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La buprenorfina en urgencias puede mejorar los resultados del tratamiento de los trastornos por consumo de opiáceos

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Archivo - Pastillas, fármacos - HALGATEWOOD/PIXABAY - Archivo

NOTICIAS: 24.07.2021

El tratamiento con altas dosis de buprenorfina administrado en los servicios de urgencias es seguro y bien tolerado por las personas con trastorno por consumo de opiáceos que experimentan síntomas de abstinencia, según un estudio apoyado por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y publicado en la revista ‘JAMA Network Open’.

 

EE.UU. Las dosis más bajas de buprenorfina, un medicamento aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos para tratar el trastorno por consumo de opiáceos, son el estándar de atención actual. Sin embargo, las dosis elevadas de la medicación pueden proporcionar un período crítico de alivio de la abstinencia a las personas después de ser dadas de alta del servicio de urgencias, lo que puede ayudarles a superar las barreras para obtener los medicamentos, así como a acceder a la atención para el tratamiento del trastorno por consumo de opiáceos.

«Los servicios de urgencias están en la primera línea de tratamiento de las personas con trastorno por consumo de opiáceos y les ayudan a superar los obstáculos para la recuperación, como el síndrome de abstinencia –explica la doctora Nora D. Volkow, directora del NIDA–. Proporcionar buprenorfina en urgencias presenta una oportunidad para ampliar el acceso al tratamiento, especialmente para las poblaciones subatendidas, complementando la atención urgente con un puente a los servicios ambulatorios que en última instancia puede mejorar los resultados a largo plazo».

Algunos servicios de urgencias ya utilizan dosis más elevadas de buprenorfina para el tratamiento del síndrome de abstinencia y del trastorno por consumo de opiáceos en respuesta a la creciente potencia del suministro de drogas opiáceas ilícitas y a los retrasos habituales en el acceso a la atención de seguimiento, pero esta práctica no se había evaluado anteriormente.

En este estudio, los investigadores utilizaron una revisión retrospectiva de la historia clínica para analizar los datos de los registros de salud electrónicos que documentan 579 visitas al departamento de emergencias en el Hospital Highland del Sistema de Salud de Alameda, en California, realizadas por 391 adultos con trastorno por consumo de opioides en 2018.

Muchos de los pacientes pertenecían a poblaciones vulnerables, ya que el 23% experimentaba falta de hogar y el 41% tenía un trastorno psiquiátrico. La mayoría de los pacientes eran hombres (68%). El 44% de los pacientes eran negros y el 15% eran hispanos o latinos.

El análisis de los datos mostró que en el 63% de los casos, los clínicos administraron más del límite superior estándar de 12 mg de buprenorfina sublingual durante la inducción en el servicio de urgencias, y en el 23% de los casos, los pacientes recibieron 28 mg o más.

Las dosis más altas de buprenorfina fueron seguras y tolerables, y entre los que recibieron las dosis más altas, no hubo informes de problemas respiratorios o somnolencia, posibles efectos secundarios de la medicación. Se determinó que el pequeño número de acontecimientos adversos graves que se produjeron no estaban relacionados con el tratamiento con dosis altas de buprenorfina.

Los estudios han demostrado que la iniciación de la buprenorfina en los servicios de urgencias mejora el compromiso con el tratamiento y es rentable, pero siguen existiendo barreras para el uso de la medicación. Los pacientes dados de alta sin una prescripción de buprenorfina pueden experimentar un retorno de los síntomas de abstinencia antes de tener la oportunidad de acceder a la atención de seguimiento.

«Una vez dados de alta, muchas personas tienen dificultades para vincularse a la atención médica de seguimiento –advierte el líder del estudio, el doctor Andrew A. Herring, del Departamento de Medicina de Emergencia del Hospital Highland–. Ajustar el momento y la dosis de buprenorfina en el servicio de urgencias, junto con los recursos y el asesoramiento destinados a facilitar la transición a los servicios ambulatorios, puede proporcionar el impulso necesario para acceder a la atención continuada».

«Este estudio mejora la evidencia que conocemos sobre la inducción de buprenorfina en el servicio de urgencias, y podría ser un cambio de juego, en particular para las poblaciones vulnerables que probablemente se beneficiarían de una inducción rápida en el momento de la visita», dice la autora del estudio, la doctora Gail D’Onofrio, de la Universidad de Yale, que publicó los estudios originales sobre la buprenorfina iniciada en el servicio de urgencias, así como las recientes recomendaciones de consenso sobre el tratamiento del trastorno por consumo de opiáceos en el servicio de urgencias.

Aunque los investigadores señalan que sus hallazgos deben ser confirmados de forma prospectiva en otros servicios de urgencias, este estudio sugiere que, con el apoyo y la formación adecuados, los profesionales de la medicina de urgencias pueden iniciar de forma segura y eficaz el tratamiento con altas dosis de buprenorfina.

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