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Los adolescentes con un uso intensivo de internet triplican las tasas de depresión

Santi Alvite

NOTICIAS: 09.02.2022

 Un informe impulsado por Unicef, la USC y el CCII evalúa el impacto y la relación que tiene la chavalada gallega con las redes sociales y las nuevas tecnologías

 

Laura Filloy

GALICIA. La presencia de internet en nuestro día a día ya es incuestionable. Revisar el móvil mientras comemos, vamos en transporte público o esperamos a coger el pan es una rutina. Y esto no es exclusivo de los adultos, sino también de los adolescentes. De hecho, el 92% de la chavalada gallega tiene un teléfono de por sí con acceso a internet. Con motivo del Día de internet Segura, que se celebra hoy, Unicef Galicia, junto con la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y el Consejo General de Colegios de Ingeniería en Informática ( CCII), presentó Impacto de la tecnología en la adolescencia en Galicia, un informe en el que participaron más de 3.000 adolescentes y en el que se aborda, de manera cuantitativa y cualitativa, su relación con internet.

“Los niveles de satisfacción con la vida y el bienestar emocional son peores entre los adolescentes con un uso frecuente e intenso de la tecnología. De hecho, las tasas de depresión son hasta tres veces mayores”, apuntó el psicólogo e investigador de la USC y responsable del estudio, Antonio Rial. La este respeto aclaró que no está demostrada una relación causa-efecto, pero que sí hay una asociación clara e indudable en todos los sentidos”.

Así lo declaró en una rueda de prensa celebrada en la Facultad de Psicología, y durante la que estuvo acompañado por la coordinadora del Comité Galicia de Unicef, Irene Marín, y el presidente del CCII, Fernando Súarez, que dirigió el soporte técnico del estudio. Este último subrayó que los adolescentes son un colectivo “especialmente vulnerable” porque, en la mayor parte de los casos, no conocen las pautas de uso de internet, no tienen referentes y “no saben a quién acudir” cuándo hay un conflicto.

El uso de las redes sociales

Más al por menor, los datos demuestran que el 90,8% de los adolescentes —los consultados en este estudio estaban cursando la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)— se conecta todos o casi todos los días. Y no solo eso: el móvil se convierte en un complemento imprescindible, puesto que el 60% duerme con el teléfono del lado. Además de esto, dos tercios de los participantes llevaban el dispositivo a sus centros de estudio a diario. En el que respeta al uso de redes sociales, Rial subrayó que el 97,9% de los encuestados estaban inscritos, por lo menos, en una plataforma. “Si ti, como padre, no quieres que tus hijos tengan perfil en las redes, corren el riesgo de tener cierto nivel de exclusión social”, reconoce el investigador de la USC.

Casi el 98% de los participantes están registrados en, por lo menos, una red social

Además de todo eso, hay determinados datos que ofrecen una radiografía más detallada de la realidad. “Seis de cada diez tienen más de un perfil en las redes sociales. Puede que uno sea público, para que lo vean sus padres, y otro privado, para relacionarse con sus iguales”, analiza Rial. El propio investigador definió las redes como un “ surtidor emocional”, al tiempo que enumeraba los motivos por los que los adolescentes acuden a ellas. El primero es para hacer amigos; el segundo, para no estar solo; y el tercero “para que se muestren realmente como son”. “De aquí extraemos que vivimos en una sociedad hiperconectada pero que hay una sensación generalizada de soledad en la adolescencia”, apunta Rial.

Pero la dimensión va mucho más allá y el uso de las redes sociales puede derivar en otro tipo de riesgos, según las cifras que aparecen recogidas en el informe. Un 53,6% de los adolescentes encuestados contactaron con desconocidos a través de internet, chat o redes, y un 54,1% los aceptó en redes sociales. Además de esto, los propios estudiantes perciben que los principales riesgos de la tecnología son dos: el sexting y el ciberacoso, siendo estas dos prácticas cada vez más habituales. Los datos reflejan esta realidad: 4 de cada 10 de los encuestados aseguró recibir alguna vez mensajes de contenido erótico o sexual y 1 de 10 recibió una proposición sexual por parte de un adulto a través de las redes.

Conductas aditivas

Otro de los aspectos que subrayó el investigador de la USC fue la aparición de conductas aditivas sin sustancia en los adolescentes, fruto de este consumo intensivo de las nuevas tecnologías. Se estima que 3.000 estudiantes de ESO en Galicia ya apostaron alguna vez en línea —un número que se incrementa de manera considerable en las apuestas presenciales—. Y no solo eso: 1 de cada 10 adolescentes ya tiene un problema de adición relacionado con el juego. Algo que también acontece con el uso abusivo de los videojuegos. Finalmente estaría el uso problemático de internet, que aún no está reconocido como adición, afectaría a 1 de cada 4 adolescentes. “Esto está rigurosamente evaluado y ya es un problema de salud pública”, enfatiza Rial.

Uno de cada 10 adolescentes ya tiene un problema de adición relacionado con el juego

De todas formas, los valores gallegos son “ligeramente inferiores” a los del conjunto de España. “Esto demuestra que es un problema global y que aquí, en Galicia, estamos por debajo porque probablemente no tenemos un perfil tan urbanita”, analiza el investigador de la USC. De hecho, los datos pueden parecer esperanzadores, pero el uso indebido de las nuevas tecnologías también está derivando en problemas de convivencia, tanto en la familia como entre iguales. “Uno de cada cuatro o cinco hogares en España ya tienen conflictos serios todas las semanas a raíz del uso de móviles y tabletas. Y los porcentajes del ciberacoso ya ascienden al 20%”, detalla el psicólogo de la USC. De hecho, Rial es taxante: “El papel de la administración y de las familias es pasivo”, al tiempo que reclamaba más acompañamiento, más supervisión y más control.

Una realidad que requiere acción

A pesar de que las cifras representan una realidad que requiere acción, el mensaje que lanzan desde lo CCII es clara: “El importante es no criminalizar la tecnología”. Su presidente, al igual que Marín y Rial, defendieron la importancia de formar en competencias digitales y en “competencias humanas”, de manera que los adolescentes puedan estar más acompañados a la hora de usar las nuevas tecnologías. “Internet es la herramienta más democratizadora creada por el ser humano. Hay que usarla siguiendo principios y valores éticos para construir una sociedad más integradora”, subrayó Suárez.

“El importante es no criminalizar la tecnología”

Por su parte, Marín lanzó una pregunta que invita a la á reflexión: “Cando dedican tantas horas ás pantallas, que é o que están deixando de facer?”. Segundo enumerou a responsable de Unicef en Galicia, talvez iso afecte ao tempo que dedican ao lecer, ao deporte, ao debuxo ou incluso a relacionarse cos demais. En relación a isto, Rial puxo o foco nun “problema de xestión da tecnoloxía” que acaba derivando nun impacto emocional e de convivencia. “O ciberacoso, a sobreexposición das rapazas nas redes sociais, a necesidade dun feedback positivo… Iso condiciona a autopercepción persoal”, sinalou o investigador da USC. Co obxectivo de reverter estas cifras e diminuír o risco, os representantes de Unicef, o CCII e a USC téñeno claro: máis formación e máis acompañamento.

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