OpinionesPortada

OPINION: El enfermo alcohólico en la pandemia, por JUAN LLOR BAÑOS

0

OPINION: 28.04.20

 

JUAN LLOR BAÑOS (*)

Llama la atención que la enfermedad alcohólica y el covid, aunque por etiología bien distinta, han estado ofreciendo cifras de fallecidos a nivel mundial muy parejas. De hecho, en el año 2020 los fallecidos por alcoholismo fueron setecientos mil más que por covid, y actualmente las últimas cifras de fallecidos, también a nivel mundial, arrojan una diferencia de 3 décimas.

Pienso que estas aparentes coincidencias no son casuales, y esa convergencia de datos, según observaciones constatadas en un buen número de publicaciones a nivel nacional e internacional, puede estar causada por las medidas que se adoptaron para hacer frente a la conocida pandemia, que interfirieron directamente y de forma negativa en la evolución de la enfermedad alcohólica incrementando la mala evolución, empeorando su pronóstico y favoreciendo el incremento de fallecimientos, además de facilitar, a su vez, un mayor contagio por covid en dichos enfermos alcohólicos.

En ese sentido, cabe indicar que los confinamientos, junto a los aislamientos, no selectivos y generalizados, favorecieron en gran medida que en el enfermo alcohólico sufriera una situación gravemente adversa que le llevó de forma rápida a la pérdida del soporte social, que es especialmente importante en él, e incrementó la carga de su ya elevado índice de stress básico que padecen, propiciando un mayor descontrol y acentuación de la bebida. Agravar el stress en estos enfermos alcohólicos tiene, a su vez, otro efecto deletéreo en ellos, y es que, como es bien conocido, potencia el déficit inmunológico, con lo que se incrementa la posibilidad de adquirir infecciones, entre ellas el covid.

Las medidas adoptadas de confinamientos y aislamientos no selectivos también facilitaron en los enfermos de alcoholismo un riesgo significativamente mayor de trastornos psicóticos, junto a alteraciones por el consumo de otras sustancias tóxicas de drogadicción, con secuelas psiquiátricas acentuadas por el descontrol y prolongadas durante largo tiempo, que incide de forma cada vez más negativa en su evolución.

Todos esos condicionantes impuestos en la pandemia hicieron que se retrasaran largo tiempo las consultas programadas, e incluso se anularan, en los enfermos alcohólicos, lo que ha supuesto un incremento en las alteraciones añadidas a su precaria estabilidad, con un aumento del deterioro orgánico y psicológico, que sin duda ha elevado anticipadamente el número de fallecimientos a través de la irremediable acentuación de descompensaciones orgánicas (hepatitis alcohólica, cirrosis, pancratitis, y un largo etc), y psíquicas-psiquiátricas (acentuación de estados depresivos, crisis de ansiedad y, ciertamente, mayor número de suicidios).

Tampoco a estos pacientes se les puede conducir adecuadamente a través de la llamada consulta médica telemática, porque junto a la ausencia de la exploración, que es de necesidad fundamental y básica en el acto médico, dificulta la anamnesis cabalmente correcta.

Pienso que esta experiencia a la que nos ha llevado la pandemia nos tiene que hacer reconocer, mejorar y afianzar aciertos que indudablemente se han tenido, pero también corregir errores cometidos, entre los que se encuentra el no haber asistido adecuadamente a muchos enfermos crónicos que siempre presentan una innegable gravedad potencial, como es el caso del los enfermos alcohólicos, que con frecuencia mantienen altos índices de morbi-mortalidad, que se han agravado de forma drástica con disposiciones del tipo de confinamientos y asilamientos generalizados y no selectivos, junto al excesivo retraso añadido, o incluso la ausencia, de las imprescindibles consultas programadas. En contraste, sin embargo, produce gran perplejidad que ciertas consultas no fueron suprimidas, ni retrasadas, en algunos temas sanitarios a los que se les tituló, con muy dudoso criterio médico, de «necesidad primaria» y con atención abierta permanente.

(*)Juan Llor Baños,  Médico especialista en enfermedades hepáticas y/o alcoholismo. Especialista en Medicina Interna. Grado de Doctor por la Facultad de Medicina Universidad de Navarra. Adjunto de Medicina Interna Hospital Universitario de León (1990-2018). Profesor Invitado de Formación Clínica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. Profesor encargado de prácticas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. Tutor de Residentes en el Servicio de Medicina Interna Hospital Universitario de León. Subespecialidad en hepatopatías, con una consulta específica. Iniciador y Coordinador de la “Unidad Hígado y Alcohol” en el Hospital Universitario de León (2004-2018). Encargado del Programa de Formación Médica Continuada en el Hospital Universitario de León (2000-2018). Publicaciones nacionales e internacionales en revistas y congresos. Dirección de Curso Monográfico de Doctorado sobre “Enfermedades Hepáticas».

Fuente: Diario de León

Comparte esto:

La Fundación Galega contra o Narcotráfico y la Xunta refuerzan su colaboración en la gestión de los bienes decomisados

Entrada anterior

Viero participa en la firma de convenios de colaboración entre el Servicio Gallego de Salud y diversas asociaciones

Siguiente entrada

También te puede interesar

Portada

Sustancias adictivas más consumidas entre los mayores de 64 años A partir de los 75 años, las pastillas para la ansiedad o el insomnio superan al tabaco y el alcohol Por sexos, las mujeres de la tercera edad tienden más a la ingesta de analgésicos que los hombres 17.06.2021 | actualización 20:04 horas PorRTVE.es Un consumidor sostiene un cigarrillo en la terraza Santa Cruz de Tenerife mientras toma una cerveza Un consumidor sostiene un cigarrillo en una terraza en Tenerife mientras toma una cerveza. MIGUEL BARRETO / EFE 3 min. El alcohol es la sustancia más consumida entre los mayores de 64 años con el 46,7 por ciento del total de este colectivo en España. Sin embargo, a partir de los 75 años, la ingesta de hipnosedantes se vuelve la principal sustancia adictiva por delante de las bebidas etílicas y el tabaco. El Ministerio de Sanidad ha actualizado los hábitos de consumo de los españoles dentro de la tercera edad. Aunque el tabaco y el alcohol son más comunes entre los jóvenes, que lo toman en mayor volumen, el consumo de sustancias adictivas prevalece entre la población más adulta. Según los encuestados en el estudio de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas casi la mitad de los mayores de 64 años ha bebido alcohol en el último mes. Esto supone el doble de la ingesta de pastillas para la ansiedad o insomnio, la segunda sustancia adictiva más ingerida en este colectivo. El consumo de alcohol, tabaco y cannabis se reduce durante la pandemia, pero aumenta el de hipnosedantes El consumo de alcohol, tabaco y cannabis se reduce durante la pandemia, pero aumenta el de hipnosedantes Sin embargo, existen diferencias entre los mayores y los más mayores. Mientras el alcohol es predominante entre los 64 y los 75 años, los hipnosedantes son las drogas más ingeridas a partir de los 75 años. El consumo de drogas se consolida en etapas anteriores La encuesta no solo incluye el consumo actual de sustancias adictivas, sino también sus antecedentes previos. Así, el 52,9 por ciento de los mayores de 64 años ha fumado alguna vez en la vida, iario, el

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Más en Opiniones