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La adicción al juego: un hábito cada vez más frecuente entre los jóvenes

NOTICIAS: 09.10.2022

En el primer semestre del año más del 30 % de las personas que padecen ludopatía acudieron a la asociación gallega Agalure para recuperarse // Esa dependencia se desarrolla cada vez más rápido

GALICIA. Cada vez son más las personas, especialmente jóvenes, que se adentran en el mundo de las apuestas. La mayoría desconoce las consecuencias del juego abusivo y, lo que empieza con una apuesta ganadora, acaba convirtiéndose en un círculo vicioso del que es muy difícil salir.

De esta situación es más que conocedora Agalure, asociación gallega que ofrece ayuda a personas que padecen la enfermedad de la ludopatía u otras adicciones sin sustancia o comportamentales, y que lleva funcionando ya 28 años.

En la actualidad atiende a unas setenta familias de A Coruña y Lugo que reciben tratamiento de rehabilitación mensual, cifra a la que hay que sumar las personas que están con revisiones. “La mayoría viene por el tirón de orejas de la familia que es quien suele detectar antes el problema. Lo primero es trabajar psicológicamente. El afectado tiene que asumir que tiene un problema y además tiene que querer resolverlo”, comenta a EL CORREO Gerardo Rodríguez, directivo de Agalure. Añade a esta declaración que la persona suele acudir a la asociación con dos problemas, “de juego compulsivo y de gasto compulsivo”. Para esta atención cuentan con psicólogos, educadora social, terapeuta ocupacional y un equipo jurídico; diferentes áreas para trabajar con toda la familia.

Rodríguez pone de relieve el dato de que durante el primer semestre del año el 33 % de las personas atendidas eran menores de treinta años, lo que confirma que los jugadores son cada vez más jóvenes. Y a mayores, la adicción se desarrolla más rápido. “Han salido nuevas modalidades de juego que unidas a nuevas tecnologías tanto en el juego online como en el presencial les atraen más. Por lo tanto no hay un tiempo de adquirir la adicción como era antes de unos cinco años en un jugador de tragaperras, por ejemplo, ya que en un jugador de ruleta electrónica está siendo de un año u año y medio”, detalla.

El referencia a lo que se tarda en recuperar se debe tener en cuenta que “cada persona es un mundo” y “depende de si se cumplen las cosas desde un principio”. La media en Agalure está entre los nueve meses y el año y medio.

EL MOTIVO DE JUGAR APOSTANDO. La gran mayoría de la sociedad en España juega pero no ve los riesgos que conlleva esa actividad. “Cuando dejo de hacer otras cousas por jugar tengo un problema. Si el objetivo es ganar y juego y gano y sigo jugando, entonces ya no es ganar, es jugar. Todo depende de las prioridades que se marque una persona. En cualquier caso, cuando uno está con adicción lo que quiere es jugar, no ganar. Eso teniendo en cuenta que en el azar lo normal es perder”, manifiesta.

GALICIA TENDRÁ UNA NUEVA LEY DEL JUEGO Sobre el proyecto de la nueva Lei do xogo de Galicia, Agalure espera que “los grupos parlamentarios se sienten, y con una amplitud de miras saquen un consenso y sobre todo que protejan a los dos sectores más vulnerables, que son los menores y los autoprohibidos con controles exhaustivos tanto en el juego público como en el privado”.

Tras conocer la opinión de Gerardo Rodríguez retomaremos los principales cambios de la normativa que fue aprobada por el consello de la Xunta el pasado 29 de septiembre y que ahora será enviada al Parlamento. La normativa, entre otras novedades, limita el número de máquinas de apuestas, tragaperras, bingos, casinos y otros establecimientos de juego que pueden estar abiertos en Galicia.

De acuerdo a la ley, en Galicia solo podrán estar abiertos dos casinos y dos salas adicionales, 12 bingos, 118 salones de juego y 41 casas de apuestas. En la actualidad hay 114 salones de juego, 33 tiendas de apuestas, dos casinos y una sala adicional y diez bingos. La apertura de establecimientos está paralizada desde el 2019, cuando la Xunta aprobó un decreto que restringía el número de negocios a los ya existentes.

Las licencias de los locales estarán limitadas a un máximo de 15 años, aunque su duración hasta ahora era ilimitada.

