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Entrevista a Joan Ramón Villalbí » “Entre otros temas, nos gustaría mejorar aspectos relativos al consumo de drogas en personas sin hogar, y reducir barreras de acceso a los servicios para mujeres”

ENTREVISTA: 24.01.2022

Joan-Ramon Villalbí es, desde noviembre del 2020, Delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD), dependiente del Ministerio de Sanidad.

 

Mireia Pascual

MADRID.  Previamente ha trabajado en la Agencia de Salud Pública de Barcelona donde realizaba el diseño, gestión y evaluación de programas y servicios en el campo de la salud pública y las adicciones. Villalbí explica en la siguiente entrevista cuáles son las principales preocupaciones actuales desde el PNSD. Mejorar la prevención basada en la evidencia, mejorar cuestiones del tratamiento como la reducción de daños o dotar de mayores recursos asistenciales a colectivos vulnerables como mujeres consumidoras que sufren violencia de género, personas sin hogar o la situación en algunas prisiones. Analiza también la importancia de la influencia internacional en cuestiones nacionales, en temas como los cambios legislativos del cannabis o la producción de heroína y metanfetaminas en Afganistán.

Pregunta. ¿Cuál es la principal preocupación del Plan Nacional en la actualidad?

Respuesta. Hay siempre hay muchas cosas a mejorar y una diversidad de temas a abordar. El nuevo Plan de Acción, que esperamos aprobar pronto, intenta dar respuesta a estos retos. Este Plan, que implica a la diversidad de actores, aborda muchos temas.

Por ejemplo, queremos mejorar la prevención. Fomentar que los programas que se hacen tengan valor, y que los que no estén evaluados se dejen de hacer. Estamos creando un portal de buenas prácticas, donde estarán los mejores programas, expuestos y disponibles, de forma que se pueda impulsar su desarrollo más amplio. Buscamos prevención con evidencia científica: la prevención es una actividad basada en la ciencia y el conocimiento. La investigación y la práctica deben estar más cerca, hay que evitar que se distancien.

También buscamos fomentar programas de prevención de adicciones comportamentales. Tenemos ya dos programas que se han evaluado y han demostrado efectividad. Uno surge de la Universidad de Valencia (del profesor Chóliz) y el otro de la Universidad de Alicante (del profesor Lloret). Los dos han demostrado utilidad y se han publicado en revistas internacionales. Hay otros, en parte inspirados por estos, que se están desarrollando y se están evaluando con resultados prometedores. En todo caso, no hace falta que en cada municipio se cree un programa propio: mejor destinar esfuerzos a implantar los programas útiles y llegar a más gente, que en crear nuevos programas.

P. Ha hablado de prevención, pero ¿qué pretenden mejorar en cuanto a tratamiento?

R. En la parte de tratamiento queremos empezar a impulsar las estrategias de reducción de daños, que pueden avanzar mucho más. Tenemos algunos ejemplos locales y nos gustaría ampliarlos. Y también somos conscientes que hay espacios y grupos de población que pueden mejorar, por ejemplo, incorporando nuevas opciones terapéuticas. Hemos visto que en algunos Centros de Internamiento de Extranjeros en las grandes ciudades hay personas con antecedentes de consumo, y aunque tengan su atención médica garantizada, no siempre es experta en adicciones. Tenemos que ver cómo se puede mejorar esta situación. Otro reto es mejorar la inserción social. Hay muchas personas sin techo que consumen, y a menudo los recursos de inserción social los excluyen.

También queremos poner el foco en las mujeres víctimas de violencia de género que son consumidoras de sustancias.  Muchos recursos para las mujeres que padecen violencia suelen excluir a las que consumen, lo que puede crear una situación sin salida. Hay algún servicio monográfico para ellas, y queremos estudiarlo y así poder valorar como ampliar estos dispositivos.

P. ¿Qué cambios internacionales pueden influir en España?

Hay situaciones a nivel internacional que nos preocupan mucho y que seguimos con mucha atención. Una tiene que ver con los cambios en la consideración legal del cannabis en algunos estados de EEUU o en Canadá. Las políticas sobre drogas se basan en tratados internacionales, hechos por Naciones Unidas en un intento de mejorar la gobernanza global. En nuestro caso, además, el código penal español no penaliza el consumo. Un usuario de drogas en España no es un delincuente, si desarrolla adicción, puede ser un enfermo, pero no es un delincuente. Hay países donde se puede ir a la cárcel por consumir, esto crea muchos problemas. Justamente en países donde había ese tratamiento penal, ha habido un cambio legal que ha llevado a la despenalización, no solo del consumo sino también de la producción, promoción y venta de cannabis. Estamos siguiendo muy de cerca a estos países y las consecuencias de estas políticas.

