estarán expuestas a más peligros”. [En línea]. Newtral. Recuperado de: https://www.newtral.es/toque-de-queda-din-hogar-vulnerabilidad/20201028/[Acceso 5 de Enero de 2021].

Las consecuencias psicológicas de la pandemia son peores en las mujeres que en los hombres. (2020, 2 junio). [En línea]. Womennow. Recuperado de: https://www.womennow.es/es/noticia/consecuencias-psicologicas-pandemia-coronavirus-mujeres/ [Acceso 5 de Enero de 2021].

Montserrat, N. (2020, 3 noviembre). Sinhogarismo femenino en tiempos de Covid. [En línea]. Catalunya Plural. Recuperado de: https://catalunyaplural.cat/es/sinhogarismo-femenino-en-tiempos-de-covid/ [Acceso 5 de Enero de 2021].

Pont, E. (2020). La Violencia Contra Las Mujeres: La Consecuencia Invisible De La Pandemia. [En línea]. La Vanguardia. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20200602/481576160749/violencia-genero-aumenta-coronavirus-pandemia.html [Acceso 4 de Enero de 2021].

Volkow, N. (2020, 6 abril). COVID-19: Las posibles implicaciones para las personas con trastornos por consumo de drogas. [En línea]. National Institute on Drug Abuse (NIDA). Recuperado de: https://www.drugabuse.gov/es/acerca-del-nida/blog-de-nora/2020/04/covid-19-las-posibles-implicaciones-para-las-personas-con-trastornos-por-consumo-de-drogas

(*) Laia Galian Quintana

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