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¿Se puede beber alcohol tras la aplicación de las vacunas contra el coronavirus?

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Vial de la vacuna de Pfizer

NOTICIAS: 18.05.2021

Algunos expertos aseguran que beber grandes cantidades de alcohol puede tener efectos en la respuesta inmune que genere el organismo tras la aplicación de cualquier vacuna

 

Madrid. El último informe del Ministerio de Sanidad sobre la Estrategia de Vacunación en España, fechado el 14 de mayo de 2021, recoge que actualmente en nuestro país más del 31 % de la población ha recibido almenos una dosis de alguna de las vacunas contra el coronavirus actualmente están aprobadas las de PfizerModerna AstraZeneca, de dos dosis, y la de Janssen, de una única dosis). Casi el 15 % se encuentra actualmente inmunizada, es decir, casi siete millones de personas han recibido la pauta completa de la vacuna contra el Covid-19. Son buenas noticias, aunque aun queda mucho para llegar al objetivo del Ejecutivo central: vacunar al 70 % de la población española.

Aunque la aceptación de las vacunas en nuestro país es elevada, son muchos los que aseguran que sienten cierta preocupación ante los efectos secundarios de estos fármacos, sobre todo después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) encontrara una relación entre los extraños casos trombolíticos y las vacunas elaboradas con adenovirus (AstraZeneca y Janssen).

¿Y qué ocurre con la ingesta de alcohol? ¿Puede tener algún impacto sobre la respuesta inmune que nuestro organismo genere tras la aplicación de alguna de las vacunas contra el Covid-19? ¿Se puede beber alcohol sin peligro antes o después de la inyección

El efecto del alcohol en el sistema inmunitario

Según explicaba la Sociedad Española de Inmunología (SEI), en un documento elaborado por los doctores Alfredo Corell y África González, «el consumo de alcoholes destilados y drogas tiene efecto inmunosupresor, con unos mecanismos muy parecidos a los que se producen en situación de depresión o estrés».

La International Society of Substances Use Professionals (ISSUP) asegura que el uso crónico de las sustancias alcohólicas puede reducir el número de linfocitos T periféricos y causar la pérdida de linfocitos B periféricos, ambos relacionados con la defensa del cuerpo, por lo que tienen un papel protagonista a la hora de reconocer y neutralizar organismos infecciosos, como virus y bacterias.

Así, una persona que beba frecuentemente alcohol puede ser más susceptible a contraer una infección, como la causada por el SARS-CoV-2, el virus que ha provocado la pandemia que atravesamos actualmente.

Además, el Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) sentencia que los bebedores abusivos crónicos son más propensos a contraer enfermedades como la neumonía o la tuberculosis, ya que el alcohol también puede afectar a los sistemas de defensa pulmonar, causando cambios en la función inmune de las células locales.

Vacunas y alcohol

Según explicaba la doctora Ronx Ikharia, especialista en medicina de emergencia, en el documental de la BBC titulado ‘La verdad acerca de fortalecer tu sistema inmunitario’, no es recomendable beber alcohol antes o después de recibir una vacuna.

La investigadora realizó un experimento consigo misma para comprobar cómo el alcohol afectaba a su sistema inmune. Así se tomó una muestra de sangre así misma antes y después de beber tres vasos de vino.

Tras el análisis de ambas muestras Ikharia pudo comprobar que la cantidad de alcohol que había consumido era suficiente para reducir a la mitad los niveles de linfocitos blancos en la sangre, las célular encargadas de defender al organismo de patógenos externos.

Por otro lado, Ilhem Messaoudi, directora del Centro de Investigación de Virus de la Universidad de California, quien ha realizado investigaciones sobre los efectos del alcohol en la respuesta inmune aseguraba en The New York Times que «si realmente eres un bebedor moderado, no hay riesgo de tomar una copa en el momento de la vacuna». «Pero hay que ser muy consciente de lo que significa realmente beber con moderación. Es peligroso beber grandes cantidades de alcohol porque los efectos en todos los sistemas biológicos, incluido el sistema inmunitario, son bastante graves y se producen con bastante rapidez una vez que se sale de esa zona moderada», continuaba Messaoudi.

Esta misma científica llevó a cabo un estudio con un equipo de investigación en el que proporcionaron a monos rhesus acceso a bebidas alcohólicas durante siete meses y luego observó cómo respondía su organismo a la administración de una vacuna contra un proxvirus. Los resultados demostraron que aquellos monos que bebían más, de forma crónica, tenían una respuesa débil a la vacuna, mientras que aquellos que se limitaban a cantidades pequeñas respondían bien.

Los ensayos clínicos de las vacunas elaboradas para combatir el nuevo coronavirus que actualmente han sido aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) o por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), no analizaron específicamente los efectos del alcohol en la eficacia de las vacunas. Ahora mismo solo puede afirmarse, según los estudios que hay realizados sobre el alcohol y el sistema inmuniatario, que esta sustancia afecta a la respuesta inmune humana, aumentando su susceptibilidad a las infecciones, tanto bacterianas como víricas.

Qué se considera un consumo abusivo de alcohol

Según explica el infome ‘Alcohol y atención primaria de la salud’ elaborado por la Organización Panamericana de la Salud, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, el consumo de alcohol puede describirse en términos de gramos de alcohol consumido o por el contenido alcohólico estándar de las distintas bebidas. En Europa ese estándar está en los 10 gramos y en Estados Unidos y Canadá entre los 12 y 14 grados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que todas las mujeres que consuman entre 20 y 40 gramos diarios de alcohol o entre 40 y 60 gramos diarios de alcohol en el caso de los hombres, se encuentran en riesgo de caer en un patrón de consumo de alcohol que aumenta el riesgo de consecuencias adversas para la salud si el hábito de consumo persiste.

Fuente: Abc

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