También la sobreexposición informativa sobre esta droga está plagada de noticias falsas o bulos. Como hemos podido observar en este contexto pandémico, tanto la desinformación como una sobreexposición informativa pueden dar lugar a desconfiar de nuestras narrativas. Habría que preguntarse por las personas y los intereses que se esconden detrás de esta desinformación.

P. Uruguay, EEUU, Canadá…

R. Por ejemplo, Uruguay, que fue el pionero en esta dirección, apostaba por erradicar el cannabis de tres modos distintos: Uno a través del comercio controlado por el Estado, otro a través de clubes de consumidores, y finalmente mediante el autocultivo. Su objetivo declarado era erradicar a las mafias del cannabis. Pues bien, ahora que llevan varios años, se está viendo que buena parte del consumo sigue dependiendo del mercado ilegal. Debemos de ser conscientes de que las políticas no siempre obtienen los resultados que pretenden.

Y al mismo tiempo, seguimos muy de cerca qué ocurre en algunos estados de EEUU y en Canadá. Hay indicios de que la disponibilidad y el consumo de cannabis ha aumentado. No tanto que haya muchos más consumidores, sino que los que eran consumidores ocasionales, han pasado a consumir de una forma más intensa, y por tanto con mayor potencial problemático. Sabemos que las personas con un consumo diario o casi diario, son las que tienen más riesgo de desarrollar un trastorno por uso de cannabis. Pero las políticas públicas se han de evaluar a largo plazo. Hay que ser consciente de que muchos de los resultados de los cambios no se manifiestan al primer mes, sino que tardan años en ponerse de manifiesto. No hay más que ver cómo estamos ahora preocupados por el crecimiento de la oferta de juegos de apuestas, fruto de cambios adoptados años atrás. Estamos viviendo esto con mucho interés y preocupación y estamos siguiendo con mucha atención lo que se publica, y más teniendo en cuenta que algunos países de Europa empiezan a adoptar cambios que pueden aumentar la oferta de cannabis.

P. ¿Algún otro foco de preocupación internacional?

R. Afganistán, sin duda. Afganistán ha cambiado su gobierno, después de una cruel guerra y mucho sufrimiento. Es el mayor productor mundial de opio, y de este país procede casi toda la heroína que viene a España. Hay producción en muchas partes del país y hay que tener en cuenta que los talibanes se financiaban en parte cobrando un impuesto a las mafias de las drogas para dejarlas trabajar. Ahora que gobiernan, ¿que va a pasar? ¿Va a haber más o menos heroína? Cuando gobernaron hace años, hubo menos heroína, pero no sabemos qué va a pasar ahora. Si viniera a España más heroína, más pura, y más barata, se podría incrementar su consumo, cambiando la tendencia de los últimos años.

Además, Afganistán se ha convertido en uno de los mayores productores de metanfetaminas. La metanfetamina es una de las drogas más destructivas que hay en el mercado. En Asia y en América del Norte está siendo devastadora, y está ya presente en el Este de Europa. En España tenemos poca y suele estar en ambientes donde hombres mantienen relaciones sexuales con otros hombres, ambientes gays vinculados al chemsex, con la sensación de que crece -pero nos faltan datos. También tenemos indicios de consumo de metanfetamina en algunas minorías étnicas, donde su consumo es habitual como estimulante para poder trabajar más horas.

Pues bien, en Afganistán la efedra es una planta endémica, y de ella se deriva la efedrina, de donde se produce la metanfetamina. Allí se ha iniciado una producción a gran escala y de gran calidad. Seguramente está yendo más al mercado de Asia, pero si nos viniera un rio de metanfetamina por la ruta de la heroína lo pasaríamos mal. Hay que tener en cuenta que esta sustancia puede generar cuadros psicóticos muy graves.  Y además el tratamiento tiene resultados pobres, y ahora no tenemos muchos terapeutas formados para abordar esta sustancia.

