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OPINION: Cultura cannabica y reducción de daños: ¿Las ciencias sociales y las de la salud se están subordinando a las lógicas del mercado? por Gabriela María Richard Losano

OPINION: 18.12.2021

El fenómeno de las adicciones es multidimensional. ¿Es posible que la industria  de las sustancias psicoactivas (legales e ilegales) tenga esta característica más en claro  que la ciencia de la prevención para poder sacar partido a favor de sus propias metas? Lamentablemente, con mayor frecuencia que la deseada aparecen evidencias acerca  de que eso es lo que estaría ocurriendo.

Perspectiva histórica

Ya en 1998 Calafat advertía que “… el análisis de las representaciones sociales  de las drogas se está quedando fuera en el análisis de las condiciones sociales  importantes y en estrategias preventivas que en muchas ocasiones no han obtenido  los resultados esperados”. Pese al llamado de atención, este aspecto fundamental del  fenómeno donde interactúan objetos de consumo, sujetos y contextos cambiantes, no  parece haber sido tenido en cuenta por quienes están abocados de un modo u otro al  diseño, ejecución y/o evaluación de los programas de abordaje integral de los  consumos. Y digo consumos para ser inclusivos según la perspectiva de la complejidad  definida en clave de salud integral: todo consumo de sustancias psicoactivas implica un  conflicto respecto de procesos de salutogénesis. Los avances en neurociencias aportan cada vez más evidencias sobre este conflicto, además de las mismas que el registro del  flujo cotidiano ofrece en los planos individual, familiar y social, a todo aquel que quiera  verlas. También digo consumos, para subrayar la dinámica del par complementario  que no puede ser entendido sin una oferta, que en esta era de mercados globales y  producción a una escala superlativa -como nunca antes existió-, establece parámetros  dignos de ser tenidos en cuenta.

Por el contrario, la industria se ha dedicado a investigar y trabajar  sistemáticamente en el desarrollo de todo tipo de representaciones sociales que  puedan inducir el deseo de consumo de cuanto producto se le ocurra producir, incluso  valiéndose de muchos psicólogos, sociólogos y antropólogos para ello. Este hecho, se  expresa con claridad en el caso la industria cannabica, del mismo modo que lo hizo  inicialmente con el tabaco, el alcohol y los psicofármacos, y que no excluye a tantas  otras sustancias psicoactivas en circulación, que alimentan los mercados por todos los  ángulos posibles gracias a los individuos incautos que captan a diario.

Hace más de 20 años, en 2000, el Instituto y Red Europea para el Estudio de los  Factores de Riesgo publicó un documento excelente titulado Estrategias y  organización de la cultura pro-cannabis* de CALAFAT, A.; JUAN, M.; BECOÑA, E.;  FERNÁNDEZ C.;GIL, E.; LLOPIS, J.J.. Más que una advertencia, esta investigación  describía con todo detalle la estrategia de avance de la industria de la marihuana  expresada en lo que luego se instalaría como “cultura cannabica”. Es interesante,  debido a que esto que en España era registrado en aquel entonces, actualmente tiene  total vigencia en Argentina, donde la vulnerabilidad institucional de los últimos años ha  ampliado las puertas de entrada a este entramado industrial/ comercial internacional.  Cabe plantearlo desde este punto de vista, pues la dinámica en cuestión, que supo  dedicarse vencer barreras legales, actualmente directamente las desconoce y avanza  de modo sutil y estratégico impregnando el imaginario colectivo, las costumbres y las  pautas culturales mismas. Atrasan quienes solo se preocupan por la dimensión  normativa del fenómeno: esta es la última pieza que los grupos de poder con  intereses económicos mueven. Lo hacen luego de haber han logrado sumar intereses  de consumidores y vendedores locales, así como lobbys efectivos con otros grupos de  poder. Sin duda, la legalización de una droga opera simplemente como legitimación de  un mercado que se va labrando durante muchos años, y que, por tanto, facilita su  crecimiento y sostenibilidad.

En sintonía con dicha perspectiva, enfocando los recursos que aplica esta  industria y particularmente la de la marihuana, resultan muy valiosos los aportes de  Manuel Isorna Folgar, María José Vázquez Figueiredo, Laura Redondo Gutiérrez, desarrollados en el documento “¿Cómo pueden las fake news o falsas creencias  contribuir al consumo de cannabis? “. Ellos citan a Burkhart (2009), quien explica que en la actualidad se lanzan, siempre con un interés evidente y con un trasfondo económico, ciertas fake news relacionadas con el cannabis y en menor medida con el  tabaco y alcohol, donde esas noticias, impuestas por unos pocos y no abiertamente  discutidas, se va creando una percepción errónea, y a partir de las cuales todas las  personas pertenecientes a un grupo se adhieren a la norma descriptiva percibida sin  concordar con ella porque todos piensan (erróneamente) que todos los otros están de acuerdo con esta norma.” Luego, aclaran que “… los negocios de cannabis están  creciendo rápidamente, junto con las agencias de marketing de cannabis y personas  influyentes en las redes sociales que han estado acumulando seguidores en todo el  mundo a través de diferentes plataformas de redes sociales…” Estas agencias de  marketing conocen perfectamente el rol que las representaciones sociales tienen en  los procesos de toma de decisiones de los potenciales o actuales consumidores.

