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Los cigarrillos electrónicos causan cambios biológicos adversos ligados a enfermedades

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NOTICIAS: 24.11.2021

Vapear, al igual que el fumar, está asociado con cambios en la regulación genética que pueden producir enfermedades como el cáncer

 

EE.UU.  El uso de cigarrillos electrónicos está relacionado con la desregulación de los genes mitocondriales y de la respuesta inmunitaria según un estudio de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (EE.UU.).

Desde su llegada al mercado, los cigarrillos electrónicos se han promocionado como una alternativa segura al tabaco. Pero cuando la investigaciones el mundo de la investigación comenzó a sugerir lo contrario, muchos se preguntaron si el tabaquismo seguía siendo el culpable de los efectos adversos, ya que la mayoría de los vapeadores son usuarios duales, es decir que también fuman cigarrillos o tienen antecedentes de tabaquismo.

Ahora, este equipo de investigadores ha demostrado que, independientemente de los efectos del tabaquismo anterior, el uso de cigarrillos electrónicos está relacionado con cambios biológicos adversos que pueden causar enfermedades.¡

El estudio, publicado en «Scientific Reports», demostró que los vapeadores experimentan un patrón similar de cambios en la regulación genética que los fumadores, aunque los cambios son más extensos en las personas que fuman.

Nuestro estudio, por primera vez, investiga los efectos biológicos del vapeo en usuarios adultos de cigarrillos electrónicos, mientras que al mismo tiempo tiene en cuenta su exposición pasada al tabaquismo

«Nuestro estudio, por primera vez, investiga los efectos biológicos del vapeo en usuarios adultos de cigarrillos electrónicos, mientras que al mismo tiempo tiene en cuenta su exposición pasada al tabaquismo», afirma la autora del trabajo Ahmad Besaratinia. «Nuestros datos indican que vapear, al igual que fumar, está asociado con la desregulación de los genes mitocondriales y la interrupción de las vías moleculares involucradas en la inmunidad y la respuesta inflamatoria, que gobiernan la salud frente al estado de la enfermedad».

Los investigadores reclutaron a un grupo de 82 adultos sanos y los dividieron en tres categorías: vapeadores, con y sin antecedentes de tabaquismo; personas que fuman exclusivamente cigarrillos, y un grupo de control que ni habían fumado ni vapeado nunca.

Durante el estudio se llevaron a cabo entrevistas exhaustivas personales para obtener un historial detallado de vapeo y tabaquismo de cada participante. El equipo verificó las historias mediante la realización de análisis bioquímicos en la sangre de los participantes para medir la concentración de cotinina, un producto de degradación de la nicotina.

Usando secuenciación de próxima generación y análisis de datos bioinformáticos, los investigadores llevaron a cabo una búsqueda en todo el genoma de cambios en la regulación genética en las células sanguíneas de cada uno de los participantes. Cuando se interrumpe la regulación normal de los genes y los estos se desregulan, puede interferir con la función de los genes y provocar enfermedades.

Para analizar a los vapeadores actuales, realizaron además modelos computacionales para determinar si la desregulación genética detectada, estaba asociada con la intensidad y duración de su vapeo actual o la intensidad y duración de su tabaquismo anterior.

También descubrieron que los vapeadores tenían el mismo tipo de cambios químicos relacionados con el cáncer en su genoma que los fumadores.

«Descubrimos que más del 80% de la desregulación genética en personas que vapean se correlaciona con la intensidad y duración del vapeo actual -señala Besaratinia.- Mientras que ninguna de las desregulaciones génicas detectadas en los vapeadores se correlacionó con la intensidad o duración de su tabaquismo anterior».

En investigaciones anteriores, Besaratinia y su equipo habían demostrado que los usuarios de cigarrillos electrónicos desarrollan algunos de los mismos cambios moleculares relacionados con el cáncer en el tejido oral que los fumadores de cigarrillos. También descubrieron que los vapeadores tenían el mismo tipo de cambios químicos relacionados con el cáncer en su genoma que los fumadores.

En este estudio, encontraron que, tanto en vapeadores como en fumadores, los genes mitocondriales son objetivos preferenciales de la desregulación genética. También encontraron que los vapeadores y fumadores tenían una desregulación significativa de los genes de respuesta inmune.

Besaratinia añade que los hallazgos no solo son nuevos y significativos, sino que también están interrelacionados, ya que la creciente evidencia muestra que las mitocondrias juegan un papel crítico en la inmunidad y la inflamación.

«Cuando las mitocondrias se vuelven disfuncionales, liberan moléculas clave -explica Besaratinia-. Las moléculas liberadas pueden funcionar como señales para el sistema inmunológico, desencadenando una respuesta inmunitaria que conduce a la inflamación, que no solo es importante para mantener la salud, sino que también juega un papel fundamental en el desarrollo de diversas enfermedades, como enfermedades cardiovasculares y respiratorias, enfermedades metabólicas y cáncer».

Dada la popularidad de los cigarrillos electrónicos entre los jóvenes que nunca han fumado, «nuestros hallazgos serán de importancia para las agencias reguladoras», subraya Besaratinia.

Con el fin de proteger la salud pública, concluye, «estas agencias necesitan con urgencia evidencia científica para informar la regulación de la fabricación, distribución y comercialización de cigarrillos electrónicos».

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