P. ¿Qué sabemos del consumo de metanfetamina en España?

R. Además de lo que sabemos de los estudios de chemsex y de los indicadores de tratamiento, contamos con las analíticas de aguas residuales, que son una aportación innovadora al sistema de vigilancia. En los últimos años se ha detectado metanfetamina en las aguas residuales de Barcelona, y no en otras ciudades. Esto sugiere que el consumo en esta ciudad podría ser mayor que en otras. Estamos pendientes de los datos de este año a ver qué pasa. Nos preocupa mucho. Todo el sector debe ser consciente de este riesgo y deberíamos estar preparados para afrontar un posible empeoramiento en este campo.

P. Muchas jóvenes mujeres consumen ya más que los varones, muchas de ellas son las madres del futuro, si esta tendencia sigue podríamos tener más consecuencias negativas del consumo de alcohol en el embarazo. ¿Cómo se va a trabajar a nivel de prevención en esta población?

R. Las mujeres tienen consumos inferiores a los varones, en alcohol y en general en el resto de drogas -salvo en medicamentos con potencial adictivo. En la adolescencia sí que las chicas consumen más tabaco y alcohol que los varones. Los consumos de drogas legales son mayores en mujeres en edad adolescente, pero esto no parece mantenerse en edades posteriores. Puede ser un rasgo solo de la adolescencia, limitado en el tiempo. Aunque también está la preocupación de si esto puede ser un patrón nuevo que se está instaurando y que se mantenga en estas generaciones a medida que se hagan mayores. De momento no hay indicios de que sea así.

P. ¿Qué ocurre con los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) en nuestro país?

R. Los TEAF nos preocupan mucho. Creo que hay una comprensión creciente de la importancia de este tema. Empieza a haber guías clínicas para atención al embarazo que tienen esto muy en cuenta. La mayoría de las mujeres cuando saben que están embarazadas, interrumpen el consumo de alcohol, aunque no suele ser muy elevado cuando quieren quedar embarazadas. Pero hay que seguir trabajando para fomentar la abstinencia en este período. No tenemos indicios de que sea muy frecuente en nuestro país, aunque sí lo ha sido en adopciones internacionales. En algunos países, muchos de los niños de orfanatos son fruto de gestaciones de mujeres con consumo elevados.

P. ¿Qué logros se han hecho hasta el momento desde el Plan Nacional sobre Drogas?

R. Nuestro sistema de información es un éxito. Es algo que se admira mucho internacionalmente. Tenemos las grandes encuestas, tenemos los indicadores, que se derivan de las comunidades autónomas, de urgencias, de tratamiento, etc. Esto funciona muy bien. Estamos viendo de digitalizar el circuito para tener los datos antes. Vamos también a intentar ampliar indicadores a adicciones comportamentales, y avanzar con el indicador de urgencias por drogas, que tiene una cobertura mejorable.

Creo que tenemos un esquema de coordinación y cooperación que funciona, donde se fomentan las buenas prácticas gracias al intercambio con comunidades autónomas y la presencia en reuniones profesionales para fomentar el aprendizaje e intercambio entre distintos actores.

Otro logro destacable es la transferencia de recursos económicos a los que trabajan en adicciones (sea del Fondo de Bienes Decomisados o de los Presupuestos Generales del Estado). Cada año hacemos acuerdos con las Comunidades Autónomas y convocatorias competitivas para entidades sin ánimo de lucro (como las sociedades profesionales o las ONGs), ayuntamientos, o investigadores.  Este año hemos introducido convocatorias combinadas de fondo de bienes decomisados y de presupuestos para intentar ir más deprisa y reducir burocracia, nos ha costado, pero creo que es un buen camino. Hemos mantenido y gestionado un presupuesto similar a los últimos años. Ahora estamos trabajando por distribuir ayudas procedentes de fondos europeos del mecanismo de recuperación. Esto son más recursos para el sector. Lo hemos hecho para entidades sin ánimo de lucro, y queremos hacerlo para investigación.

Otra cosa de la que estamos satisfechos es que, en la convocatoria de ayudas basada en el 0,7% de la recaudación del IRPF, nosotros evaluamos los proyectos que tienen que ver con drogas, propusimos ampliarla a una nueva tipología de proyectos y el resultado es que se han multiplicado por tres los recursos disponibles para atender a las drogas en esta línea de financiación. Estamos contentos porque hemos contribuido, de nuevo, a incrementar los recursos del país en el sector.  Y ahora estamos explorando si a través del Plan de Salud Mental, pudiéramos también conseguir más recursos para la prevención de cara al año que viene.

