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Así es la terapia pionera en España contra la adicción a videojuegos y tecnologías: «Estas adicciones suelen implicar depresión»

NOTICIAS: 23.09.2022

Las adicciones comportamentales son aquellas en las que no hay una sustancia sino una conducta.

 

El avance de la tecnología implica, por definición, la aparición de soluciones para necesidades que antes no tenían una respuesta. Pero también abre nuevos retos, algunos de los cuales pueden perjudicar la salud física y mental de las personas.

Para dar respuesta a uno de ellos, las adicciones comportamentales (aquellas que implican el desarrollo de una conducta antes que el consumo de una sustancia), que en la actualidad a menudo suponen de una manera u otra el uso de tecnologías como internet, las redes sociales u otros medios audiovisuales, la Comunidad de Madrid ha abierto el Centro AdCom Madrid en el seno del Instituto de Psiquiatría y Salud mental del Hospital Gregorio Marañón, dedicado «a la detección, a la investigación y a la asistencia» de este tipo de trastornos.

«No todo el mundo que dice que es adicto lo es»

«Las adicciones comportamentales», explica a 20minutos Francisco Ferre Navarrete, jefe del servicio de Psiquiatría del Adulto del Instituto, «son conductas que operan en el cerebro y en la salud como las adicciones con sustancia: afectan a la vida de las personas en sus distintos ámbitos y por lo tanto constituyen un objeto importante en la atención a la salud».

«Las adicciones comportamentales que vamos a abordar en nuestro centro son cinco: el trastorno por juego de apuestas, el trastorno por adicción a los videojuegos, por adicción a las redes sociales, al sexo y a la compra», detalla.

Es importante distinguir qué es lo que constituye exactamente una adicción de estas características: «No todo el mundo que dice que tiene una adicción al móvil o a internet la tiene, ni mucho menos. Por ello, el paciente tiene que acudir a una evaluación lo más proximal posible y con instrumentos científicamente validados para determinar si esa persona tiene realmente una adicción o simplemente está haciendo un mal uso de las tecnologías o de las conductas».

«Esta fase de detección se denomina fase de cribado«. A ella, destaca, puede acceder cualquier persona con tarjeta sanitaria virtual a través de un sistema de autocita.

La fase de cribado puede dar tres resultados diferentes: «una, que no tenga absolutamente nada, aunque sienta que está desplegando esa conducta más de lo que sería necesario; la segunda, que no tenga una adicción pero esté en un franco riesgo de pasar a ser un adicto (en este caso, le recomendaremos que vaya a talleres de prevención y de psicoeducación); y en tercer lugar, que el paciente sí tenga una adicción, se le cite en el centro y comience un proceso de evaluación».

«Una adicción tiene una grave repercusión en la vida»

Marisol Roncero, psiquiatra de adultos de AdCom, profundiza en esta diferencia: «Un mal uso, o abuso, significa que tanto en una adicción comportamental como en una adicción a una sustancia la persona hace un uso excesivo o problemático«.

«Le puede traer algunos problemas, como por ejemplo problemas familiares, pero no llega a ser una adicción y no llega a tener la misma repercusión sobre su vida», continúa.

«Una adicción también tiene otras características, como la tolerancia (que significa que la persona cada vez necesita más tiempo para sentir esa sensación placentera que busca el sujeto con esa acción) o el síndrome de abstinencia, que implica que si no la desarrolla se encuentra nerviosa o angustiada», concluye.

«Bajo las adicciones comportamentales», comenta por su parte Ferre, «suele haber otro trastorno mental, fundamentalmente depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno por déficit de atención».

«En adolescentes, la más importante es a los videojuegos»

Los distintos tipos de adicciones que el Centro AdCom trata no se distribuyen de igual manera por todas las demografías. Ignacio Civeira, psiquiatra de la Infancia y de la Adolescencia del Hospital Gregorio Marañón, apunta que «el porcentaje más alto de los adultos que nos transmiten sus dudas es por adicciones a las compras y al sexo, en torno a un 40%».

«En la población adolescente», expresa, «hay un porcentaje altísimo de problemática asociada al uso de los videojuegos, en un 75%, y el resto sería por un  uso problemático de las redes sociales».

«En las personas que pasan a intervención, que no superan un 40% de los que nos contactan, la adherencia está siendo bastante positiva», si bien puntualiza que, teniendo en cuenta lo reciente de la apertura del centro, «Estamos aún en las fases iniciales del tratamiento».

«Atendemos todas las esferas del paciente»

Ricardo Hodann, que ejerce en el centro como psicólogo clínico,  detalla cuáles son los pasos de los tratamientos completos: «En una evaluación mucho más pormenorizada, en la que estamos implicados psicología clínica, psiquiatría, enfermería y trabajo social, vemos qué tratamiento necesita cada paciente».

Ese tratamiento, en cualquier caso, «es integral y multidisciplinar«, afirma. «Atendemos a todas las esferas del paciente: la psicológica, la biológica, la social…».

«Tiene distintos componentes. Por una parte esta el individual, en el que tratamos aspectos como la gestión del tiempo, la autoestima o la impulsividad. Y luego suele haber un tratamiento grupal, que consiste también en dar estrategias para cosas como el control de estímulos, alejarse de los estímulos y objetos que provocan en él la adicción, o el desarrollo de hábitos saludables».

«Por supuesto», agrega, «se aborda también la patología dual, esos trastornos que suelen acompañar a las adicciones comportamentales, desde psiquiatría, psicología y enfermería».

«Se pueden usar de forma responsable»

«El objetivo», matiza a su vez Civeira, «No es suprimir o quitar medios que puedan generar una posible adicción como los videojuegos, las redes sociales u otro uso anómalo de las nuevas tegnologías».

«Se trata de adecuar su funcionamiento y de forma equilibrada lo que es una organización propia del día. El control, regular estímulos que te hagan perder la noción del tiempo, o esa impulsividad que pueda de forma anómala generar un problema es lo que vamos a tratar».

«Pero repito», finaliza: «Se pueden utilizar de forma adecuada, es el objetivo hacerlo y estos medios tienen que formar parte de nuestra vida».

 

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