La normativa también regula el número máximo de máquinas tragaperras y de apuestas existentes en la comunidad. Las primeras no podrán ser más de 12.000 y los aparatos auxiliares de apuestas estarán limitados a 3.600. Como ocurrió con las máquinas de tabaco, será necesario instalar dispositivos que impidan su uso por menores de edad. Las empresas tendrán dos años para adaptar las máquinas recreativas de azar, apuestas y las instalaciones de su establecimiento a la normativa. En el caso de las tragaperras y las máquinas auxiliares de apuestas en establecimientos de hostelería, el plazo será de un año antes de la pérdida de la autorización.

La ley regula además en 300 metros radiales la distancia a la que podrán estar los establecimientos de juego de centros escolares y locales de asociaciones de personas vulnerables. Hasta ahora la distancia era de 150 metros, y no se medía de forma radial, sino en pasos. Los establecimientos de juego deberán contar además con un control de acceso para impedir la entrada de menores.

Para proteger a los colectivos vulnerables se prohibirá la publicidad de juego en todos los medios de comunicación públicos de Galicia. Además tampoco será legal que los establecimientos ofrezcan préstamos, descuentos y similares a sus clientes.

Las sanciones por incumplir la normativa oscilarán entre los 100 y los 100.000 euros, aunque en casos excepcionales podrán llegar a 600.000 euros. La ley también faculta a la Administración para incautar las máquinas que incumplan la norma o suspender la autorización de actividad de forma temporal.

El texto ha sido elaborado con el respaldo de las áreas del Gobierno gallego implicadas de una forma u otra en la gestión del juego y sus efectos, incluyendo Sanidade, Educación o Política Social; además de otras instituciones como las universidades, las asociaciones de lucha contra la ludopatía, expertos en adicciones y profesionales del sector.

La normativa solo regula el juego físico, sobre el que tiene competencias la Xunta, ya que el juego en internet depende del Estado.

Por otra parte, la mayoría absoluta del PPdeG en el Parlamento gallego impidió el pasado martes el inicio de la tramitación de una ley reguladora del juego y las apuestas que proponía el PSdeG. El texto establecía medidas para “dificultar y limitar la oportunidad de jugar”, así como que todos los fondos que provengan de sanciones a empresas incumplidoras y el 1 por ciento de las tasas del sector se dediquen “para la prevención”. También establecería la ley socialista licencias con un límite de cinco años para ser renovadas –la del Gobierno gallego, quince– y que los ayuntamientos tengan la capacidad de restringir la apertura de estos establecimientos “en situaciones justificadas”.

Profesor de psicología de la USC
Antonio Rial Boubeta : “más de 7.000 adolescentes gallegos apuestan dinero todos los meses”

En los últimos cuatro años, en pleno proceso de elaboración de la nueva Lei do Xogo de Galicia, el equipo del profesor Rial Boubeta ha puesto encima de la mesa datos demoledores acerca del juego y las apuestas entre los menores gallegos. Sus diferentes estudios, llevados a cabo en el marco de un proyecto de investigación financiado por el Plan Nacional sobre Drogas, revelaron que un 24 % de los menores gallegos apostaron o jugaron dinero alguna vez en su vida, a través de alguna de las múltiples modalidades o formatos existentes, un 22,6 % de forma presencial y un 7,1 % online.

La evidencia acumulada por su equipo a lo largo de los últimos años ha sido publicada en el prestigioso Journal of Gambling Studies y presentada en el pasado International Congress of Psychology, recalcando algunos datos de interés: Un 6% de los menores gallegos (mayoritariamente varones) juegan o apuestan dinero todos los meses, lo cual significa hablar de más de 7.000 adolescentes, y entre ellos la tasa de posibles ludópatas supera ya el 15 %. Por tanto, si cada vez es mayor el volumen de menores que apuestan, mayor va ser la demanda asistencial, algo que para el profesor Boubeta se va a convertir en un gran problema, ya que el sistema sanitario público no está, en su opinión, todavía preparado para atender a esta creciente demanda. Por eso, insiste, “la aprobación de la nueva Lei, que implique recursos y una verdadera estrategia de prevención y de intervención, no se puede seguir retrasando más”.

A pesar de que el 63,1 % de los menores que juegan habitualmente lo haría solamente a una o dos modalidades o formatos de juego, un 36,9 % juega a tres o incluso a más de tres modalidades. La tasa de jugadores problemáticos entre estos últimos asciende al 20,3 %. Según explica el propio profesor estaríamos hablando de la existencia ya de “un perfil de polijugador que, aunque minoritario, puede llegar a multiplicar las tasas de adicción”.

