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¿Soy adicto al cigarrillo o no? 4 signos de dependencia

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NOTICIAS: 06.11.2021

El consumo de tabaco es un problema de salubridad pública que afecta a millones de personas en todo el mundo; cómo darse cuenta de que existe una suma

 

MADRID. La suma al tabaco es uno de los mayores problemas de salubridad a los que se puede malquistar una persona.

Sus mercadería nocivos quizás no se notan a corto plazo, pero con el transcurso de los años. el fumador se expone a sufrir enfermedades respiratorias, cardiovasculares o incluso a desarrollar un cáncer.

Además, dejar de fumar no es un proceso sencillo, y aunque muchos se lo proponen lo cierto es que no todo el mundo lo acaba logrando.

Sin retención, seguro que más de una vez te has preguntado cuántos cigarrillos tenés que fumarte al día para considerarlo una suma.

No existe una respuesta exacta a esta pregunta, ya que es resultado de la dependencia generada en cada persona, aunque sí que hay algunas estimaciones que te pueden ayudar en este sentido.

¿Cuántos cigarrillos por día hay que fumar para considerarse adicto?

Todas aquellas personas que consideren que por fumar un cigarrillo cada tanto están fuera de peligro, deben retener que están equivocadas.

Un estudio publicado en la Revista Panamericana de Salud señala que es suficiente con fumar un cigarrillo al mes para que se principio a gestar la suma a la tóxico.

«Los primeros síntomas de dependencia de la tóxico pueden aparecer a los pocos días o semanas de iniciado el consumo ocasional, a menudo incluso ayer del consumo diario», señalan los expertos que escribieron la publicación.

Un estudio indica que con fumar un cigarrillo al mes ya se puede ir adquiriendo cierta suma a la tóxico

Los investigadores explican todavía que algunas personas no se vuelven adictas pese a fumar a diario. Esto se debe a que existen varios tipos de fumadores: los que adquieren la suma muy rápido, los que se enganchan gradualmente posteriormente de comenzar con un consumo diario y los que pueden dejar el túnica y reiniciarlo sin problemas.

Según otra publicación de la Clínica Mayo, hay 4 signos muy claros de que una persona es dependiente de la tóxico.

No podés dejar de fumar: a pesar de que has hecho varios intentos todos resultan infructuosos y el túnica siempre vuelve.

Aparecen síntomas de frugalidad cuando se intenta dejarlo: ansiedad, irritabilidad, antojos, humor deprimido, dificultad para concentrarse o aumento del escasez son varios de estos problemas.

Tenés problemas de salubridad y seguís fumando: si tus pulmones o tu corazón han desarrollado problemas y seguís fumando se podría afirmar que existe una suma.

Abandonás actividades sociales: por ejemplo, dejás de ir a restaurantes libres de humo o no te relacioáas con familiares o amigos porque no podés fumar en esas situaciones.

¿Por qué las personas ganan peso cuando dejan de fumar?

Muchas personas que dejan de fumar notan, a las semanas o meses de suceder tomado esa atrevimiento, un incremento en su peso.

De hecho, este peligro a engordar es lo que hace que muchas personas sucumban en su intento. Según los expertos, prefieren seguir fumando a añadir kilos a su cuerpo.

El motivo de este aumento de peso al desistir el tabaco se solía vincular al túnica oral, del cigarrillo. Para distraerse de las ganas de fumar, los ex fumadores pensaban que engañaban a su mente ingiriendo algún alimento.

Una flamante investigación ha contrario que el aumento de peso vinculado a dejar de fumar puede no ser adecuado ese reemplazo de la fijación oral,.

Los nuevos datos, recopilados por los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota, demuestran una conexión clara entre la frugalidad de la tóxico y los malos hábitos alimenticios.

Encontraron que las personas que están luchando por dejar de fumar se decantan, no por la comida en general-, sino que buscan alimentos reconfortantes con suspensión contenido de carbohidratos y azúcar.

Sus hallazgos, publicados en la revista Drug and Alcohol Dependence, apuntan en concreto al sistema opioide, las funciones cerebrales responsables de la suma y la regulación del apetito, como una posible causa de la preferencia por la comida basura durante la frugalidad de tóxico.

Es afirmar, que en sinceridad, lo que hace el cerebro de una persona que está abandonando el tabaco es sustituir una suma (a la tóxico) por otra ( la comida entrada en grasas, azúcares y sal).

Un «comportamiento compensatorio», que podría conducir al aumento de peso vinculado al intento de dejar de fumar.

Para aparecer a estas conclusiones el equipo de investigadores estudió a un grupo, de participantes fumadores y no fumadores de entre 18 y 75 años. durante 2 sesiones de laboratorio.

Todos fueron asignados aleatoriamente para desistir durante 24 horas la tóxico y se les administró un placebo o 50 miligramos de un medicamento (naltrexona). Al final de cada sesión, los participantes recibieron una bandeja con aperitivos que diferían en calorías y dimensiones de gracioso, dulce y pringoso.

El grupo, que no consumió tóxico prefirió alimentos de peor calidad

Los resultados mostraron que los fumadores sometidos a las frugalidad de tóxico consumieron más calorías que los no fumadores y prefirieron alimentos de peor calidad.

Los participantes fueron más propensos a distinguir alimentos ricos en grasas posteriormente de la sucursal del placebo que tras percibir naltrexona ( utiizado para tratar el trastorno por consumo de opioides).

No es la primera vez que investigadores detectan cómo cierto tipo de comida produce una sensación en el cerebro parecida a la que generan el tabaco o la cocaína.

Estudios indican que la comida generaría un meta similar al que provocan el tabaco o las drogas en el cerebro

Una investigación en 2015 encontró que los ultraprocesados eran capaz de aceptar a las personas con destino a un comportamiento adictivo similar al que producen las drogas.

Estudios indican que la comida generaría un meta similar al que provocan el tabaco o las drogas en el cerebro.

Esto parece deberse a que algunos alimentos hacen que el cuerpo segrege dopamina, lo cual excita a a al cerebro. «Debido a que al cerebro le encanta la sensación causada por la exención de dopamina, búsqueda repetir. Si le hacemos caso podemos provocar ciclos viciosos de suma», explicó con antelación el nutricionista Ashvini Mashru.

«Estos hallazgos amplían estudios anteriores que indican el impacto del consumo de tabaco en el apetito y ayudan a identificar la influencia de un vínculo biológico importante, el sistema opioide cerebral, en el deseo durante la frugalidad de tóxico», afirma Mustafa al’Absi investigador y autor principal del estudio.

«El miedo al aumento de peso es una preocupación importante entre los fumadores que piensan en dejar de fumar. La secreto para eliminar estas barreras es comprender mejor los factores que aumentan la indigencia de alimentos ricos en calorías», añade.

Tener en cuenta esa simpatía por la comida de descenso calidad puede hacer que las personas que dejan de fumar orienten sus estrategias con destino a alimentos más saludables o ignoren esos antojos con entrenamiento para evitar engordar.

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