Como se puede ver estamos muy ocupados, hacemos cosas que no son fáciles, pero lo vamos consiguiendo. Este año además hemos podido recuperar la plantilla de la delegación, que estaba muy diezmada.

P. ¿Está la ley del alcohol guardada en un cajón? ¿Cuándo podremos ver avances?

R. Nosotros hemos trabajado en la Ley de Alcohol, pero en este momento tenemos un contexto complicado. Pensamos que hace falta una ley por la dispersión normativa que tenemos actualmente. Hemos identificado lo que puede entrar en un proyecto, para poder plantear avances, responder a lo posible, y ver de recoger el consenso que en su día se expresó sobre este tema por parte de los legisladores de los distintos grupos políticos. La Ministra hizo suyo el tema en sus comparecencias iniciales en el Congreso y el Senado. Pero la verdad es que hay un gran volumen de iniciativas legislativas con sensación de urgencia, y la prioridad relativa la marca el contexto general. La ciudadanía está preocupada por temas de pensiones, energía, cambio climático, relaciones laborales, etc. que son prioridades para la población. Posiblemente lo hemos hecho bastante bien y las drogas y las adicciones hoy no aparecen como problemas muy destacados en las encuestas, otros temas capturan más la atención. Pero por nuestra parte, nosotros estamos listos.

P. ¿Cómo se va a hacer frente a las adicciones sin sustancia? Hay temas de videojuegos, de juego online, de redes sociales, etc. ¿Cómo se hace frente a este maremágnum?

R. Nos centramos en las adicciones que se reconocen en el DSM-V como un problema de salud mental, o sea principalmente el juego patológico. Con el juego de apuestas se han producido varios fenómenos consecutivos. Uno es la proliferación de salones de apuestas en algunas comunidades autónomas. Y en segundo lugar, el juego online, el no presencial, que se desarrolló durante muchos años sin que hubiera normativa. Y el tercer factor es que viene la pandemia, el juego presencial cae por el confinamiento, y el juego online crece. Aquí hay dos dinámicas que nos interesa fomentar. Una es que las Comunidades Autónomas están regulando el juego presencial con dificultades, porque el mal que ya está hecho cuesta mucho de revertir. Y por otro lado que el Ministerio de Consumo asumió la ordenación del juego y ha sido muy activo en estos años desarrollando normativa con mucho valor preventivo. Esto afecta al juego presencial porque ha disminuido la presión de la publicidad, y yo creo que ha sido positivo a pesar de que ha tenido que afrontar muchos obstáculos. Y ahora el Ministerio de Consumo está regulando aspectos del juego online. Nosotros lo vemos con interés, y acompañamos tanto como podemos. También intentamos reforzar a las entidades que atienden a personas que tienen problemas y dan respuesta a las necesidades, y a las actividades de prevención.

P. ¿Cómo se puede regular la publicidad de bebidas alcohólicas, dispositivos del tabaco o apuestas y juego en redes sociales como Instagram donde son ‘influencers’ quienes hacen publicidad?

R. Tenemos una esperanza y es la Ley de Comunicación Audiovisual que está ahora mismo en las Cortes, que en parte nos interpela. Así, esta ley va a prohibir totalmente la publicidad de los cigarrillos electrónicos: los va a igualar con el tabaco, y esto está muy bien. En el ámbito alcohol, hace referencia sobre todo a los menores, pero es muy difícil separar a los menores del resto de la población. La ley pasará por las Cortes, donde hay la posibilidad de mejorarla. El camino creo que es este, intentar regular, sabiendo que cada vez que aparecen nuevos canales de comunicación, se plantean nuevos desafíos. La verdad es que la industria y los que ganan dinero con esto, cuentan con buenos publicistas y buenos abogados, y exploran constantemente.

P. ¿Cuáles son las principales vías de trabajo prioritarias para el 2022 y los años siguientes en la estrategia nacional? ¿Cuáles son los mayores retos?

R. No cambiamos como veletas, nos centramos en problemas que son relativamente estables. Como decía, nuestra prioridad más inmediata es que se apruebe el nuevo Plan. Y luego, siempre intentamos detectar los problemas nuevos lo antes posible, identificar las buenas prácticas, difundirlas y fomentar que se implanten e inspiren a otros. Lo más importante es trabajar para que las mejores propuestas de prevención y de tratamiento lleguen a todas las personas que las necesiten.

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