Otro de los análisis realizados por su equipo pone en relación el nivel de aceptación de los diferentes formatos de juego, con su posible potencial adictivo. Se ha podido comprobar que la aceptación o porcentaje de adolescentes que juegan a los diferentes formatos online, son muy inferiores a los formatos presenciales. Sin embargo, el juego online tendría un mayor potencial adictivo, fundamentalmente por su inmediatez y por la propia dinámica del juego, además de su privacidad y facilidad de acceso, desde cualquier lugar o en cualquier momento del día. “Los menores juegan mucho más a formatos presenciales, pero los formatos online enganchan más”.

Desde su equipo insisten en que la Xunta de Galicia debe abandonar la actitud pasiva de los últimos años y apostar por una ley realmente valiente y compometida con la ciudadanía; una ley que a su juicio sólo puede ser eficaz si se elabora desde el consenso, la participación, el compromiso y la altura de miras de todos los estamentos implicados, incluído el propio sector del juego. Dada la magnitud del problema, en su opinión, “lo importante no es la bandera política que pueda estar detrás de una ley, ni siquiera la ideología, o si en su articulado se recoge expresamente que los locales de apuestas no deben estar a menos de 500 o de 350 metros de un centro educativo. Lo realmente importante es si vamos a poder disponer ya de una ley valiente y responsable socialmente, y si es la ley que necesitamos para resolver el problema. “Esperemos que desta vaia!”, añade.

Presidente de Ageo
Serafín Portas: “somos los más interesados en que los menores no jueguen”

En Ageo (Asociación gallega de Empresas Operadoras) llevan trabajando desde 1982 “para defender los intereses del sector del juego privado presencial en Galicia, ejerciendo de interlocutores con la Administración Pública, fortaleciendo unidad sectorial a través de nuestras empresas fomentando la competitividad estratégica, apostando por la innovación y contribuyendo a erigir a nuestro sector como actividad económica estratégica que genera riqueza y empleo, ofreciendo asimismo a nuestros clientes diversión controlada siempre desde los cánones del juego responsable”, explica en detalle Serafín Portas.

Las empresas que se dedicamos al sector del juego privado presencial en Galicia siguen arrastrando en 2022 los efectos de las duras restricciones decretadas durante la pandemia en cuanto a cierres, horarios, aforos y restricciones. “ El sector del juego privado presencial se encuentra en clara recesión. Como dato, en la década de los 90 el parque de máquinas B (conocidas popularmente como tragaperras) era de 20.000, y actualmente no llegamos a las 8.000”, añade.

Basándose en el I Estudio del Juego Privado Presencial de Galicia en 2020, realizado en una muestra de más de 1.000 residentes en Galicia entre 18 y 75 años, Portas afirma que “el juego está masculinizado cuando se trata de juego privado, mientras que en los juegos públicos juegan por igual hombres y mujeres”. En cuanto a las edades, las mayores tasas de juego se dan entre los 45 y los 54 años. “Las personas jóvenes, en cambio, son las que menos juegan, teniendo el mayor porcentaje de no jugadores: el 37,9% de los jóvenes entre 18 y 24 años no ha jugado -ni a juegos públicos ni privados- en el último año; así que no es cierto que los jóvenes sean los que más juegan”, asegura.

En estos momentos la Asocación está analizando el Proyecto de la nueva Lei do Xogo, para poder aportar propuestas ahora que comienza su andadura en el Parlamento. “Esperamos conseguir una normativa sólida y que sirva para muchos años, como la que ya teníamos de 1985, actualizada a los nuevos tiempos y que pueda compatibilizar el desarrollo de nuestro sector con las distintas sensibilidades. Una ley que tenga muchos años no quiere decir que sea mala, si no que en este caso es muy buena; y nuestro deseo sería que esta que se está tramitando también lo fuese”, comenta.

En lo que respecta a las medidas introducidas en el texto, la que más critica es la de la caducidad de las concesiones a los quince años, por lo que “generaría una enorme incertidumbre de cara a la supervivencia de los negocios, que pasarían a tener una fecha de caducidad”. “Nuestro fondo de comercio de todos estos años, sustentado por pequeñas empresas familiares en su mayoría, se perdería al acabar ese plazo”, añade.

Por otra parte, sobre el control de acceso a menores asegura el presidente de Ageo que sus locales de juego están sometidos a estrictos controles y pueden garantizar que no juegan menores, y “nosotros lógicamente somos los primeros interesados en que no lo hagan, a lo que añade: “y así lo demuestra la Xunta con sus datos de inspecciones, sin apenas incidencias en un total de 5.400 inspecciones durante el año 2021”.

 

Fuente

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JOSÉ ANTONIO DE LA RICA Dtor. Atención sociosanitaria del Gobierno Vasco

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