Paradoja

Pese a tantas evidencias, sorprende que los marcos referenciales de las  investigaciones sigan usando los mismos patrones que hace 3 años para indagar  factores de riesgo y protección, casi todos centrados solo en variables intra psíquicas o  familiares, tal vez condiciones de vulnerabilidad socio ambiental, pero casi nunca las  relativas a las culturas propiciadas por los mercados. Esto luego se transfiere al diseño  de estrategias preventivas.

Y para ello, el enfoque de reducción de daños, no como estrategia terapéutica  específica, sino con el status “paradigma” muestre ser de utilidad. No es casual, que  una revista comercial como la que se analiza aquí, le dedique de modo reiterado  espacios a este tema, tal como se ilustra con las fotos adjuntas.

Con esto, en un contexto donde el mercado planifica con 20 años de  anticipación el modo en que modelara y captara sus clientes, dejo abierta la pregunta  acerca de si la prevención ambiental, enfocada solamente en fortalecer límites y  controles es suficiente para alcanzar los resultados esperados.

Hacia la multidimensionalidad

Conviene identificar la multidimensionalidad de los fenómenos complejos  como el que involucra a productos, conductas y contextos adictogénicos (mercados,  agencias, universidades, gobiernos, etc.). También, registrar la dinámica que  acontece entre las dimensiones asociadas a procesos motivacionales promovidos por  dicho contexto así como por los mismos efectos que las sustancias psicoactivas son  capaces de generar en el sistema nervioso central.

El registro de dicha multidimensionalidad puede ser obturado intencionalmente  con fines específicos, y suele hacerse mediante la imposición de análisis binarios del tipo prohibicionismo vs reducción de daños, guerra contra las drogas o libre circulación  de drogas, etc. Daños, prohibición, drogas son las palabras que dominan los discursos,  relegando sistemáticamente el foco puesto en la salud, incluidos procesos y factores  salutogénicos, análisis crítico, desarrollo de autonomía, libertad individual y colectiva,  etc… Propongo, que estos ocupen el centro de la escena y tensionen  motivacionalmente de modo competitivo.

En un contexto donde el mercado planifica con 20 años de anticipación el modo  en que modelará y captará a sus clientes, dejo abierta la pregunta acerca de si la  prevención ambiental, enfocada solamente en fortalecer límites y controles es  suficiente para alcanzar los resultados esperados.

Referencias bibliograficas

Burkhart, G. (2009). Creencias normativas en estrategias preventivas: una espada de  doble filo. Efectos de la percepción de normas y normalidad en campañas  informativas, programas escolares y medidas ambientales. Revista Española de  Drogodependencias, 34 (4), 376-400

Calafat, A.; Juan, M.; Becoña, E.; Fernández,C.; Gil, E. y Llopis, J. (2000). Estrategias y  organización de la cultura pro-cannabis. Adicciones,12 (2), 231-273.

Isorna, M., Ríos, L. y Lamas, M., A. (2014). Evidencia científica y medidas preventivas  para la reducción del consumo de cannabis durante la adolescencia. Revista Española  de Drogodependencias 39(1) 12-30

Revistas THC Junio 2012 y Abril 2014. Buenos Aires , Argentina.

Richard, G. M (2019): Adolescencia. Enfoques sobre procesos intersubjetivantes de tipo  salugénico y adictogénico. En jóvenes y vulnerabilidad. Cardozo, Griselda comp. (2019). En  proceso de edición. Editorial NOVEDUC, Buenos Aires.

 

Licenciada en Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba y Magister en Prevención y Tratamiento de Conductas Adictivas por la Universidad de Valencia. Fundadora y Directora de Fundación para la Promoción de la Salud Humana (ProSalud), desde donde se implementan programas de prevención y tratamiento de adicciones, incluidas campañas para medios masivos de comunicación. Docente a cargo del Posgrado en Prevención y Tratamiento de Adicciones en la Adolescencia, (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba) y del módulo de conductas adictivas del Posgrado en Salud Mental y Adolescencia de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Miembro de la Comisión de Salud Mental y Adicciones del Colegio de Psicólogos de la provincia de Córdoba. Coautora de libros y de numerosos artículos científicos y de divulgación. Se ha especializado en el enfoque salubrista aplicado al abordaje integral de las adicciones.

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